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Entrevista con Mauricio Percara: “Hasta ahora, estoy enamorado de China”

El locutor y periodista crespense llegó a Beijing hace casi dos meses y está trabajando en Radio China Internacional. • En entrevista vía satélite con Paralelo 32 destacó la vastedad del país: “son un mundo dentro del mundo”.

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CRESPO  16 ENE 2015 | 08:05

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Mauricio Percara

Crespo.- Mauricio Percara es locutor y periodista que desde mediados de noviembre pasado está en la capital de la República Popular China, Beijing, una ciudad que ronda los 20 millones de habitantes. Trabaja en CRI (China Radio International, en español: Radio China Internacional). En diálogo vía internet con Paralelo 32 contó sus nuevas experiencias en un país que está en las antípodas geográficas y culturales de la Argentina.

 – ¿Cómo llegó a Radio China Internacional?

-- Desde hace mucho estoy trabajando on line con varios medios, también colaboré con esta radio de China, y sigo trabajando de manera on line. Pero no sé cómo llegó mi curriculum a CRI. La verdad es que no tengo idea, un día me llamaron, y estoy acá.

– ¿Cuánta gente más trabaja en el Departamento de Español?

-- Somos siete extranjeros. Hay dos cubanos, dos mexicanos, una uruguaya, un peruano y yo. El peruano está por irse porque termina su contrato y vamos a quedar seis.

– ¿Qué actividades realiza en CRI?

-- Hago de todo. Corrección de textos de las traducciones que realizan colegas chinos especializados en español. Nosotros las pulimos y las editamos. Después, también hacemos entrevistas. Por ejemplo, me tocó ir a la inauguracion de un monumento a San Martín en el parque de un museo latinoamericano de Beijing, organizado por la Embajada Argentina. Después, leemos noticias que salen en España, en radios de América Latina. Hacemos programas también. Estoy haciendo un programa que se llama “Presencia de cultura”, que habla del cine, la literatura y la mitología china. Es una radio internacional, sale por internet en el sitio español.cri.cn.

– ¿CRI está pensado como una BBC china?

-- Sí, sería así. Eso es fascinante. Yo vivo con un chico de Mauritania que trabaja en el departamento de árabe; y un chico de Hong Kong que trabaja en el Departamento de Inglés, que no habla chino. En el ascensor me encuentro con una vecina de Bielorrusia, otro vecino de Croacia, franceses, de Sri Lanka, mexicanos, de la India. Es gente que te vas cruzando en los cien metros de recorrido entre el hospedaje y la radio. Hay gente de Zimbabwe, de Tailandia, es increíble. Es una mezcla de culturas que viví en la Navidad que pasó hace unos días. Empecé en una cena con unos amigos de España y Uruguay, y terminé en una fiesta en un departamento organizada por un brasileño. Ahí había gente de Croacia, de República Checa, de Rusia. Era increíble, y todos cantando cada uno en su idioma.

 El inglés sirve como lengua franca entre los extranjeros

-- Ahí está la dificultad de entender todos los acentos. Me pasó algo que había escuchado alguna vez, me pasó conocer un argentino en China y fue de la forma más graciosa. Le pregunto en inglés ‘where you from’; ‘aryentín’ me dijo. Era un hombre de Buenos Aires, que está trabajando para el Banco Nación y hace un curso de capacitación.

– ¿Se nota que China le da bolilla a América Latina, por razones estratégicas?

-- No sé si son razones estratégicas. China no necesita de nada, simplemente abastecer a las ciudades con tanta densidad de población. Por ejemplo, hay un proyecto en Beijing de traer aguas desde las provincias del sur para abastecer la ciudad. Son kilómetros y kilómetros para abastecer a esta ciudad que está ‘plagada’ de chinos, de extranjeros; de gente. Me parece que China tiene una versión propia de todo. Es la segunda economía más grande del mundo, pero posiblemente sea la primera.


La versión china de todo

– Me dice que los chinos tienen su propia versión de todo, ¿cómo es eso?

--  Por ejemplo, un celular. Nosotros tenemos blackberry, iphone. En China de un blackberry se hace una versión a través de una marca china. Incluso hay imitaciones de iphone y demás. Es lo que quiero decir. Si los occidentales tenemos Adidas, acá hay una versión china de Adidas, y también está Adidas. Pero no es competencia, porque hay tanta gente que van a andar bien las empresas chinas y las extranjeras. No va a haber problema de falta de consumo.

– ¿No es un país con bolsones de pobreza, por lo que vio hasta ahora? ¿No es la historia tradicional del campesinado explotado?

-- Lo del campesinado quedó en las costumbres. En Beijing, ciudad que está diseñada con anillos como el Infierno del Dante, alrededor de la Ciudad Prohibida, tal vez muy cerca del centro no se vea. Pero si uno se aleja un poquito, ve padres con sus hijos, le bajan la ropa y se ponen a hacer pipí o popó, en la calle. Pasa una china hermosa caminando y escupe. Es una ‘sinfonía de gargajos’ todo el tiempo. Es algo común en ellos. En Argentina sería mal educado, acá es su forma de ser. Eso es lo que quedó del campesinado. Respecto a la pobreza se ve algún mendigo en la calle. Pero, la verdad es que en Buenos Aires se ven muchos más. En Paraná o donde sea, se ven más.

El idioma

– ¿Con el idioma inglés puede andar por cualquier lado?

-- No. El inglés sirve en algunos momentos, pero la mayoría de los chinos no habla inglés. Si uno se aleja del centro de la ciudad que está en torno a la Ciudad Prohibida, cada vez menos chinos verá que hablen inglés. Y yo estoy cerca de una estación hacia las afueras de la ciudad, ahí prácticamente no hay chinos que hablen inglés.

– Y los ideogramas chinos son casi imposibles de entender.

-- Apenas estoy reconociendo uno o dos ahora. Los carteles están en pinyin, una versión fonética del chino que utiliza caracteres latinos (creada en la RPChina para disminuir las dificultades de comunicación con Occidente, N. de R.). Uno se aleja del centro de Beijing y cada vez hay menos pinyin, y menos de todo. Si uno se va de Beijing, en las provincias, según me comentan los colegas, sólo verá caracteres chinos. A veces en cantonés, que es otro idioma. Es imposible entender. Hay algo muy curioso. Las películas y las series que pasan en la televisión habladas en chino, están subtituladas en caracteres chinos. Es la única forma que chinos de distintas provincias se entiendan. Un chino que viene de una provincia a Beijing, no entiende el chino de Beijing y el citadino no comprende al provinciano. ¿Se comprende?

– Si, se entiende. No hay un solo idioma chino, sino que es una ‘confederación de idiomas y dialectos regionales’. Pero todos usan el mismo ideograma para expresar el mismo concepto.

-- Exacto. Se comunican escribiendo. Me ha tocado ir a un restaurante. Aclaro que acá la cena es a las 17.30, 18.30 a más tardar. Varias veces me olvidé, fui a las 8 de la noche y estaban cerrando. Me querían explicar que estaban cerrando y despues de hablarme como media hora y que yo no entendiera, me escribían en un papel con caracteres chinos. Otro chino lo hubiera entendido, yo no. Lo que me sirve del inglés son las aplicaciones que hay para teléfono móvil con diccionarios que traducen palabras en chino. Me sirve para las compras.

El trabajo

– ¿Nota disciplina de trabajo en los chinos?

-- Hay una disciplina de trabajo. Pero también lo que noto es que, no en la radio porque hay gente de todos lugares, pero en otros lugares hay otra situación. Uno va a una peluquería y capaz que haya 20 chinos atendiéndolo, pero falta el peluquero. Si no lo hago yo, lo va a hacer otro, es la conciencia que tienen. En la peluquería un chino le abre la puerta, otro lo invita a pasar, otro le invita algo para tomar, otro le acerca la silla y otro viene y dice que el peluquero no está. Parece exagerado, pero es así. Y falta el peluquero (sonrisas). Lo mismo en un restaurante y en muchos otros lugares. Pero creo que tiene que ver con la masa, los chinos se mueven en masa. Lo ves en el subte, en la calle.

 

Tránsito caótico

– Al caminar por las calles, ¿se parecen a nuestras vías públicas?

-- Como están dispuestos los negocios es parecido. Lo que es muy diferente es el funcionamiento del tránsito. Hay un carril libre para bicicletas y motos eléctricas. Hay autos, hay un carril para circular continuamente. Si uno cruza con un semáforo para peatones, no puede pasar tranquilo porque hay carriles que funcionan continuamente. Tampoco se respeta la señalización de tránsito. Pero a su vez, no vi un accidente todavía. Y me dijeron que es muy difícil que ocurran accidentes. Creo que es porque se maneja a una velocidad prudencial. Nunca vi un automóvil a velocidad rapidísima como pasa en Crespo por ejemplo.

– Me imagino que el tránsito es muy denso.

-- Sí. Pero aunque tenga que ir a la otra punta de Beijing, el taxista no va a pasar los 60 kilometros por hora. Es algo que funciona muy bien. A la vez es una hecatombe. Hay una señora cruzando la calle, otra con un cochecito, un auto, una bicicleta, un vehículo que es una especie de plataforma con ruedas y un chino arriba. Y nadie choca con nadie.

– Me dijo que hay un carril de tránsito continuo, aún si el semáforo habilita al peatón.

-- Sí. Siempre que puedo cruzo cuando algún chino cruza, es la forma más fácil para que no me choquen. Pero, por más que esté el semáforo en verde que te permita cruzar, van a pasar autos igualmente.

– ¿La ciudad está muy occidentalizada?

-- Shanghai está más occidentalizada. Si uno va a la zona de bares para extranjeros, ahí sí es occidental porque está hecho para occidentales. En la misma Beijing hay sectores con una mentalidad completamente rural, en otros hay chinos occidentalizados. Y si sale de Beijing, me han comentado otros colegas, es otra China. Occidentalizados hasta cierto punto. Es una especie de occidentalización mezclada con lo oriental. Te cruzas en la calle con chinos que visten una mezcla increíble de colores. Zapatos amarillos fosforescentes, camisa rosada y pantalones verdes. Es una mezcla de culturas, algo pasó ahí.

– ¿Qué cosas de la cultura china lo han impactado?

--  Lo primero que me sorprendió es no ver cuchillos. Pregunté ‘¿no se usa cuchillo en ninguna comida?’. En una barbacoa vas a ver una tijera, no un cuchillo. ¿Otros aspectos? Ir al baño rodeado de chinos es imposible. Me ha tocado una sola vez y no lo voy a volver a hacer. Si estás en el mingitorio, te van a mirar, no de reojo, sino directamente a los ojos. Te van a sonreir, te van a saludar. Es incómodo. Me han preguntado algo. Se sacan fotos conmigo. El fin de semana pasado fui al templo budista y me saqué una foto con uno de los monjes. Le pedí a un chino que me saque la foto y después ese chino se sacó una foto conmigo. Otra cosa que llama la atención son mis ojos claros.

 

Un país de buena gente

– ¿Son religiosos los chinos?

-- Hay chinos budistas, pero la mayoría con los que me contacto y conozco no creen en nada, son ateos completamente. Los uruguayos son iguales, por ejemplo. No le dan importancia a la religión. Y la mitología china es justamente eso, mitología.

 Mao es otro personaje ya mitológico en China

-- Ví imágenes de Mao en todos lados, en todos los barrios, en todas las estaciones de subte.

– ¿Qué le diría a la persona que tiene la posibilidad de ir a China?

--  No conozco muchas ciudades, pero creo que Beijing es una ciudad muy segura. Hasta ahora estoy enamorado de China. Tuve un único momento que dije ‘qué pasó acá’. Fui a un café a tomar algo con una amiga y de un momento para el otro desapareció un saco que yo tenía. Empezó a preguntar mi amiga, que habla chino. Dejamos números telefónicos por si aparecía. Hoy por la tarde pasé a ver si había novedades por el saco, ahí estaba y me lo devolvieron. Ese fue el único incidente similar a que me roben algo. En otras ocasiones me olvidé el teléfono, en el subte dejé mi bolso. Enseguida hay alguien que sale corriendo a buscarte y te devuelve lo que se te cayó. Incluso se me han caído billetes y alguien los levanta y los devuelve. En qué otro lugar pasaría. Es sorprendente, y creo que tiene que ver con la mentalidad rural. Está ahí, así como hace que sus hijos hagan sus necesidades en la calle, también está eso, la honestidad de devolverte lo que es tuyo. No se puede dar propinas en los bares, y no digo que no están acostumbrados. Si vos das, te devuelven la propina y no la van a aceptar. Ellos están haciendo su trabajo por el que les pagan y no tenés que darles nada más.

– Si vas a Buenos Aires, a la vuelta de un barrio aparece una villa. ¿En Beijing no pasa?

--  No lo ví, y recorrí bastante la ciudad. Algo muy curioso, que recuerdo ahora, es la traducción de la palabra amigo. En chino, en realidad dicen ‘hermano’, no amigo. Parece muy cristiano. Dicen ‘él es mi hermano’ cuando quieren decir ‘es mi amigo’.

 ¿Los chinos no tienen una forma de ser como el latino, muy gestual y hasta exagerada?

--  Algunos, que vivieron la Revolución Cultural (período de fuerte crisis política en los años sesenta, N. de R.), son los más quietos, no levantan la voz ni incluso la mirada. Los golpeó mucho. Otra cosa es no preguntar, parece que preguntar es mal visto. Eso es muy del confucianismo. Cuando llegué a la radio, no sabía cómo trabajar y nadie me decía. Comencé frente a una computadora sin ninguna indicación. Después fui aprendiendo, algunos me fueron diciendo y por supuesto, pregunté. Pero me dijeron que con todos los extranjeros que llegaron pasó lo mismo. Según lo que deducimos es algo de la filosofía de Confucio, ‘es un tonto el que pregunta’.

– Entiendo, no es ‘mala onda’, es su forma de hacer las cosas.

--  Es la forma de ellos. Después, hay un excesivo respeto. ‘Gracias por todo’. Se te agradece todo lo que hacés. Los chinos son por demás amables. Si vas a un supermercado, y no conocés el idioma, se acercan 20 chinos a solucionarte el problema. Una, porque quieren venderte; y otra porque quieren ayudarte. Si estás perdido, vienen a ayudarte, aunque no te puedan entender el idioma. Y si no, llaman a otro, hasta que aparezca alguien que habla algo de inglés para orientarte. Eso me parece maravilloso. Acá hay buena gente, además viven felices. Son cosas que en la Argentina casi no se ven, por desgracia. No me considero ‘buena gente’, pero acá veo buena gente.

– Para no haber estallado un país de 1.300 millones de habitantes, necesitan esas cuestiones mínimas de sociabilidad para subsistir.

--  Cuando decimos que Crespo es un pueblo grande, en realidad Beijing es un pueblo grande. Quiero conocer más China para saber cómo es que se mantiene esa mentalidad habiendo tanta gente. Está la masa que te choca en el subte porque quiere ocupar un espacio, pero si te chocan fuerte te piden disculpas. En Buenos Aires eso no pasa, es agresivo, directamente. En Beijing no, el movimiento hace que la gente se mueva. Otra cosa para destacar es lo bien organizado y señalizado que está la ciudad y el subte.

– En base a lo que pudo ver sobre los medios de comunicación de China, ¿cómo es su calidad?

--  Hay variedad de medios, hay una versión de todo lo nuestro. Hay miles de novelas y películas producidas acá. De cada película que existe en el mundo, acá hay otra versión. Después hay una dinámica, y es parte de la filosofía de trabajo, de que las cosas se tienen que hacer. No importa si sale bien o mal, pero se tiene que hacer y se trata que salga bien. Se hacen doblajes de todas las series, a mí me ha tocado hacer un doblaje de 20 voces. Salía yo y entraba un francés que hacía todos los capítulos de una serie. Acá se hace todo.

– Piensan que son un mundo y tienen que hacer todo.

--  No sé si lo piensan, pero son un mundo dentro del mundo.


Quién es

Mauricio Percara tiene 28 años, es soltero. Es hijo de la profesora Ana Battagliero y de Belisario Percara. Tiene dos hermanos, Renzo y Marco y una hermana mayor, Antonella.

Es locutor nacional, egresado de ISER-Santa Fe, y licenciado en Periodismo y Comunicación por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral. Desde el 18 de noviembre de 2014  trabaja con contrato por un año –que puede ser renovable– en el Departamento de Español de CRI (China Radio International), medio de comunicación público del Estado chino para el exterior.


El Partido Comunista


– ¿Se nota una influencia determinante del Estado y el Partido Comunista?

--  En ese punto, la gente es muy confucianista, porque dicen ‘si no hay necesidad de revolución no hagamos una revolución’, sería algo así como parafrasear a Confucio. Yo estoy en un medio de comunicación y no he sabido de quejas o reproches.

– ¿No percibe que sea por autocensura?

-- No. Hasta ahora no, pero estoy hace un mes y no hablo chino. Se sabe lo de Hong Kong.

– ¿Como trata la prensa china las manifestaciones en Hong Kong?

--  La verdad que en estos días anduve por todo Beijing y no vi manifestaciones. El tema de Hong Kong, se trata. Recordemos que Hong Kong era colonia británica, está la mirada que el habitante de Hong Kong se está incorporando a China. Casi que se lo menciona como una noticia internacional.

– ¿No es que están todo el día con el puño en alto y los símbolos del comunismo?

--  No, no, para nada. Si me decís que tiene características de comunismo y tiene cualidades de un comunismo, y según lo que estudiamos no, pero el partido es comunista. Los cubanos son los que tienen un comunismo diferente y hablamos a veces eso. Una colega cubana está muy enojada con China. ‘Esto no es comunismo, esto es confucianismo’, dice. Porque es cierto, no hay nada público. Vas al hospital y te cobran. Entonces, qué comunismo hay. Es el partido Comunista solamente. Pero es lo más capitalista que hay, en mi trabajo hasta el café nos cobran. Está bien, pero es un medio del Estado.

 

Tecnología para la entrevista

Eran las 10.52 de la mañana en Crespo el 30 de diciembre pasado. En Beijing, eran las 20.51, once horas de diferencia. Frente a una pantalla de computadora, en la redacción de Paralelo 32 nuestro cronista, en Beijing, a 15 mil kilómetros de distancia, Mauricio Percara. Así se hizo la entrevista. Hace 15 años atrás, aún era un sueño; ahora es la tecnología de  base para cualquier comunicación. Y esta charla transcurrió amenamente por más de una hora y cuarto. Cuando apagaron sus equipos, el entrevistador salió a almorzar, el entrevistado se fue a dormir.













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