Victoria.- El Concejo Deliberante ha cambiado tanto este año que hacer un resumen sería complejo. Desde las denuncias policiales por los cables rotos deliberadamente de la consola (impidiendo sesionar), hasta las acusaciones estériles y altisonantes hacia Risso, el presidente del Cuerpo Legislativo, por parte de sus propios compañeros de fórmula, todo exacerbado por una fractura en la interna partidaria que de a ratos buscó camuflarse con rebuscados eufemismos.

Para colmo de sorpresas, el fin de año sobrevino con una aparentemente frágil reconstitución del buen diálogo entre Maiocco, el intendente, y Risso. Sin embargo, el débil sostén de esta reconciliación ya quedó a las claras cuando la junta vecinal del barrio Abadía trató tópicos como la extensión de la red del gas.

En este sentido, Alcides Risso concedió una entrevista a nuestro Semanario donde no eludió ningún tema. El futuro del vecinalismo, su relación con el Ejecutivo, los puntos flacos y fuertes de la gestión y mucho más.

El Concejo

Entre las ordenanzas aplicadas este año, el viceintendente remarca la prohibición de las bolsas de polietileno con formato camiseta. Asimismo, aclara que la normativa se aprobó el año pasado, pero que entró en vigencia a partir del primero de septiembre de éste. “Todavía falta que se cumpla a rajatabla y que todos los comercios lo hagan. Hay muchos que cumplen con la ordenanza y otros que no. Incluso, una tienda famosa de Victoria pidió una prórroga de la vigencia por 180 días porque ya había impreso bolsas con su nombre. Por supuesto que se les concedió esta excepción porque mostró voluntad de acompañar la medida”, señaló.

“Los concejales traen iniciativas creativas y novedosas”, continuó respecto a las ordenanzas destacadas. “Me han llamado viceintendentes de la provincia para consultarme sobre ordenanzas que se han desarrollado en Victoria, como la del Concejo Deliberante Estudiantil, la Banca Ciudadana o el nuevo sistema del estacionamiento medido”, agregó.

A lo largo de la charla, Risso remarcó la importancia que tienen los concejales para la ciudad. En base a lo anterior, explicó que es de suma importancia “que el vecino se fije qué concejales vota” a la hora de emitir su sufragio. “A los ediles se les da una herramienta por cuatro años en los que van a legislar por todos nosotros. Lo que ocurre en la ciudad es que los vecinos se están dando cuenta de la importancia que tiene el concejal, de hecho los buscan y presionan para sacar determinado proyecto”, señaló.

“Ojalá algún día tengamos la posibilidad de votar a los concejales de a uno. Esto es complicado, pero no imposible. En realidad así se pensó en su momento, luego se tergiversó”, opinó.

El vecinalismo y las juntas vecinales

“Yo veo al vecinalismo como opción descentralizada de gobernar. Siento que los vecinos pueden juntarse a través de juntas vecinales y establecer las prioridades para esa zona de influencia. Es una excelente opción que un grupo de vecinos se comprometan a trabajar por lo que ellos ven como soluciones concretas y prioritarias del barrio. Al intendente también le sirve que venga toda una barriada representada por alguien y que le lleve proyectos puntuales. Ese trabajo de gobierno descentralizado es lo que me parece a mí lo más importante que tiene el vecinalismo, es decir, los vecinos le dicen al intendente qué es lo que necesitan”, argumentó Risso.

—¿Qué pasa cuando se acompañan desde el vecinalismo medidas como subir más del 30 por ciento la Unidad de Cuenta Municipal?

—Hay que ser coherentes y razonables. La Municipalidad provee de servicios, y los servicios tienen un costo para poder entregarlos. Si esos costos aumentan, lamentablemente los aumentos tienen que darse. Estos son progresivos, primero se aumenta el 20 por ciento, después un cinco y luego otro cinco por ciento. Aumentar un 20 por ciento ahora es algo razonable para la inflación. Se trata de un tema inflacionario. La administración municipal tiene que funcionar eficientemente, no se puede no aumentar porque los vecinos no quieren, hay una responsabilidad fiscal como municipalidad de tener las cuentas en regla.

—Pero el año pasado se aumentó aproximadamente un 14 por ciento y ahora hablamos de más del 30, ¿qué pasó?

—Esto fue un pedido del poder Ejecutivo. Si bien el Legislativo lo tiene que aprobar, desde el Ejecutivo nos dijeron: «señores, el año pasado con el 15 por ciento nos quedamos cortos». Tengamos en cuenta el aumento del personal, pero también el del combustible y el del policloruro para potabilizar el agua, entonces con investigar un poco los números del Ejecutivo nos damos cuenta que ese 15 por ciento que preveía Macri no se dio, estamos en el orden del 24 por ciento. Entonces, lamentablemente se tuvo que corregir esa ineficiencia del cálculo en su momento y prever otra inflación para el año que viene. Es cierto que hace ruido, pero hay que ser coherentes con los aumentos.

La gestión

“Hay una falta de información pública relevante para la ciudadanía. Sobre esto, el Concejo Deliberante tiene para aportar y el año que viene lo vamos a hacer. Me refiero a que se le va a exigir al Ejecutivo que presente un presupuesto con más detalle. Esto viene de la gestión anterior, se presentan presupuestos con un nombre contable llamados macro, es decir, presupuestos muy generales pero que no definen área por área en qué se va a gastar. Me parece clave este tema y que el Legislativo lo pueda resolver. Queremos que se especifique, por ejemplo en Acción Social, con qué fondos se va a contar y qué se va a hacer con esos fondos. Lo mismo con Obra Pública y demás. Se tiene que implementar un presupuesto por área que diga de dónde provienen los fondos, dónde van y qué se hará con ellos”, detalló.

Así las cosas, Risso remarcó la importancia que tiene que cada área sepa con cuántos fondos cuenta para desarrollar una estrategia elaborada. También destacó la relevancia del acceso a la información pública en este sentido. “Vamos a firmar un convenio con una red de municipios con información pública. Al adherirse a esto hay un compromiso de cumplir ciertas pautas mínimas respecto a la información pública”, anunció.

Asimismo, narró: “Yo tuve una diferencia puntual con el secretario de gobierno (Sergio Navoni, N.d.R) cuando acompañé y busqué información que concejales por escrito habían solicitado referente a cuánto cobraban los funcionarios. El secretario de gobierno lo tomó muy mal y esa actitud está a las antípodas de lo que nosotros tendríamos que hacer”. Y, concluyó: “Él (por Navoni, N.d.R) envió al Concejo Deliberante una información errónea, porque envío los netos a cobrar y yo explique que los concejales querían saber cuánto les costaban al pueblo esos funcionarios. El pueblo debe saber cuánto se les está pagando a sus representantes, eso no tendría ni que discutirse”.

Relaciones y secretarios

—¿Cómo está la relación con el senador Roque Ferrari?

—Creo que Roque, a partir del enfriamiento de la relación con el Ejecutivo, en vez de tratar de resolver la situación, se alejó por decisión propia. Tal vez no se aguantó este alejamiento que hubo desde el minuto cero en la gestión. Yo como vice también pensé que íbamos a trabajar todos juntos y de golpe me encontré con que era una facción del frente la que estaba teniendo más poder de decisión en el gobierno municipal. Sin embargo, me planté, y quizá tuve tantos problemas por eso, porque dije: «Señores, nosotros también somos parte de esta gestión y nos tienen que escuchar». En cambio, el senador tal vez quiso plantar su visión de los hechos o tener su espacio de poder, como le dijimos al pueblo que lo iba a tener, y ante la negativa prefirió alejarse. Para mí fue una lástima porque él representaba a una pata importante de los vecinos que era un justicialismo moderado, que no era kirchnerismo, y tenía mucho conocimiento de la Municipalidad. Lo lamento porque se nos fue un elemento rápidamente y no hubo forma de volver. Se ve que hubo algo que no le cerró desde el minuto cero y lo perdimos.

—¿Qué opina del desempeño del área de Desarrollo Social?

—Soy muy crítico con la gestión de desarrollo social, pero no porque esté en contra del secretario actual (Carlos Schultheis, N.d.R), sino porque no se ve ninguna estrategia de gestión. No se trata de repartir bolsones, se trata de trabajar con un montón de programas tendientes a solucionar problemas que tienen diferentes zonas de la ciudad y que necesitan puntualmente un auxilio del Estado y que se les puede dar con una sustentabilidad en el tiempo. Hay muchas herramientas para sacar adelante a esa población, pero no vemos que se estén manejando estratégicamente esos recursos. Van dos años de gestión y yo tengo que desaprobarla, me parece que es el punto más flojo del intendente. No está a la altura de las circunstancias, yo no esperaba tener una secretaría de desarrollo social como ésta.

—Si tuviera que elegir una sola cosa, ¿qué le dirías al intendente que cambie, de cara al año que viene?

—Ahora le diría al intendente que el secretario de obra pública (César Zuccotti, N.d.R) no tiene ni idea de obras y servicios públicos, es un abogado. Me parece que no está en la función que debería estar. Podría ocupar el lugar que dejó Cuevas para custodiar las habilitaciones, él es abogado y va a saber cumplir con las ordenanzas. Lo único que está haciendo en obras y servicios públicos es dificultar las tareas a dos directores muy buenos que tiene Maiocco, que son Hugo Jara en planeamiento y Carlos Braga en obras sanitarias.

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