Trayectoria de campeón

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Roque Alfaro jugó en River, Newell´s y Selección Argentina, entre otros. Visitó Paralelo 32 y contó su historia en el fútbol profesional y sus proyectos en la Asociación Deportiva y Cultural.
Nació en Nogoyá. Vivió en Rosario, Buenos Aires, Colombia, Ecuador, Grecia, Chile, Bolivia, Perú, Honduras y Guatemala. Hoy, el destino lo hace caminar las calles de Crespo con un ambicioso proyecto que lo trajo a trabajar a la Asociación Deportiva y Cultural. Roque Alfaro visitó Paralelo 32 y contó su vida, desde sus comienzos hasta detalles del sueño de todo futbolista, jugar con la camiseta de la Selección Argentina.

¿Cómo fueron sus inicios en Nogoyá?
Fue duro, como todo en aquella época. Viví una infancia sin nada, pero lleno de todo. No había tantas alternativas y posibilidades. Hoy te van a buscar, es más fácil. Me inicié jugando en 9 de Julio, quizá ya empezando a marcar un camino porque los colores de la camiseta son iguales a los de Newell’s.

¿Cómo estaba compuesta su familia?
Cuando yo tenía 7 años mi madre se separó de mi padre, desde ese entonces crió cinco hijos. Entre mi hermano mayor y yo que soy el menor hay 10 años de diferencia. Mi madre y hermanos Julio, Dora, Héctor y Luis viven gracias a Dios. Mi padre falleció hace unos años, pero yo no tenía relación con él.

¿Fueron un pilar fundamental en su carrera como futbolista?
Sí, seguro. En especial mi hermano Héctor, que fue siempre mi ejemplo a seguir por lo que significaba el fútbol para él. Tenía un temperamento tremendo y jugaba muy bien. Siempre fue una persona muy transparente y con mentalidad ganadora.

¿A qué edad se dio cuenta de que se podía dedicar profesionalmente al fútbol?
Yo creo que antes de nacer. Siempre dije que para lo único que servía era para jugar al fútbol. En el colegio no estudiaba, mi vida estuvo dedicada a la pelota. Mi momento era cuando me iba al campito con una pelota bajo el brazo.

¿A qué edad se fue para Rosario?
El 21 de enero del año 74, a los 17 años.

¿Cómo fueron esos comienzos en Newell´s?
Fueron auspiciosos. Fui a hacer lo que siempre amé y lo hacía porque me gustaba. También tuve suerte, por ejemplo de cruzarme y tener como entrenador al mejor de todos los tiempos que es Jorge Bernardo Griffa. Llegué a una categoría donde en el mediocampo jugábamos Giusti, Gallego y yo. Con esa categoría le hacíamos de sparring al plantel del Newell´s de Berta, Zanabria, Berti, “Cucurucho” Santamaría, entre otros. Ellos fueron nuestros espejos.

¿Qué recuerda del debut en Primera División?
Muy lindo. Fue el 6 de julio de 1975, con 18 años tuve la suerte de poder jugar mi primer partido en Primera. Un frío tremendo esa tarde en Junín, jugamos contra Velez que hacía de local en cancha de Sarmiento. Recuerdo que los titulares de Newell´s estaban en Paraguay jugando la Copa Libertadores y acá por el campeonato local jugamos algunos juveniles de Reserva y los suplentes del primer equipo. Fue una tarde muy linda, empatamos 1 a 1.

No hay muchas imágenes, las más repetidas son las de la época de River y las copas internacionales. ¿Cómo fueron esos tiempos?
Fueron épocas gloriosas. Especial para cada jugador de fútbol. Cuando jugaba en la Lepra, era difícil aparecer en los diarios, lo hacíamos cuando iba a jugar Boca o River a Rosario. Costaba mucho si eras del interior. Siempre lo tomé como un desafío jugar en un equipo grande como Boca o River, porque el que triunfa en algunos de esos equipos grandes, está preparado para triunfar en cualquier equipo. Tener un buen andar en el equipo de Núñez me dio la posibilidad de jugar en la Selección Argentina. A eso no me lo imaginaba estando en Rosario porque había prioridades con los jugadores de Buenos Aires. Quizás porque se los veía más seguido o porque estaban más cerca. Me costó bastante jugar en River, me fui llorando muchas veces a casa. La palabra “fracaso” siempre estuvo en mi cabeza. Creo que  mi constancia y buena predisposición ayudó a triunfar. Recuerdo que en 1986, de 365 días del año, estuvimos concentrados 260 días. Ese año ganamos todo lo que jugamos, fue extraordinario.

¿Qué siente cada vez que se cumple un nuevo aniversario de la Copa Libertadores y la Intercontinental?
Siento alegría porque formé parte de eso. Pero me gustaría que se reconozca de otra manera de parte del club, porque ganamos la única Copa Intercontinental que tiene la vitrina de uno de los clubes más grandes de Argentina. Hace poco se cumplieron 30 años y no hubo ningún reconocimiento de la institución. No me duele, a mi me dolería si Newell´s no me haría un homenaje. Sé que fui y fuimos importantes para la historia de River, y es difícil que te vaya bien y triunfar ahí.

Tuvo la oportunidad de jugar en Grecia, Colombia, Chile. ¿Qué se trajo de cada lugar en lo deportivo y en lo humano?
Con respecto a lo humano, lo más lindo me lo traje de Grecia. Una de mis tres hijas, la del medio nació allí. En Panathinaikos fue una historia rara, porque fui como descendiente griego y no tengo ni la nariz de griego. Al poco tiempo se dieron cuenta que mi apellido no era con el que jugaba. En ese entonces había un cupo de dos extranjeros, y cuando fui ya jugaba un rumano y otro argentino. No sabía hablar griego, no entendía nada. Allí estaba también Juan Ramón Rocha, él también jugaba con un apellido falso. Cuando se dieron cuenta, averiguaron hasta el número de patente del auto que tenían sus padres en Corrientes, sabían todo. Después Juan tuvo que cumplir una condena de prisión preventiva de 13 meses sin poder salir del país, por todo eso.
El presidente del club, cuando supo que me estaban descubriendo, me dio la oportunidad de salir del club sin trabas y jugar en el club que yo quisiera. Pero me tuve que ir de Grecia, triste porque en lo futbolístico me fue relativamente bien.
En Colombia salí campeón por primera vez con América de Cali y en Chile tuve el retiro más lindo. Todos los lugares donde jugué tuvieron algo especial.

Dirigió afuera también…
Sí, anduve por todos lados. Como entrenador me inicié en las inferiores de Newell´s, tuve un interinato en la Primera y luego volví con los menores. Dirigí en Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Honduras, Panamá, Guatemala, Paraguay. También trabajé de ayudante de campo del “Tolo” Gallego en River e Independiente.

¿Qué es Newell´s para usted?
Demasiado, es todo, lo único.

¿Por qué Cultural de Crespo?
Primero porque me dio la posibilidad de trabajo cuando no tenía. Yo tenía que volver a Guatemala pero me quedé en Argentina porque estaba ligado a una lista para las elecciones en Newell´s. Perdimos y me quedé sin trabajo en Guatemala, ni la posibilidad de integrar la dirigencia de la Lepra. Además ya todos los equipos habían comenzado a trabajar.
Surgió la posibilidad de hablar con la gente de Cultural y me ofrecieron trabajar con todos chicos del club y con tranquilidad. No dudé en contestar, por la familia Heinze y porque sabía lo que era Crespo.  Hoy estoy muy agradecido de trabajar en Cultural y de caminar las calles de esta ciudad. Tenemos por delante un año con mucha perspectiva en toda índole, ojalá que haya compromiso de todos para el club. Estoy feliz, primero por estar en Cultu y segundo por estar en Crespo.

¿Se queda 6 meses más? ¿Un año más?
Me encantaría quedarme el resto de mi vida. No sé lo que me depara el destino, si sale una oferta para dirigir en Primera División, lo analizaré. Y si me voy, me iré pensando en cuándo volver para seguir trabajando en Cultural.

¿Cómo ve el fútbol argentino?
Muy mal. Veo un fútbol argentino emotivo por la gente que está en las tribunas, pero no competitivo. No hay estrellas. Tenemos la necesidad urgente de cambiar. Hay mucho conformismo de los jugadores, no hay superación. No hay docencia, no hay capacitación. Para mejorar, cada uno tiene que cumplir el rol que le corresponde, sean dirigentes, jugadores, hinchas.

Hace algunas semanas Roque Alfaro fue homenajeado en su Nogoyá natal.

Hace algunas semanas le realizaron un homenaje en Nogoyá. ¿Qué siente cuando se lo reconoce por su carrera futbolística?
Son cosas distintas. Es un orgullo tremendo. Además tuve el plus de poder disfrutarlo con mi madre, es lo único que le pedí siempre a Dios. Que si me hacían un reconocimiento en mi ciudad, esté presente ella.

¿Fue feliz cómo jugador?
Sí, inmensamente.

¿Cuál fue el mejor jugador con el que compartió equipo?
Tuve la oportunidad de jugar con el “Beto” Alonso, Francescoli, Berti, entre otros. Pero sin lugar a dudas que el mejor fue Maradona.

¿Qué entrenador lo marcó más en su carrera?
Jorge Griffa. Me enseñó cómo es el profesionalismo. Además me dejó enseñanzas para la vida.

 

Selección Argentina

Roque Alfaro representó al país en tres oportunidades. Jugó dos Campeonatos Preolímpicos: en 1976 en Recife, Brasil y en 1987 el de Bolivia. Además participó en la Copa América de 1987 en Argentina.

¿Qué sintió cuando vistió la camiseta albiceleste?
Es lo que uno siempre deseó, no hay camiseta más hermosa que la de su país. Fue un gran orgullo. Haberme puesto esa casaca sabiendo que al lado mío lo tenía a Diego Armando Maradona fue un placer enorme.

¿Cómo ve al Seleccionado rumbo a Rusia?
Difícil, como han sido la mayoría de las Eliminatorias. Hay jugadores que se van desgastando y a los nuevos que entran les cuesta adaptarse. Siempre creemos que Argentina estará, por peso y por lo que significa nuestra Selección.

¿Qué opina sobre Bauza en la Selección?
Era el más indicado en el momento de la decisión. Ojalá que no se confunda y lleve a nuestro país a Rusia.

¿Maradona?
El mejor.

¿Messi?
En la actualidad, el único.

¿Gabriel Heinze?
Un ruso que llegó con muchas ganas, fuerte en la marca y poca técnica. Me atrevo a decir que Gabriel tuvo la suerte que yo estaba cuando llegó a Newell´s, ja. Recuerdo que en ese momento le dije a Jorge Griffa que había llegado un rusito de buena altura, áspero y con buen temperamento,  que jugaba de marcador de punta izquierdo. Y Jorque, sin observar ninguna práctica, me dijo: “Si a vos te gusta Roque, dejalo”. A Gabriel le agradecí que haya vuelto íntegro y sano a salir campeón a Newell´s. Es un ejemplo a seguir.

Ping pong

¿Una ciudad?
Nogoyá.

¿Messi o Maradona?
Maradona.

¿Messi o Cristiano Ronaldo?
Messi.

¿Menotti o Bilardo?
Menotti, eso que Bilardo me llevó a la Selección.

¿Guardiola o Mourinho?
Guardiola.

¿El mejor equipo en Argentina hoy?
Newell´s Old Boys.

¿La mejor Selección?
La del “Loco” Bielsa en 2003.

Un hombre con trayectoria

Roque Raúl Alfaro hizo inferiores en Newell´s Old Boys de Rosario, donde debutó en primera división en 1975 y jugó hasta 1980. Luego fue transferido al Panathinaikos F.C. de Grecia. En 1981 fichó para América de Cali de Colombia, donde obtuvo 2 Ligas Colombianas.
El nogoyaense en 1983 retornó a la Argentina para desempeñarse en el Club Atlético River Plate donde consiguió el campeonato de Primera División en 1985 y 1986, la Copa Libertadores 1986, la Copa Intercontinental de 1986 y la Copa Interamericana de 1987. En ese último año integró la Selección Argentina que disputó la Copa América en Argentina.
En 1987 regresó a Newell’s. Allí obtuvo el Campeonato de Primera División 1987 y 1988, segundo título nacional de AFA del club.  En 1990 fue transferido a O’Higgins de Chile, donde se consagró como ídolo y referente del equipo. Allí, en 1992 culminó su carrera como futbolista.
Como entrenador, Roque trabajó en Newell´s, O’Higgins de Chile, Platense, Olmedo de Ecuador, The Strongest de Bolivia, Libertad de Paraguay, Deportivo Platense de Honduras, Total Chalaco de Perú, San Martín de Mendoza, Alianza Atlético de Perú, Unión de Totoras, Talleres de Perico, Atlético Uruguay y Deportivo Guastatoya de Guatemala. Además fue ayudante de campo de Américo “Tolo” Gallego en River e Independiente de Avellaneda.

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