Saludando desde el estribo

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** En el estribo del tren, en su última parada del año antes de irse a garaje, llueven los deseos de las multitudes que van y vienen presurosas por el andén, gesticulando saludos y repitiendo como una música bien aprendida los deseos más diversos, todos buenos. Eso viene pasando desde que la civilización tiene posibilidad de medir el año. Y por supuesto, los deseos siempre apuestan a la superación.

Hay excesos en esto. Claro que los hay. Pero lo que abunda no daña. Somos así, a un deportista que ganó el trofeo máximo posible de la máxima liga posible, el 31 de diciembre le desearemos un año todavía mejor, o lo apabullamos con ese famoso y trillado lugar común que esloganea: “y vamos por más” (nunca sabremos si es una promesa personal o una amenaza de la cual cuidarnos).

** Salvo aquellos argentinos que apuestan a la derrota y el caos, porque de ello depende que les vaya mejor en el futuro, nadie diría “ojalá que el 2018 sea peor”. Se augura que el 2018 será mejor, lo cual también, humildemente, me parece mal expresado (pero qué le vamos a hacer, se usa) porque un año es un año, un espacio vacío y silencioso que debe ser llenado por nosotros, en cuyo caso somos el objeto a mejorar. Las cosas quizás mejoren cuando nos sinceremos admitiendo que no es el 2018 sino nosotros los que tenemos que tratar de ser diferentes. Probemos, probemos, probemos.

** ¡Ya está!, ¡nace una idea!, formemos un partido que se llame “Probemos”. La marca no se compromete a nada, solo a prueba y error. Algo de eso ya hay, pero presentémosle batalla con el mismo método y blanqueando la intención. Hagamos imprimir afiches “Probemos 2019”, que como se decía en nuestros ayeres: total probar no cuesta nada.

El tiempo es puro cuento           

** En su última pasada por el barrio para este 2017 prendido de un hilo, se oyó el canturreo bajito de don Leoncio, de inconfundible chamamé, aprovechando la fresca para su mercadeo domiciliario. No es hombre de andar cantando por las calles, mas bien parco, pero hoy delata su buen ánimo y canta, mientras le da el piné, claro, porque eligió ‘Kilómetro 11’ y al llegar al estribillo se queda sin aire: Olvida mi bien el enojo aquel / que así nuestro amor / podrá renacer / porque comprendí que no sé vivir… / sin tu querer.

–M. Gusto en saludarlo don Leoncio. Se nos va otro año ¿no?, ¡cómo pasan los años!…

_L. Que me disculpen pero yo no lo veo así, siento que los años no pasan de largo, se quedan sobre nuestro cuero, se acumulan en el espinazo, por su peso es que a veces nos flaquean las rodillas.

–M. Son puntos de vista don Leoncio, también podríamos decir que otros lo ven pasar sentados en la galería, creyendo que así no los va a tocar. En cuanto a su teoría, creo que nunca sabremos si lo que nos pone lerdos es la carga de los años que nos quedaron sobre los hombros, o el cansancio por correrlos de atrás.

** _L. Escuche; correrlos todo el tiempo es casi tan dañino como sentarse en una silla petisa a verlos pasar, porque el tiempo les pasa factura a los dos. Hay que encontrar el punto medio dijo Gonzalito aquella noche y se largó con la bici a pasar entre dos luces creyendo que eran motos.

–M. Pero a usted se lo ve muy bien a pesar de tanta carga don Leoncio.

_L. Yo me voy conservando, dijo la Rosalía y aquella misma noche la raptó el Servando Andrada llevándosela en ancas de su caballo.

–M. Si no lo toma a mal le voy a pedir que en esta conversación evitemos acotaciones innecesarias. No hace falta ilustrar con chistes fáciles. ¿Tomó Graciosol en Nochebuena?

_L. Tomé otras cosas y ya las despedí. Estoy para la picardía hoy, válgame el pecado, porque es un modo de cuerpear los corcovos del redomón que nos lleva en sus ancas, un zaino llamado Tiempo.

–M. Además se me ha venido medio campero, meta citar los símbolos de nuestra patria indómita.

_L. Ya me sacudió el diccionario por el mate.

–M. Indómito, usted debería saberlo, es algo difícil de someter, guiar o controlar. Un potro bravo por ejemplo.

_L. Ah, la república, ya entendí.

Coopere con la cooperadora

** _L. ¿Y usted qué espera del 2018, mangrullero, si se puede saber?

–M. Déjeme pensar… yo me conformaría con que el año próximo nuestro mayor problema fuera que Jorge Sampaoli diga alguna huevada a la salida de una fiesta con unas copas encima. Si ese fuera nuestro mayor drama, estaríamos en el país ideal.

_L. Usted sabe que no lo entiendo.

–M. Feo tener que explicar. Se habló como tres días del asunto, como si se tratara de algo grave. El tipo pidió más disculpas que un comandante de Marina cuando se le desaparece un submarino.

_L. (Toca con su mano el brazo del mangrullero) Un minuto de silencio por esos 44 marinos que hallaron sepultura en la inmensidad del mar.

— (…..)

** –M.  A Sampaoli le pegaron por ser un Nac & Pop de los tantos que en público se rasgan las vestiduras por los pobres pero en privado los maltratan. Si dentro de siete meses nos trae un título mundial será dios, si los pierde por un gol le cobrarán hasta lo que dijo chupau.

_L. Cuando ascienden de peón a capataz tratan mal a la peonada.

–M. Hay que decirlo, acá el único oligarca Nac & Pop que fue generoso con sus empleados de menor jerarquía fue De Vido, Dios lo tenga a la sombra y le haga vomitar lo embuchado.

_L. ¿Era de acariciarles la nuca?

–M. Me refiero a que su cocinera, Nélida Caballero, no puede justificar ante la justicia la compra de siete vehículos de alta gama adquiridos entre los años 2009 y 2016, más cinco vehículos que le embargaron, todos patentados con domicilio en la casa de don Julio, más una propiedad costosa y empresas. En 2015 cuando se le vino la noche a don Julio, Caballero ganaba 9.208 pesos al mes por calentarle el guiso. Se sospecha que la cocinera es re testaferro de su ex patrón.

** _L. Taaaa lindo. Este Julio y los veinte que están con él van a tener que esperar unos años para gastarla. Pero da rabia cuando en la escuelita del barrio vivimos haciendo rifas para comprar lavandina. A propósito, le vendo una, veinte pesos.

–M. Buhéh, parece que no tengo escapatoria, ¿qué rifan?

_L. Primer premio un cerdo sin una pierna. Segundo premio una pierna de cerdo.

(…los protagonistas se miran en un silencio cruzado de asombro y expectativa, hasta que lo quiebra don Leoncio)

_L. Y… cuando la cosa está difícil hay que darse maña…

¡Y que mejoremos todos!          

_L. Tengo que seguir mi ruta mangrullero, le deseo que mejore el año próximo.

–M. Entendí la sutileza. Espere, ¿qué planes tiene para el 31 a la noche?

_L. Si piensa invitarme, ninguno. Vamos a ser la Violeta y yo solitos bajo las estrellas; porque adentro no se aguanta. Pero si llueve no sé.

–M. Bueno, prepare algo especial, como si la hubiera conocido a Violeta ese mismo dia. Y si llueve… bueno…  ¿hizo alguna vez algo romántico bajo la lluvia, don Leoncio?

_L. Usted sabe que yo hasta grande luché con una chacra, así que lo más romántico que he hecho bajo la lluvia fue juntar las gallinas para encerrarlas al caer la tarde. Pero sé que nunca es tarde, así que páseme algunas ideas.

–M. Hagamos algo don Leoncio; los espero en casa el 31 con su esposa y no se hable más, solo déjeme darle un gran abrazo.

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