Las Cuevas–  Para un paisano andar a caballo es algo normal, pero esta vez la cabalgata fue más larga pero rápida, porque al trotecito se fue al cielo el paisano amigo Don Eulogio Acosta, sostenido por las alas de los ángeles de Dios rumbeó a ese nuevo campo celestial que el Señor le preparó el 10 de octubre.

En el pago queda un dejo de tristeza por lo buena persona que fue en vida; con recuerdos en los memoriosos isleros y puesteros, más precisamente en la Isla El Pillo, donde trabajó de puestero. Y qué decir de un ramo de historias en tierra firme. Compañero inseparable de su querida Jorgelina Ríos, “Doña Jorja”, gran mujer que le dio 4 hijos.

Estuvo a su lado hasta el último adiós; ella que en su juventud lo esperó en el lapso en que él estuvo ausente por el compromiso del servicio militar y formalizó su amor luego de regresar a sus pagos en Puerto Las Cuevas y hasta aquí fueron 67 años unidos en el amor.

Juntos, una larga vida al lado de la conocida Vertiente de La Cueva del Tigre, manantial que podría contar miles de anécdotas vividas por este gaucho amigo que se llenaba la vista desde la puerta de su hogar del ya tradicional Campo de Jineteada que lleva su nombre.

Sitio de grandes reuniones criollas y fiestas gauchas que ya le dedicaron su homenaje como la Agrupación Tradicionalista Eulogio Acosta, iniciativa que llevaran adelante familias amigas del lugar y que en abril de este año celebrara sus 25 años de vigencia comenzando primero con niños y jóvenes y luego insertando a mayores; los pequeños, en aquel tiempo con su gran presentación en el Campo de Jineteada bailando el tradicional Pericón Nacional luego de haber desfilado por las calles del pueblo y siendo la máxima alegría este año 2017, donde la representante de la agrupación, Camila del Valle, fue elegida Paisana Nacional en el Festival de Diamante.

Todos lo vamos a echar de menos pero, una hija del corazón lo sufre más, es Any, que siempre lo llamó Tata y tanto para su esposo Jorge, hijos, nietos, familias y amigos era el Tío Eulogio.

Creemos que en esta ocasión este amigo ha sido honrado en vida, en las fiestas del Día del Niño; el Día de la Tradición, con la visita de los alumnos de las escuelas del lugar a quienes atendía a todos por igual.

En los últimos tiempos hubo un homenaje muy merecido, fue un Día de la Tradición celebrado en la Escuela “Ceibos Floridos” donde se animó a bailar después de haber entregado a los presentes algunos de los versos que solía recitar.

Podríamos escribir un libro de sus 94 años; pero no queremos ser egoístas y les regalamos a los lectores el más simple homenaje que marcó en letras parte de su vida y en la canción del acordeonista de Diamante, Miguel González, que dice lo siguiente:”Pa’ Eulogio el entrerriano”

Me llaman Eulogio Acosta

soy nativo de Las Cuevas

yo fui mensual en las islas

y capataz de Tachella.

Doña Jorja es mi patrona

cuatro pichones me dio

mensual de la Isla El Pillo

y nunca me abandonó.

Cuando pase por Las Cuevas

pregunte nomás por mí

que nunca falta en mi rancho

un capón o un surubí.

Mi amigo Alberto Zapata

no se me vaya a olvidar

invite a Miguel González

que Acosta lo va a esperar.

Desde La Cueva del Tigre

me canta como al pasar

un manantial de agua fresca

que yo sé hasta donde va.

Tuve tres perros buenazos

para la hacienda trabajar

Falucho murió de viejo

los otros del yarará.

Aún conservo aquel petiso

que mil carreras ganó

y en los pagos de Diamante

el cinto me lo enllenó.

Perdonen por la jactancia

de andar hablando de mi

me llaman Eulogio Acosta

Soy entrerriano de aquí.

 

Sin dudas que toda su vida está sintetizada en estos versos, pero de igual manera volcamos lo anterior porque en el corazón del cuevero y en quien tuvo la oportunidad de conocerlo ha quedado grabado su gran recuerdo. Será difícil de olvidar porque personas o paisanos como él no se borrarán jamás del corazón y al cerrar los ojos imaginemos que nos elevamos y vamos a ver que Don Eulogio está pasando al trotecito… rumbo al cielo.

(Darío López)

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