Con solo 17 años, Federico Moreno es un apasionado por la ciencia y su relación con el aspecto social

Nogoyá/Lucas González. Entre el 7 y el 17 de marzo de 2019, 10 jóvenes argentinos, seleccionados entre más de 500, viajarán hasta San Pedro de Atacama (Chile) para participar de la octava versión del Campamento Científico Bayer Kimlu, para jóvenes de 14 a 17 años de Argentina, Chile y Uruguay, uno de los más importantes del vecino país. Entre ellos, se ganó un lugar un entrerriano de 17 años, residente de Lucas González, que formará parte del campamento de 25 jóvenes que se capacitarán como líderes en ciencia.
Federico Moreno es un joven de 17 años,  oriundo de Lucas Gonzalez, que tras haber realizado tres intentos de participar del Campamento Científico de Fundación Ciencia Joven en conjunto con Bayer, el próximo año concretará su anhelo y viajará al vecino país de Chile, siendo el único entrerriano integrante de la delegación argentina.

Al iniciar la entrevista, con Paralelo 32 se le solicitó a Federico una autodefinición de si mismo, a lo que respondió considerándose “una persona muy abierta, muy activa que le gusta participar y ayudar a la gente, charlar en el barrio y generar canales de atención y ayuda. Me autodefino como una persona multifacética con muchos intereses en la parte científica y social por todo lo que conlleva haber estado en el senado juvenil y en el parlamento del Mercosur”, mencionó a modo de introducción.

El joven luquense explicó que viene teniendo conocimiento del campamento científico desde el año 2015, momento en que comenzó a participar de las instancias de selección, no logrando formar parte del seleccionado en dos oportunidades “hasta que la tercera fue la vencida, pude quedar entre los 10 jóvenes en el año 2018”, mencionó Federico al tiempo que destacó que este logro no es producto exclusivo de las instancias pre selectivas, sino de un conjunto de saberes que fue adquiriendo por su interés en la ciencia y la ingeniería y la matemática.

“Vengo trabajando en diferentes proyectos de investigación, dentro del Programa Nacional de Inclusión Digital, participé de una investigación sobre biomasa, también participé de las Olimpiadas de Tecnología y escribí un ensayo sobre la desigualdad de género en el campo científico”, sobre este último, Moreno cuenta que fue seleccionado para ser diputado federal juvenil en Buenos Aires, en donde debatió una ley sobre la discriminación en el sector científico.

Ampliando sobre el ensayo, recuerda que investigó las estadísticas actuales, en donde se determinó que en el ámbito público el 52% de los investigadores científicos de base son hombres y el 48% son mujeres, sin embargo en el ámbito privado esta cifra varía en consideración encontrándose con que el 18% del campo total de investigadores científicos, son mujeres, mostrando un claro desfase  y diferencia de género.

Continuando con la investigación, Moreno agrega  que en el ámbito, a medida que se van sumando jerarquías, “es decir que aquellos científicos que tienen cargos superiores, en su mayoría son varones y las mujeres van quedando relegadas, son cada vez menos las que participan, incluso cuentan con menor presupuesto en sus proyectos de investigación”, afirma.

“Rescaté estas estadísticas, hable sobre el Efecto Matilda y elaboré una propuesta junto a una agenda de trabajo, no solo para incentivar a las mujeres, sino para generar las carreras científicas de manera equitativa en cuestión de género y al mismo tiempo incentivar un cambio cultural que permita a las mujeres no ser discriminadas, por ejemplo en el ámbito de las ciencias exactas, las que son percibidas en la actualidad como campos científicos masculinos”.

Volviendo a su participación en el Campamento Cientifico, el estudiante explicó  a Paralelo 32 que para la selección se suman experiencias personales y antecedentes estudiantiles para confeccionar el 60% del puntaje total que le otorgan al estudiante, y el resto del puntaje lo confeccionan los  profesores ordinarios de estudiantes a través de cartas de recomendaciones, puntuando aspectos como las presentaciones en público, el trabajo en terreno y demás valoraciones de cada estudiante.

¿Qué es el efecto Matilda?

El efecto Matilda surgió para reconocer situaciones de discriminación sexista en el ámbito de la ciencia. A lo largo de 120 años, los hombres han sido reconocidos 817 veces con Premios Nobel en el ámbito de la ciencia, mientras que sólo 47 mujeres lo recibieron.

Emergió para denunciar los casos en los que las mujeres científicas reciben menos premios, crédito y reconocimiento que los hombres, aun realizando el mismo o un mejor trabajo. Curioso también el hecho de que el origen de este término proceda de su corolario masculino.

El conocido efecto Matilda nació en 1993 de la mano de Margaret W. Rossiter. La historiadora tomó como base el anterior efecto Mateo para denunciar y poner nombre al menosprecio del trabajo de las mujeres en favor de los hombres.

Quiso denunciar aquellas situaciones en las que los descubrimientos y las investigaciones de las científicas quedan relegadas al ostracismo, por una simple cuestión de género y no de calidad. Así, su crédito y su reconocimiento son menores que los que obtendrían si el logro hubiera sido alcanzado por un hombre.

De esta forma, brillantes físicas, químicas, sociólogas o médicas se han quedado por el camino. Han visto cómo sus trabajos quedaban subsumidos a los de los varones, relegados a un cajón o menospreciados sin mayor explicación, quedándose sin el reconocimiento que merecían.

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