Una nueva denuncia por Corrupción agravada contra un joven de 17 años se incorporó este martes a la causa contra el religioso, en el marco de la primera jornada de debate oral • El testimonio del menor fue tomado el viernes por la Fiscalía que conduce Federico Uriburu y aceptado este martes por parte del tribunal.

Como fue desde un principio, el cura Juan Diego Escobar Gaviria buscó esconder su rostro una vez más, desde que está imputado por graves abusos sexuales contra niños y adolescentes. Pero este 22 de agosto de 2017 no le resultó tan fácil, porque el contexto de un juicio oral lo expone a una situación que escapa de su control. “Yo soy Juan Diego Escobar Gaviria, el imputado”, tuvo que reconocerle a la jueza Angélica Pivas, acercando su boca al micrófono, lo que permitió amplificar su tono colombiano en toda la sala de audiencias.

Pasadas las 8:30 de este martes, el viento frío se había apoderado del centro gualeyo. Pero esa inclemencia climática no espantaba a los periodistas que esperaron la llegada del cura al Tribunal de Juicios y Apelaciones. Una camioneta cuatro por cuatro de la Policía provincial, apareció a esa hora por uno de los laterales del viejo edificio tribunalicio. Adentro estaba el religioso que venía de la Unidad Penal 5 de Victoria, donde cumple prisión preventiva desde abril. El móvil de la fuerza fue rodeado por varios efectivos que hacían guardia en el ingreso al estacionamiento judicial y cubrieron al cura de cámaras y flashes. Escobar Gaviria entró tranquilo al edificio por una puerta interna y evitó así todo el asedio de la prensa. Mientras tanto, otro cordón policial -fuertemente armado- permanecía apostado en el portal principal, impidiendo la libre circulación.

La apertura del debate estaba prevista para las 9. Minutos antes llegó Alexis Endrizzi, la única víctima denunciante que tiene 18 años. El joven caminó -acompañado por familiares suyos, de otras víctimas y el querellante Mariano Navarro-, sobre una de las frías veredas que da al portal principal del Poder Judicial en Gualeguay. El grupo de denunciantes se cruzó con un puñado de copueblerinos, todos habitantes de Lucas González, quienes se habían movilizado para apoyar al religioso. Los segundos no eran más de 15 y levantaban pancartas con inscripciones tales como “estamos junto a vos Juan Diego”, “tu comunidad te acompaña” o “P.J. Diego la virgen te cubra con su manto”.

Para esa hora, tanto los fiscales Federico Uriburu como Dardo Tórtul ya estaban en el palacio de tribunales. Sólo faltaba que llegaran los defensores del cura, Milton Urrutia, Juan Pablo Temón y María Alejandra Pérez. Los paranaenses aparecieron después de las 9.30 y subieron rápidamente al primer piso, donde está la sala de audiencias. En el interior se acomodaron las partes y, luego de eso, recién permitieron el ingreso de la prensa para tomar fotos.

“El tribunal decidió por unanimidad que el debate se realice en su totalidad a puertas cerradas. Ello en convencimiento de que la publicidad pueda afectar el normal desarrollo del juicio y el derecho a la intimidad de cualquiera de los intervinientes. Los hechos que aquí serán ventilados afectarían, como posibles víctimas de delitos, contra su integridad sexual, a menores de edad”, anunció la Presidenta del tribunal, según publicó Análisis Digital.

La audiencia continuó con la lectura del requerimiento de elevación a juicio y los primeros testigos del debate: Silvia Muñoz, la mamá del primer niño que se animó a denunciar, quien permaneció en la sala de audiencias por un lapso aproximado de dos horas y media; y quien era tesorera del cura mientras este fue párroco de San Lucas Evangelista.

Pasado el mediodía hubo un cuarto intermedio y las exposiciones de testigos se reanudaron cerca de las 15:30, cuando se pudo escuchar al marido de Silvia Muñoz y padre de la primera víctima que denunció; a una amiga de la familia y madre del mejor amigo del niño que se animó a hablar; el ex intendente de Lucas González y técnico informático, Renato Bella, y su esposa; una docente del Colegio Castro Barros San José y la monja Marta Carrizo.

El quinto denunciante

La quinta denuncia contra el cura fue informada a Fiscalía entre viernes y sábado. Se trata de uno de los jóvenes que fue monaguillo de Escobar Gaviria. El chico ya había declarado en Cámara Gesell cuando inició la causa, pero en aquel entonces, por miedo o por vergüenza, o tal vez por ambas cosas, no se animó a contar la verdad.

Cerca del fin de semana, movilizado por el inicio del juicio oral, el joven se contactó con una de las víctimas denunciantes y le manifestó su apoyo porque él también había sido víctima del religioso “sanador”. Fue así que se le ofreció volver a declarar y el joven accedió. Contó que comenzó a ser abusado por Escobar Gaviria cuando tenía 14 años, a poco de sumarse como monaguillo de la parroquia de Lucas González, y que eso se repitió hasta mayo de 2016 aproximadamente. Dijo que los abusos fueron en la casa parroquial y cuando viajaban a misas en Paraná, en el auto particular del cura. Precisó que si tuviera que indicar la cantidad de veces que sufrió distintos tipos de abuso, se quedaría “corto si dijera que fueron unas 50 veces”.

“A mí me dolía por dentro, porque fui abusado desde los 14 hasta los 16 años, pero más me dolía lo que iba a sufrir mi vieja”, expresó el joven que hoy tiene 17 años, en relación a por qué no contó todo lo que había vivido cuando se le realizó la Cámara Gesell. “Por vergüenza y también por miedo de que se burlen, de salir a la calle y que me empiecen a gritar, como le estaba pasando a Silvia Muñoz”, graficó cuando se le repreguntó sobre el punto.

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