Trekking y articulaciones

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El trekking o senderismo es el deporte de caminata sea por espacios planos, escarpados o terrenos difíciles. Es común que quien lo practica se imponga desafíos cada vez mayores a la hora de su práctica. Y, con ello, las posibles lesiones. Entre las lesiones más habituales están los esguinces de tobillo y los problemas de tendones, junto al daño a las articulaciones.

La vitalidad es uno de los principios que todo deportista desea para seguir disfrutando de su actividad preferida. En tiempos donde la vida se extiende y se convierte en más activa de lo que antes se acostumbraba, proteger y prevenir acciones que redunden en detrimento de la movilidad es un ítem esencial para las personas hoy.

La robustez y moviliad de las articulaciones es un eje central de este principio, puesto que las dolencias que las afectan son uno de los ítems que más pesan a la hora de perder la posibilidad de ejercitarse.

Así es como, a modo de ser precavido, la ciencia hoy ha detectado que el colágeno tipo II sin desnaturalizar (UCII), es un aporte que previene y palia las posibles alteraciones del cartílago.

Movimiento con placer

El colágeno es un componente esencial de los cartílagos articulares. El colágeno tipo II se encuentra naturalmente en el cartílago.La ingesta de colágeno tipo II sin desnaturalizar (UCII )estimula al organismo para que active la autoproducción de colágeno.

Estudios científicos avalan el uso del colágeno tipo II sin desnaturalizar para evitar el daño y promover la regeneración del cartílago, devolviendo la movilidad y la flexibilidad a las zonas afectadas por dolores articulares o inespecíficos de las articulaciones.

De los 22 tipos de colágeno existentes, el colágeno tipo II es el único que posee la propiedad de formar los cartílagos articulares. Si el cartílago se mantiene en buen estado, la función de la articulación no presenta alteraciones.

La incorporación del colágeno tipo II sin desnaturalizar en forma de suplemento dietario consigue el fortalecimiento de los cartílagos , convirtiéndose en un gran aliado para evitar y combatir la inflamación de las articulaciones, que se desgastan como consecuencia del paso del tiempo o por el uso intensivo de las mismas.

Cuando a la incorporación en el organismo del colágeno tipo II sin desnaturalizar (UCII) se le suman vitaminas C y D, se incrementan sus potencialidades. Esta última tiene la característica de ayudar a regular el paso del calcio a los huesos mejorando la densidad ósea.

Esta propiedad resulta fundamental debido a que la escases de vitamina D provoca debilitamiento en los huesos y como consecuencia estos comienzan a curvarse y a producir malformaciones irreversibles.

Por otro lado, la vitamina C es necesaria para la síntesis normal del colágeno, esto significa que tiene la facultad de optimizar el aprovechamiento del calcio, reducir la pérdida ósea y conservar la densidad de los huesos.

 

(*) Por Gustavo Frutos, farmacéutico, director técnico del Laboratorio Dr. Madaus

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