Gervasio Eguiazú es victoriense, tiene veintisiete años, es profesor de enseñanza primaria, profesor de educación especial y colecciona palabras. Escucha frases de sus amigos, se las guarda y luego las transforma. No obstante, su atención no se reduce a las amistades, pues también de la vida presta mirada atenta. Pero su principal especialidad es transformar el dolor en algo hermoso, aunque él afirme que todos tienen esa capacidad. A este arte muchos le llaman poesía, más que nada por el principio de economía del lenguaje.

Por las dudas, si el lector no cree que el párrafo anterior sea cierto, recortaremos un verso del poema Capacidad, de Gervasio:

“Todos tienen la capacidad de hacer del dolor cosas hermosas,

aunque no todos entienden que las rosas, florecen con la humedad.

Si tan solo vieran a la soledad como una maestra silenciosa

Que puede enseñarte cosas que no se aprenden con la edad.

Quizás perdería su mala fama esta mujer que no existe;

que con tan poco se desviste a los pies de cualquier cama.

Si uno a sí mismo se ama, el mundo ya no es tan triste.

Si uno en sus metas persiste, conquistará lo que ama”.

“Ese poema surgió de una charla con una amiga”, nos dice Gervasio con los ojos de quien recuerda. “Cuando charlo, me quedan las frases de las personas. Quizá no tengo mucha memoria de las caras o de los nombres, pero sí de las palabras que usa esa persona. Entonces, tomo esas palabras y armo poemas”.

Esta idea es una convicción que tiene el poeta, ya que, en este sentido, sostiene: “Siempre digo que hablamos con poesía, aunque no prestemos atención a esto. Muchas frases que decimos cuando alentamos son poéticas”. Pero, retomando el verso citado, confiesa: “Mi amiga me dijo: «Negro, no todos tenemos la capacidad de hacer del dolor cosas hermosas». ¡Y es una frase fantástica! Hace poco, se me vino esa frase de ella y la cambié un poco”.

“El dolor es inspirador para escribir”, suelta. Pero las claves para la escritura, según Gervasio, son “leer y escuchar”. “Siempre trato de escuchar y siempre me quedan frases cotidianas de asados y reuniones. Generalmente no soy el que más habla”, dice.

A medida que avanza el diálogo, se desenvuelve con soltura y abarca diferentes temas. Sin embargo, cuenta que no siempre fue extrovertido: “En mi adolescencia era introvertido, pero las cosas que me pasaron en la vida han hecho que yo tenga que golpear una puerta y pedir un laburo, y hablar con determinada persona, hacer una nota, seguir estudiando, trabajar. Por ahí eso fue un cambio muy brusco”.

Respecto a esa peripecia, ese cambio “brusco”, narra: “Hasta los dieciocho años era un adolescente típico. Eso sí, estudiaba y trabajaba, pero después salía todos los fines de semana. Pero a los dieciocho años, en tres meses le descubren cáncer a mi mamá y fallece. Yo quedé a cargo de mi sobrinito de siete años. Entonces, pasé de ser un adolescente a tener que ser el adulto de la casa, a tener que acostarme temprano, cocinar, lavar los platos, aprender a hacer todo, porque no sabía ni dónde tenía que pagar la luz. Fue un cambio muy brusco, pero por suerte tengo a mis amigos que me salvaron las papas siempre, siempre me apoyaron y siempre estuvieron. Hoy yo les debo todo a ellos”.

En el libro de Gervasio: Poemas para olvidar, amores inolvidables, mucho de los poemas son despedidas. Aunque en realidad se trata de una única despedida que está repartida en diferentes poemas y fragmentos. “Uno no supera esas ausencias, pero aprende a convivir con ella”, reflexiona.

Al principio, comenzó escribiendo como una especie de terapia, para combatir sus demonios. Con el tiempo fue mostrando sus versos a sus amigos y fueron ellos quienes lo incentivaron a compartir su arte. Hoy Gervasio cuenta con un libro escrito, pero todavía sin editar.

Además, está invitado a participar del Congreso Mundial de Letras Hispanas Miguel de Cervantes, que se realizará del 04 al 10 de noviembre de este año en España. El mismo es organizado por la asociación Oro Biovitasain Apoya Europax (ASORBAEX) y se recorrerán las localidades de Leganés, Toledo, Madrid Capital y Alcalá de Henares.

Para poder ir a España y participar del Congreso Mundial al que fue invitado ofrece un bono-contribución. Éste lo realiza junto a Susana Garbelino, tiene un valor de 200 pesos y como premio sorteará, por Lotería Entre Ríos Nocturna, el 28 de septiembre, un Smart tv, una Tablet 7, una cafetera, una jarra eléctrica y una plancha a vapor.

Con respecto a la edición de su libro, todavía hay cuestiones económicas que el escritor deberá superar. Sin embargo,en el Concejo Deliberante los ediles declararon de forma unánime a Poemas para olvidar, amores inolvidables, “de interés del Cuerpo”.

En sus poemas se percibe un mensaje optimista, pero sin caer en facilismos de autoayuda o cursilerías. “No percibo mis poemas como tristes, son, quizá, melancólicos, pero siempre mejoran. El mensaje que quiero dar no es de tristeza, a todos les busco un toque para que el lector piense: «se puede»”, dice. Un ejemplo claro de esto es su poema No te quedes, que reza: “No te quedes tirado en la pieza. Quizás un día sí, pero no toda la semana. Empezá a cambiar hoy lo que va a pasar mañana y andá sacudiéndote de a poco la tristeza. No dejes que te venza el demonio en tu cabeza, no esperes que sólo ángeles visiten tu ventana. Tené en cuenta que el tiempo nunca sana la herida que no perdonaste con franqueza”. Luego, añade en la conversación: “La tristeza es pasajera”.

Sin dudas, Gervasio puede convertir el dolor en algo hermoso, y nos invita a todos, con sus poemas, a que lo hagamos, a que tomemos las riendas de nuestras vidas. La historia de este poeta victoriense, de esta personalidad analítica que no deja que las palabras se escapen inadvertidas, seguirá desarrollándose. Sus próximos pasos son la edición del libro y el viaje a España, pero tampoco es tan así. En medio está la vida y la percepción de ésta, lo que abre una infinidad de puntos posibles hasta el próximo paso. Por lo pronto, ahora el lector podrá adueñarse de algunas frases de Gervasio y guardárselas para cuando esté oscuro y caiga el hastío, entonces verá esa magia que es la literatura.

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