Las semillas son fuente de gran cantidad de principios nutritivos, esenciales para el desarrollo. Y es lógico que así sea ya que son los óvulos fecundados de las plantas y por lo tanto, depósitos de nutrientes para el crecimiento de la nueva planta.
Gracias a las semillas, podemos asegurar, junto con una alimentación sana y completa, la provisión diaria de minerales que se necesitan. Aportan calorías, aproximadamente 500 a 600 cada 100 gramos, con la ventaja de que sus dosis diarias son mínimas (5 a 15 g de cada una), por lo cual se pueden incluir sin problema incluso en las dietas hipocalóricas.
Todas tienen entre 18 y 29% de proteínas, 18 a 20 % de hidratos de carbono y 45 a 60 % de grasas vegetales.
Detengámonos en cada una de ellas y los nutrientes que aportan:
Amapola: aporta una alta cantidad de calcio, superando al sésamo (aproximadamente contiene 1400 mg%). La planta de la amapola es la fuente de la morfina, que bien utilizada presta un gran servicio al arte y la ciencia médica. La semilla no contiene morfina y en cambio, es rica en minerales y antioxidantes, como fósforo, potasio y vitamina E.
Amaranto: es la semilla de la Kiwicha, una especie similar al cereal muy utilizado por los incas. Buena fuente de proteínas, aporta en especial aminoácidos que complementan a las proteínas de los  cereales, metionina, cisteína y lisina. Además, contiene calcio, hierro y fósforo.
Calabaza: sus semillas aportan vitamina E, zinc y hierro; como el zinc es importante para el buen funcionamiento de las glándulas sexuales y el páncreas, se la utiliza en casos de desórdenes prostáticos y diabetes. Es utilizada también como antiparasitario: la dosis es de 50 semillas durante 8 días. Al ser ricas en grasas insaturadas, no deben tostarse a más de 60°, razón por la cual es mejor que se sequen al sol o se tuesten ligeramente.
Chía: es una rica fuente de ácidos grasos omega 3 y sumamente eficiente para disminuir el colesterol, los triglicéridos y la glucemia. Mejora el tránsito intestinal y aporta fósforo, zinc, cobre, calcio, manganeso y vitamina E. Por su contenido de antioxidantes, disminuye el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la depresión y el estrés, y retarda el envejecimiento.
Girasol: sus semillas son especialmente ricas en vitaminas B, E y minerales: hierro, manganeso, cobre, calcio, ácidos grasos insaturados, especialmente omega 6. Es muy útil en eczemas y psoriasis por contener ceramidas; por su riqueza en manganeso es un complemento necesario en la diabetes.
Lino: esta semilla es un excelente laxante, que actúa sin irritar la mucosa intestinal; por el contrario, es útil en las gastritis por su poder demulcente, o sea que suaviza y desinflama la mucosa. Además, es buena para disminuir el colesterol y es útil en la diabetes, entre otras propiedades.
Sésamo: suma abundante proteínas (18 %), ácidos grasos poliinsaturados omega 6 y lecitina, por lo cual ayuda a disminuir el colesterol, es bueno como tónico del sistema nervioso y mejora la memoria. Contiene calcio, fósforo, magnesio y hierro; vitaminas B1 y B2 y mucílagos, por lo cual es útil para regularizar suavemente el tránsito intestinal.

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