Victoria.- El Decreto Nº 1145 además de disponer que la edición de los carnavales 2018 lleve el nombre del Sr. Ricardo Brambilla, en su art. 4 establece “que los premios para cada una de las categorías que participen en el carnaval (…) serán los establecidos en el Anexo I, que forma parte integrante y legal del presente” donde si sumamos el total de 9 categorías, más los reconocimientos a Reina Departamental, Primera Princesa y Segunda Princesa; y Reina Provincial, Primera y Segunda Princesa, el monto para cubrir estos casilleros es de 3.833.025 pesos.

Cabe aclarar que en la cúspide de esta pirámide de valores están las comparsas, cuyos montos varían entre el 1º y el 4º lugar. La ganadora se lleva 400 mil pesos, y en orden decreciente las demás van desde los 380 mil, 360 mil hasta los 300 mil. Únicamente esa categoría le insume a la Municipalidad 1.440.000 pesos.

Le siguen en importancia de valor el apartado de ‘Carrosa Show’, cuya estimación presupuestaria arranca en 250 mil para el ganador y decrece hasta los 170 mil que obtiene el quinto mejor evaluado por el jurado. Aquí se va otro 1.050.000 millón de pesos.

En el tercer escalón de este podio de inversión carnestolenda está la carroza tradicional/humorística, que con 7 lugares para premiar se lleva 680 mil pesos.

El resto son cifras claramente menores, pero que engrosan a ese total para arribar a la abultada cifra que insume premiar a los participantes de esta fiesta, sin dudas la más convocante e identitaria que tiene Victoria, pero que tal vez se explique aquí el por qué se demora tanto en aparecer en el horizonte de las acciones municipales, y por qué también conlleva un gran riesgo que busca asegurarse con la mayor cantidad de noches.

No cabe duda que el corte de entradas es un recupero (que hace ruido en la registradora cuando plantea accesos muy populares); además que la tercerización de las cantinas en manos de entidades deportivas y benéficas, o por qué no de un particular que además de pagar un canon obtenga también su ganancia, se estudia puntillosamente ya que allí también está gran parte del movimiento económico de esta fiesta.

Nadie habla si la nieve da pérdida o ganancia, pero cuando esta variable se activa es difícil encontrar ‘un pomo’ en las noches más convocantes. No constan aquí los sponsors, ni las sillas y mesas que se alquilan. Pero no cabe duda que el movimiento económico no es menor, y hacerse cargo de él demanda mucho más que ‘espíritu carnavalesco’.

Esta aproximación es tan solamente eso, un pequeño análisis de lo que demanda para Victoria ser la capital provincial del carnaval y mantener ese cetro de ‘la más convocante en público’.

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