Santiago Armando Ramírez tiene 7 años y lucha contra un tumor. Vive en la zona rural de General Campos y necesita ayuda económica, por lo que recurrió a un pedido muy emotivo a través de una carta.

Cecilia Ramírez, su mamá, contó que el niño primero estuvo internado en el hospital de San Salvador, luego fue derivado al hospital “Delicia Concepción Masvernat” de Concordia y, desde hace varios meses, en el Hospital de Pediatría “Garrahan” de Capital Federal.

Explicó que su familia carece de medios y varios familiares directos fallecieron luego de padecer el mismo mal que, aseguran, tiene relación con el entorno debido a que viven en una zona situada apenas a 30 metros de campos a los que se fumiga con agrotóxicos.

La carta de Santiago

Me presento: me llamo Santiago Armando Ramírez, tengo 7 años, nací y vivo en el campo, cerca de General Campos, Entre Ríos. El 24 de enero cumplo 8, pero no me comunico con usted para contarle que viene mi cumple; sino que tengo cáncer ganglionar. Sí, cáncer por un tema ambiental como mi papá y mi abuelo y un tío que ya se murió.

Estoy en pleno tratamiento oncológico en este hermoso (aunque triste) hospital Garrahan. Está lleno de buena gente, aunque le pido a Dios, todos los días que, sean pocos los que como yo tengan que conocer la excelente calidad de los médicos y al resto del personal que, con todos mis dolores me hacen dibujar una sonrisa.

Estoy bien, es lo que me dicen, y tengo la esperanza de ser uno de los 7 de cada 10 niños que se curan de esto por lo que me toca pasar. ¿Usted entiende, no? mientras otros nenes esperan tal vez el sorteo de algo, yo de ser uno de los 7 de cada 10 que pueda seguir viviendo.

Extraño el campo donde además vivimos con mi abuelo y mi hermanito; y mi mamá que a veces trabaja. Y no se imaginan como quisiera volver a jugar e ir a la escuela como el resto de los chicos de mi edad.

Pero sabe por qué le escribo, porque estoy en Buenos Aires haciéndome este tratamiento que, a veces, apenas me permite respirar. ¿Usted sabe lo que es eso? Ojalá nadie lo sepa. Encima no tenemos un centavo ni para las cosas mínimas que me recomiendan los doctores para curarme afuera del hospital.

Alguien que está en el gobierno nos dejó en un hotel que no tiene más que una cama, y ni las condiciones mínimas para que yo no me contagie de otra cosa que haría terrible mi tratamiento; y encima mi mami tiene que hacer trámites cada 7 días, para no ir a la calle. Y tengo que estar casi aislado.

Cuando voy al hospital por las aplicaciones, ellos me dan todo, pero el calvario es cuando salgo de ahí, más allá de mis descomposturas y eso de tener que cuidarme por mis bajas defensas.

Estoy en un hotel muy precario, con una heladera para cien personas, sin que mi mami me pueda cocinar y si hace calor o frio sufro aún más. ¿Usted se imagina? Ojalá nadie lo pase. Es que mis papás no tienen recursos, ni trabajo fijo ni subsidios, ni nada. Vivimos de la caridad, pero ese dinerito va para los transportes para ir y venir al hospital y ni hablar de que mi mami vaya siquiera a buscarme ropa o mis juguetes. Las empresas de colectivo (incluso el Flecha que va a mi pueblo) no me consideran discapacitado porque el cáncer para ellos es algo menor. No importa, yo sé que no es así, pero ojalá ellos nunca lo sepan. Es lo que le pido todos los días a Dios, ¿sabe? yo con todo esto le pido a Dios por los otros también.

Pero una vez, en la escuela me enseñaron que los políticos que tienen un cargo o quienes son parte del poder sí pueden ayudar a la gente necesitada como yo. Por eso molesto su atención. Perdone si soy atrevido, pero ¿sabe? a mi me duele ver a mis papis enfermos juntando las moneditas para que yo me recupere. Ellos creen que yo no me doy cuenta ni de la gravedad de mi estado, pero los hago feliz así.

Mire, yo le pido una mano, nada más que eso. Una ayuda para vivir dignamente durante mi tratamiento, porque no puedo estar en cualquier lado para no infectarme de nada lo que anda por el ambiente. Sé que usted, con un solo llamado telefónico toma una decisión que me hará mejor mi tratamiento. Yo me comprometo a ser un ciudadano de bien, una buena persona y agradecido toda mi vida, por lo que usted pueda hacer por mí. Una vez escuché que al que da, Dios le devuelve mucho más. Y sé que usted puede, porque para eso la gente los vota. No me gustaría irme de este mundo con la sensación de que me mintieron. Y, si usted me ayuda, se lo voy a contar a todos, para que sepan de su buen corazón.

Yo le agradezco y le pido perdón por haber molestado y haber sido irrespetuoso por pedirle una ayuda ahora que tengo cáncer.

Le mando un beso y si está en sus posibilidades hacer un acto solidario, le dejo el teléfono de mi mamá Cecilia Ramírez que es 0345-154-074-398. Llámela, por favor, Dios se lo va a recompensar y si yo salgo de esta, le prometo, seré un ciudadano de bien, como mis padres y abuelos. Gracias.

 

(Diario Junio)

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