Crespo– Tres proyectos de estudiantes de 7º año Construcciones de la EPNMyS Nº 35 Técnica, fueron inscriptos para participar del Concurso Nacional de Innovaciones, INNOVAR, organizado por el Programa de Popularización de la Ciencia y la Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, que desde 2005 convoca a miles estudiantes universitarios, investigadores, y pequeñas y medianas empresas a que presenten sus desarrollos. Esta es la 13° edición del concurso y otorgará más de un millón cuatrocientos mil pesos en premios.

Los  futuros Maestros Mayores de Obras, quienes obtendrán su título a fin de año, inscribieron los proyectos A-Chair (suplemento para sillas de ruedas tradicionales para dar accesibilidad a las playas a personas con discapacidad motriz), Enclo Plass (encofrado modular para obras de construcción) y Neoblok (bloques de plástico triturado). Las investigaciones y el producto final fueron desarrollados con el asesoramiento y la orientación del arq. Cristian Neiff, docente a cargo de las cátedras Cómputos y Presupuestos e Instalaciones Térmicas.

Actualmente, las iniciativas se encuentran en la etapa de evaluación del concurso destinado a dar visibilidad e impulso a los proyectos y estimular la innovación y el emprendedorismo.

Durante una visita a Paralelo 32, los estudiantes explicaron en qué consisten sus proyectos. El docente remarcó el interés de sus alumnos y la preocupación por la búsqueda de materiales y artefactos, como también el apoyo de la entidad escolar, definiendo que “la experiencia fue muy buena tanto para mí como para el grupo de chicos. Desde la dirección –agregó- me encargaron colaborar con esto, autorizaron el uso de horas de mi materia, pero también hubo mucho tiempo extra curricular dedicado a los proyectos y la ocupación del taller.

A – Chair

A partir de materiales económicos y de fácil acceso, Leandro Müller, Florencia Dupuy, Ayelén Salomón, Marlene Villanueva, Amílcar Rojas, Pedro Rojas y Alexis Celman crearon un suplemento para sillas de ruedas tradicionales (llamado A-Chair).

Motivados por un caso cercano, los alumnos decidieron hacer un aporte para eliminar una de las tantas barreras que impiden la accesibilidad de las personas con discapacidad motriz a determinados espacios físicos, en este caso las playas o los areneros, para que puedan disfrutar de este lugar como el resto de las personas.

Los estudiantes explicaron que en el taller de la escuela crearon una estructura desmontable, utilizando dos llantas de bicicleta rodado 26, a las que revistieron atornillando sobre ellas una lámina de 20 cm. de ancho de PVC, en reemplazo de la habitual cubierta. A modo de terminación unieron los dos extremos de PVC con una chapa. “Se sacan las ruedas de la silla tradicional y aprovechando el sistema nuevo que traen las ruedas de las bicicletas, se calzan directamente”.

Para la parte delantera de la silla, construyeron una estructura desmontable en el taller de la escuela. Hicieron una nueva horquilla, corrigiendo el centro de gravedad, para volverla más estable sobre la arena, cambiando la distribución del peso de cuatro a tres puntos. A esta orquilla le agregaron una sola rueda de tamaño chico hecha en PVC.

Los alumnos explicaron que la adaptación es muy simple. A la silla se le quitan las ruedas delanteras  se coloca la nueva horquilla con su rueda y se reemplazan las traseras por las llantas de bicicleta. “Con este sistema sencillo y económico –explicaron- una persona con discapacidad motriz ya no se verá privada de disfrutar de la playa cuando la familia sale de vacaciones, porque su silla avanzará en la arena sin atascarse”. Finalizado el día de playa, se quitan las adaptaciones y se colocan nuevamente las ruedas y se vuelve a la silla tradicional.

“Investigamos en internet que existen sillas especiales para el uso en arena, pero en nuestro caso se trata de elementos adicionales, reciclados, para incorporar a una silla tradicional, sin necesidad de gastar dinero en una nueva”- explicaron sobre la diferencia e importancia de su proyecto.

Encofrado modular

Ezequiel Aab e Ignacio Meier decidieron crear un sistema de encofrado modular, que denominaron Enclo Plass, con el objetivo de ofrecer un servicio a la construcción, especialmente dirigido a los albañiles. El sistema permite ahorrar tiempo y menor margen de error en el planteo de una vivienda. El encofrado de una obra que a un albañil le significa una semana de trabajo, con este método se haría en un día. Los estudiantes pensaron en un servicio de instalación, mediante contratación, donde una empresa dueña de los moldes, los facilita colocados, por un canon determinado.

“El albañil nunca tiene toda la madera para hacer el cimiento, lo hace por etapas. Mientras construye la viga de encadenado, va desencofrado y armando nuevos encofrados. Es un trabajo importante y un movimiento de elementos que deja en la obra y a veces le roban. Este sistema que ideamos asegura prolijidad al cliente y es más fácil para el albañil”- destacan los estudiantes.

Los alumnos explicaron que decidieron buscar una medida que abarque todos los tipos de ladrillos: retak, común, hueco, incluida la mampostería durlock y los bloques de ladrillos de plástico fabricados por otro grupo de compañeros.  De este modo lograron un encofrado modular de MDF de 1,20 m de largo y  ángulos de 180° y 90° realizados en hierro fundido, para garantizar la exactitud del encadenado inferior de la vivienda. “En realidad queremos que los moldes sean de paneles extrusados de PVC reciclado, pero no conseguimos el material para fundirlo y hacer las placas”- cuentan sobre su proyecto.

“El encofrado se pone en forma manual, uniendo los dos paneles que integran las paredes laterales del encofrado con una planchuela de hierro fundido de 180° que permite la continuidad del encofrado sobre el mismo eje y se sujeta al suelo con una especie de estaca que se encuentra al final de la planchuela. Cuando se llega a la medida deseada a través de las planchuelas de sujeción, se coloca otra de 90° que da un ángulo preciso para continuar sobre un eje perpendicular”- indicaron sobre el mecanismo de uso. En el caso de medidas que superen 1,20 m o sus múltiplos, los alumnos pensaron agregar extensiones para llegar a la medida estipulada.

Destacan de su proyecto de sistema constructivo modular, la optimización de material y tiempo, menor margen de error en el planteo de la vivienda, debido a la capacidad que posee el sistema de adaptarse a cualquier medida propuesta y la exactitud de sus ángulos; fácil de colocar, transportar y limpiar debido a sus medidas y peso. Otros puntos a favor son la optimización de espacio en el guardado y el uso de materiales que no modifican sus propiedades cuando son expuestos a la intemperie.

Neoblock

El interés en hacer una contribución a la sociedad  con el afán de abaratar costos en la construcción de la vivienda, a la vez de promover la conciencia ambiental, un equipo integrado por Nicole Dalotto, Michelle Pagnoni, Cristian Gareis Eberle, Jonathan Pross, David Kihn y Matías Rohr, pensó en un proyecto de vivienda sustentable con el empleo como elemento principal en el proceso de construcción de bloques de hormigón y plástico triturado.

Los estudiantes explican que el sistema constructivo que proponen es tan viable y confortable como el clásico.

“Todo surgió a raíz de un problema que encontramos en nuestra  localidad, donde resulta inaccesible llegar a la vivienda propia”. En su búsqueda e investigación los estudiantes descubrieron distintas opciones, analizaron la posibilidad de viviendas hechas con ecoladrillos, sistemas de iluminación natural, paneles solares hechos con botellas, chapa de plástico PET reciclado y desarrollaron un proyecto tratando de incluir la mayor cantidad posible de estos materiales, que fueron usando y descartando bajo la modalidad de prueba y error.

En este marco, nació la idea de un sistema constructivo con plástico reciclado, de rápido y fácil montaje, tan beneficioso como los materiales estándar. “Vimos que los ecoladrillos a base de botellas rellenas con basura tienen la dificultad del encastre, por eso decidimos inclinarnos por un prototipo que es un bloque de plástico triturado y mezcla de cemento, con una cámara de aire con tubos hechos de botellas, de fácil encastre entre sí. Se montan sobre una solera que hace base en las paredes de la vivienda y se van encastrando entre sí, completando la obra en menor tiempo a la construcción tradicional”.

Los alumnos confeccionaron bloques de 60 cm de ancho x 35 cm de alto y 15 cm de espesor, a partir de una mezcla de una parte de cemento, dos de arena y cuatro de plástico triturado. Cada bloque contiene en su interior cinco botellas plásticas vacías, de un litro y medio, cerradas con sus respectivas tapas. “El plástico reemplaza gran parte del cemento y también de la arena. Haciendo un cálculo más o menos rápido se reduce a la mitad el uso del material con el plástico triturado que para nosotros no tuvo ningún costo, porque nos fue facilitado ese material por parte de la municipalidad”- aclararon los estudiantes. Las botellas vacías en el interior del bloque cumplen una doble función. “Es más liviano y las botellas forman una cámara de aire que lo hace más térmico y aislante”- explicaron.

Su prototipo se hizo en un molde en placa lisa, pero el proyecto es hacer cada bloque con cuñas a los costados que permitan el encastre uno con otro, evitando el uso de pegamento entre ladrillo y ladrillo, finalizando la construcción con el revoque.

En cuando a la posibilidad de embutir el cableado eléctrico y la cañería de agua, explican que “no hay ningún problema, se marca el ladrillo y se corta con amoladora, una vez distribuida la cañería se tapa con cemento, es igual a cómo se procede con un ladrillo hueco”.

Los estudiantes completan su proyecto, pensando en una vivienda funcional, con paredes interiores móviles a partir de placas de tetra brik; y la ventilación y climatización de la vivienda mediante el sistema de tubo canadiense. “Es más barato, sustentable y económico a la larga, y la ventaja mayor es que se está ayudando al medio ambiente, al usar material reciclable”- destacan.

1 Comentario

  1. Exelente hay que seguir apoyando a todos estos chicos con nuevas ideas para que no se pierda ese entusiasmo . Bien por la escuela tecnica de crespo que los apoya y a todos los que colaboran tambie.

Dejar respuesta