Un 19 de diciembre de 1915 nacía la cantante popular francesa Edith Giovanna Gassion, Edith Piaf, “el gorrión de París”. Era hija de un acróbata y de la italiana Line Margrant, cantante de cafés, que estaba borracha y drogada cuando sintió los dolores de parto. Salió a la calle y la encontraron sus vecinos tirada y balbuceante.

Edith trabajó en la compañía de su padre hasta que la dejaron al cuidado de la abuela para dedicarse a sus giras por los pueblos de la campiña francesa. Su abuela Clarisa la crió con vino en lugar de agua, pues decía que ésta era “mala” para el cuerpo; su tía, quien vivía con ella, dirigía un burdel.

Edith no hablaba, no se reía, no caminaba y encima tuvo una meningitis que la dejó ciega. El único gesto amoroso de la abuela fue llevarla a la Iglesia de Santa Teresita de Lisieux y encomendársela a la virgen.

Dicen que un milagro le devolvió la vista. Con 15 años se trasladó a París, donde se ganaba la vida como cantante en la calle y en cafés. En el año 1935 fue descubierta por el propietario de un cabaret que la bautizó con el nombre de la Môme Piaf (el pequeño gorrión). A los 16 años quedó embarazada y tuvo una niña que murió a los dos años de meningitis.

Su potente voz y su expresivo estilo al interpretar canciones como “Je ne regrette rien” y “La vie en rose” le dieron fama. Actuó en películas, comedias y operetas. Realizó giras por Europa, Sudamérica y Estados Unidos. Tuvo relaciones amorosas con grandes celebridades como Charles Aznavour, Ives Montand y Jaques Pills, con quien se casó.

Se trasladó a Nueva York y su éxito creció. Fue muy amiga de Marlene Dietrich. Enamorada del boxeador Marcel Cerdan vivió con él una apasionada relación durante dos años; la muerte del púgil en un accidente de aviación destrozó a Edith; recurrió al alcohol y a los calmantes para poder seguir cantando. En 1962, cuando se acercaba a la cincuentena, se casó con un muchacho de 27 años.

Ganó millones durante su carrera pero murió en la ruina, víctima de la morfina a la que se había habituado. Falleció el 11 de octubre de 1963. Cuarenta mil personas caminaron en silencio por París hasta su tumba en el cementerio de Père Lachaise. En 1958 se publicaron sus memorias con el título de “Au bal de la chance”.

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