Las suelas que luce una marca nueva de zapatos están hechas de un ingrediente poco utilizado para este propósito: chicles reciclados. Este calzado es un proyecto de Anna Bullus, una diseñadora inglesa que trabaja desde hace una década en diferentes estrategias para aprovechar las gomas de mascar que la gente tira.

De hecho, según publica la revista Fast Company, los gobiernos locales del Reino Unido gastan cerca de US$ 82 millones al año sacando los chicles duros de las calles de forma manual o con máquinas de limpieza. A nivel global, las soluciones a este problema mundial van desde los lugares que no venden chicles (como algunos aeropuertos o Disney) hasta los países en los que está prohibido comprarlos sin receta médica (como Singapur).

Bullus se dio cuenta que los chicles -que suelen estar hechos de una goma sintética que también se utiliza en, por ejemplo, las bicicletas- podía tener un nuevo ciclo de vida. De muchos años de experimentación, logró un material que se podía usar en manufactura.

Para conseguir la mayor cantidad posible de goma de mascar, creó un tacho rosa con forma de burbuja -hecho de chicles y otros materiales reciclados- que colgó en calles, estaciones de tren y otros lugares con mucho tránsito de peatones. Cuando el tacho está lleno, viaja hacia un centro de reciclaje, donde se eliminan si hay cigarrillos u otro tipo de basura.

Luego, tanto el tacho como los chicles se reciclan juntos y se transforman en pellets que se pueden usar en el mismo tipo de equipos de manufactura que suelen usar plástico común.

Gumdrop -tal el nombre de la empresa- asegura que los tachos puestos en lugares estratégicos funcionan muy bien. De hecho, según sus datos, el Aeropuerto de Heathrow, donde se los puede encontrar, se ahorra US$8.000 al año en costos de limpieza. Una universidad, que los tiene en tres campus, dejó de gastar US$24.000. A cambio, la firma cobra un fee.

Hoy, el portfolio de productos de Gumdrop incluye un peine, lápices, una regla, una púa para guitarra, un frisbee, cubiertos y una taza de café reutilizable, que vende en las universidades. Los zapatos son la apuesta para el mercado masivo. Además, la firma realizó una línea de botas de lluvia para niños con material reciclado. Cuando se gastan, el calzado se puede devolver a la compañía y se recicla en botas nuevas.

La materia prima se necesita en cantidad para poder aprovecharse: por ejemplo, para fabricar uno de los tachos de recolección, se necesitan juntar 70 pedazos de goma de mascar. Por eso la empresa también está en tratativas con fabricantes de chicles para que reciclen sus residuos.

 

(Fuente: BBC News)

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