Crespo– El viernes 8 de septiembre en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER (Oro Verde), el intendente Darío Schneider firmó un convenio con el gobierno provincial y el INTA, para la concreción del proyecto de construcción de un biodigestor en nuestra ciudad, que tiene un costo de $888.000, de los cuales $620.000 se solicitan al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, y $268.000 serán aportados por el municipio. El financiamiento proviene de la Línea MAE del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología y el INTA actúa como Unidad de Vinculación Tecnológica, recibiendo los recursos de  Nación y transfiriéndolos al municipio.

Esta es una de las tres iniciativas seleccionadas en nuestra provincia, con el objetivo de producir energía alternativa. “La innovación en el caso de la construcción del biodigestor –explicó a Paralelo 32 el secretario de Desarrollo Urbano y Ambiente, arquitecto Omar Molteni- radica en generar gas para hacer funcionar los generadores de luz y las bombas que agiten y aireen el residuo orgánico que se deposite cada día. Es un sistema sustentable, no necesita energía externa para procesar los residuos”- detalló.

Traslado de orgánicos

De acuerdo a los cálculos y si el financiamiento llega en los términos previstos, la construcción del biodigestor comenzará en el primer trimestre del año entrante. Para ello se dispondrá de un espacio ubicado al lado de las actuales lagunas de tratamiento de efluentes, sobre el Camino del Medio, lo que obligará a trasladar los residuos orgánicos que hoy se procesan como compost en la Planta de Tratamiento, al nuevo lugar.

A partir de la descomposición de la materia orgánica se obtendrá biogás y el desperdicio que se genere podrá aplicarse como abono genérico o acondicionador de suelo. “Este proceso, no genera olor, ni moscas, ni ratas”- afirmó a Paralelo 32 el secretario de Desarrollo Urbano y Ambiente, arquitecto Omar Molteni..

En cuanto al biodigestor, el funcionario dijo que su construcción fue diseñada bajo nivel, como una gran habitación dividida con mampostería, y será dotada de un circuito tipo laberinto para que el residuo orgánico o biomasa circule y se concrete el proceso de degradación. “El proyecto –señaló- es una obra civil con equipamiento: generadores, bombas y una gran bolsa de lona para almacenar el gas.”

Por otra parte dijo que se continuará produciendo una determinada cantidad de compost para mantener vigente el convenio con la Escuela de Educación Integral Nº 11, donde un grupo de alumnos fracciona la materia orgánica, la embolsa y vende, generando recursos propios.

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