Un jurásico llamado Billy

0
886

** Pila de años atrás, algunos nostálgicos de los tiempos perdidos solían contar que hacia finales de la década del 50 del siglo pasado existió un dinosaurio cantor de rock and roll llamado Billy Cafaro. Dicen las crónicas de la época esculpidas sobre viejos papiros hoy rescatados por Wikipedia, que el tipo la rompió durante los años 58 y 59 convirtiéndose en uno de los primeros en cantar rock en Iberoamérica, pero cierto día cometió el error de grabar una canción titulada ‘Kriminal tango’.

** No se sabe si fue porque el título venía con K o por cuál otra insinuación de la discordia, pero los tangueros declararon la guerra contra los rockanroleros y en cada baile con Billy caían de pesados y se agarraban a trompadas hasta con el coso que atendía el esmerado servicio de cantina y buffet.

** Kriminal tango era, fue en realidad, una canción alemana traducida al castellano, que incluía algunos compases de tango mientras el rockanrolero criollo cantaba “Acerquémonos al tango, linda nena, flor del fango”. ¿Pero quién se lo podía explicar a los muchachos de los arrabales? Para ellos, todos los petiteros que interpretaban o bailaban esa nueva música eran afeminados, indignos siquiera de nombrar el tango sin limpiarse antes la boca con aguarrás, profanadores que debían ser arrojados fuera de aquel mundo de machos del 2×4 de funyi y facón. Había que fumigarlos para que no se reprodujeran.

** Para ellos, este atrevimiento del jailaife(*) Cafarito cantando diez compases de tango, les parecía tan reprobable como Hebe de Bonafini & Co. haciendo sus necesidades fisiológicas en un balde detrás del altar de la Catedral de Buenos Aires, durante la toma y ocupación de la misma. (Enero de 2008, ¿o ya lo hemos olvidado?) Seguro que en su gran misericordia el Cardenal Bergoglio (hoy Francisco) ya se lo perdonó a la furiosamente anticatólica Hebe?).

(*) Jailaife o cajetilla: Joven atildado, acicalado, presumido, también llamado “uña e’plomo” por los guapos de la época.

El mismo rock con distinta letra          

** La profunda grieta cultural del año 59 estaba abierta y no había con qué puentearla, por lo que el joven Billy se largó para España hasta que otro terremoto la cerrara. Por allá se conocían sus canciones, como Pity-Pity, incluso Marcianita había sido grabada por intérpretes de todo el mundo, pero él no tuvo suerte.

Afirman los ancianos más memoriosos que el cajetilla regresó a Buenos Aires en 1963 pero no logró que ningún sello discográfico quisiera grabar sus nuevas canciones. Después de todo el gran pueblo argentino salud no había olvidado su desafortunada decisión de cantar en español el Kriminal tango (con K). El guaperío y los cachafaces del tango ya habían dejado de peinarse con raya, cediendo el reinado de la noche a otros cachafaces, ahora de pelo largo y camisas floreadas, pero ya era tarde.

** Al regreso de su exilio le dijeron a Cafarito que lo de la K ya no se usaba. El respondió que así lo habían escrito los alemanes pero él estaba dispuesto a escribir con ‘C’, como corresponde, el nombre de aquella canción. ¡Peor! Le respondieron. ‘Eso ya fue; nosotros cantaremos nuevas milongas y sanatas mirando hacia adelante, no hacia atrás’.

** Para congraciarse (arrimar el bochín) Billy ofreció cambiar la letra del Kriminal, cantando, por ejemplo, “Pobres pinches alemanes / no se metan con el tango / con más pobres que Argentina / sigan llorando en el fango”. Pero no hubo arreglo. Se cuenta que los principales opositores fueron los abuelos de Urtubey, Pichetto, Bordet, Massa, Randazzo, Diego Bossio… que decidieron cortar con el rock de Billy para seguir rockanroleando con la misma orquesta pero con otro nombre.

(*) Cachafaz: pícaro y sinvergüenza (lunfardo)

Marcianita, tu papi llegó             

** Según pudo rescatar a tiempo la tecnología contemporánea, en su primera y única etapa el cusifai susodicho tuvo éxito cantando canciones como: “Ignoraaada marcianiiita, aseguran los hombres de ciencia que en 10 años más, tu y yo, estareeemos tan cerquiiiita, que podremos pasear por el cielo y hablarnos de amor”.

“Yo que tanto, te he soñado, voy a ser el primer pasajero que viaje hasta donde estás”.

“Marcianita, blanca o negra, espigada, pequeña, gordita, delgada, serás mi amor. La distancia nos acerca, y en el año 70 felices seremos los dos”.

** Aunque no hubo marcianitas, los años 70 fueron lindos según testimonian los que supieron vivirlos; tan lindos que en el siglo XXI algunos quisieron volver, zambullirse en las sagradas aguas setentistas, pero el paso de los años ya había vaciado la pileta y cayeron sobre una gruesa carpeta de hormigón. Obsesionados por repetir los románticos días setentinos, crearon una gran escenografía por la que transitaban muchachos con pantalones Oxford y patillas, y chicas de rígidos peinados asegurados con rocío spray Roby.

** Pero los sueños son una cosa y la realidad es otra. Y como dijo el general apropiándose de las palabras de Aristóteles, a quien Kant ya se las había afanado antes: La única verdad es la realidad. Uno puede amar el Rambler y recordarlo, pero se le complica si se propone usarlo como único medio de movilidad en 2010.

Una robot que me tira onda                  

** La ilusión de viajar a Marte para levantarse una marcianita, primero se demoró, luego nunca llegó, y al final supimos que en aquel planeta hay vida pero en forma de bacterias. Y si uno lo piensa bien, para conseguirse una bacteria no hace falta ir tan lejos, acá nos llegan solas y se meten irrespetuosamente en nuestras vidas creándonos toda clase de problemas. No menos de los que causan las mujeres.

** El modo de imaginar el futuro pasaba entonces por la exploración del espacio extraterrestre, que en la época de Cafaro estaba en pleno auge. Era tiempo de soñar para ese lado. “Aseguran los hombres de ciencia que en diez años más, tu y yo, podremos pasear por el cielo y hablarnos de amor”. No importaba mucho si las marcianas serían cascarudas, asexuadas, peludas, ásperas… para el poeta esos detalles no hacen más que profundizar el misterio del amor.

** Y no es que solo el pasado haya tenido un futuro para imaginar. El presente (futuro del ayer) también lo tiene. Y ahora llegamos al punto. Estamos clara y declaradamente en la era digital. La edad de los algoritmos. Esto significa que a la hora de imaginar las próximas décadas lo hacemos con esa orientación, pero la nueva tecnología es aplicable absolutamente a todo, por lo que hay espacio para dispersar la imaginación en miles de sentidos.

Chapando con la Barbie            

** La digitalidad puede reemplazar a la pareja de un hombre o de una mujer. Tal como usted lo está leyendo. Se pronostica que la consolidación del sexo con smart dolls (muñecas inteligentes) –que ya existen y están evolucionando- llegará en 2050. Espantoso pero real.

Apenitas la humanidad pudo experimentar esto de relacionarse por Internet entre dos personas que viven a miles de kilómetros de distancia, hasta que resuelven vivir juntas. Eso no desapareció pero está cayendo en desuso tan aceleradamente como Facebook.

** Hoy está al alcance de los hombres solitarios o los que no quieren compromisos, ni compartir algo… la Real Doll, al inmódico precio de 7.000 dólares, que en la era Macri se puede recibir tranquilamente por correo privado. Dicen sus fabricantes que estas chicas robóticas sexuales parecen tan reales que perturban. Se pueden elegir entre 11 tipos de estructura corporal y 31 rostros.

** ¿Hacia dónde evolucionan? Hacia posibilidades sin límites. Para el año próximo habrá en el mercado una muñeca sexual que podrá pensar por sí misma y aprender sobre su dueño a medida que avanza la relación. Podrán hacer gestos, decir algunas palabras, tendrán sensores que les permitirán reaccionar al tacto. Hay un vaticinio sobre lo que podría suceder en 2050 con esta clase de tecnología, en el libro de David Levy (Amor y sexo con robots: la evolución de la relación humano-robot). Arriesga que van a tener la capacidad “de enamorarse de los humanos y volverse románticamente atractivos y sexualmente deseables”.

** Ya la puedo oír a mi madre preguntándose adónde iremos a parar si nuestra degeneración (perdón, generación) supera a la de Sodoma. El futuro siempre sorprende, pero ¿tendremos futuro?

** Disfrute este fin de semana largo. Abrace, toque, apriete, los humanos aún trasmitimos algo que el látex y los algoritmos no podrán imitar.

Dejar respuesta