** ¿Qué va a pasar? ¿Con qué? Con la economía. ¡Y yo qué sé!  Pero usted es periodista y está más informado. Claro que sí, pero no economista y mucho menos mago. Ahora bien, si me pide opinión por considerar que leo y analizo mucho cada día, le puedo dar un parecer más cercano a la presunción que a la certeza…

Y bueno, dele…Ta’ bien, le daré, pero primero le pregunto: ¿leyó o escuchó lo que dijo el presidente sobre los próximos meses? Sí, leí, dijo que van a ser durísimos, peores de los que ya pasamos. Ahá, y entonces por qué me lo pregunta a mí teniendo una persona tan calificada que se lo ha dicho.

** Igual, si quiere le cuento. Después de todo los de mi generación, si no estamos doctorados en crisis es porque no hemos querido aprender. Aunque se ve que no logramos aprobar esa materia porque tenemos que rendirla a cada tanto de nuevo.

** El tema, para explicarlo con ayuda de una alegoría como nos gusta hacerlo en esta columna, es que el mejor equipo económico del mundo (del mundo macrista) acaban de encender una enorme aspiradora para sacar plata de la calle, con la idea de que, secando la plaza (léase la cartera de la dama y el bolsillo del caballero) se comprarán menos dólares y bajará su cotización. Y ya se sabe cómo funcionan estas máquinas, se chupan todo. Empiezan por chupar pelusas, papeles, y siguen con pilchas, zapatillas, chicos del motomandado, ollas, laburantes, y siguen con los techos de las Pymes. En definitiva, se viene la era del hielo.

Te chupa hasta la bilis            

** Mientras nos esté chupando todo, hasta las cervezas que miraremos con nostalgia, a los dólares los estarán comprando las grandes corporaciones y también doña Rosa, porque un par de millones de ahorristas que tienen depósitos en pesos todavía no los han convertido en dólares gracias a la tasa descomunal que paga el Central por los pesos criollos….

** …En algún momento querrán pintarlos color primavera, porque a los argentinos, el viejo Whasington, con esa cara de mate lavado, nos calma más los nervios que Julio Argentino Roca, Eva Perón, o un cóndor en vuelo. ¡Encima un cóndor en vuelo les han puesto a los nuevos de 100!!!, que nos sugiere la volatilidad del mísero billete, que ni desplumándolo nos aguanta en el hombro más de un día.

Ni ganas de inflacionar…        

** En este país del contubernio y el menor esfuerzo, los únicos que tienen más o menos claro lo que va a pasar mañana son los que salen con la valija a comprar dólares presionando la suba de la cotización, esperan un día hasta que sube más y venden a primera hora. Con esa venta baja el precio y al día siguiente temprano recompran más barato, esperan nuevamente hasta la hora apropiada, sabiendo que la corrida que provocaron subirá de nuevo la cotización. Esos sí que la tienen clara, pero no deben ser más de cien o doscientos. Los que pagamos la fiesta somos los millones restantes.

** Cuando falta la tarasca se sociega la inflación. Se compra menos, y cuando los salarios pierden poder adquisitivo, menos todavía. Se espera que caiga el consumo y las empresas congelen y hasta bajen sus precios para no se les pudran los stocks. Por supuesto que mientras tanto también es probable que se produzcan despidos y caiga el nivel de empleo. Sin tarasca, ni ganas de inflacionar nos van a quedar.

** Son ciclos. En febrero o marzo usted y yo sabremos si esta teoría pudo convencer a la inflación para que deje de joder, y cuántos sobrevivieron. Y si se la han bajado también a las petroleras que la alimentan.

De un ciclo superado     

Ahora déjeme fastidiarlo o fastidiarla con la letra de un viejo tango de Francisco Canaro e Ivo Pelay que fue grabado en 1933. Tome nota del año, porque se sitúa en plena época de “La Gran Depresión”, también llamada la Crac del ’29, que se extendió a la década del ’30.

Viejo gómez, vos que estás

De manguero doctorao

Y que un mango descubrís

Aunque lo hayan enterrao,

Definime, si podés,

Esta contra que se ha dao,

Que por más que me arremango

No descubro un mango

Ni por equivocación;

Que por más que la pateo

Un peso no veo

En circulación.

¿Dónde hay un mango,

Viejo gómez?

Los han limpiao

Con piedra pómez.

¿Dónde hay un mango

Que yo lo he buscado

Con lupa y linterna

Y estoy afiebrado?

Dónde hay un mango

Pa darle la cana

Si es que se la deja dar?

¿Dónde hay un mango

Que si no se entrega

Lo podamos allanar?

Dónde hay un mango

Que los financistas,

Ni los periodistas,

Ni perros ni gatos,

Noticias ni datos

De su paredero

No me saben dar

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