La pediatra del Centro Regional de Referencia Arturo Oñativia de Paraná, María José Panero, explicó que, por el inicio del ciclo escolar, es indispensable el control médico. “Es muy importante tener un pediatra de cabecera, quien conoce al niño y su familia”, apuntó.

Los chequeos deben ser periódicos: tres veces por año en la etapa preescolar, y como mínimo una vez por año a partir de los seis años hasta la adolescencia, a fin de mantener un seguimiento evolutivo del crecimiento del niño e incrementar la posibilidad de detectar en forma precoz diferentes patologías que puedan surgir.

Los controles de salud comprenden:

Control de peso, talla, evaluación nutricional, perímetro cefálico (en los más pequeños), registro de tensión arterial, realización de examen físico completo, adaptado a sexo y edad.

Se consignarán antecedentes familiares, personales y datos socioambientales de relevancia.

Se brindará asesoramiento sobre hábitos de alimentación, higiene, descanso, juego y prevención de accidentes.

Se evacuarán las dudas que los padres traigan a la consulta.

Vacunas en la edad escolar

En la visita al médico otro aspecto fundamental es el control del carnet de vacunas del niño, porque de este modo se previenen enfermedades que pueden ser graves, y preservan la salud de la familia del pequeño y su comunidad.

 

Los niños entre cinco y seis años de edad (ingreso escolar) deben recibir las siguientes vacunas:

Polio: previene la poliomielitis.

Triple viral: previene sarampión, rubéola y la papera.

Triple bacteriana: previene la difteria, el tétanos y la tos convulsa.

A los 11 años se deben aplicar las vacunas:

Triple bacteriana acelular: para prevenir difteria, tétanos y tos convulsa.

Vacuna contra el meningococo: que previene la meningitis y la sepsis. Desde junio de este año en la provincia será una dosis única.

Vacuna contra el VPH: para prevenir el cáncer de cuello de útero. Desde enero de este año también se aplica en varones.

Hepatitis B: para prevenir esta enfermedad.

Triple viral: para prevenir el sarampión, la rubéola y la papera.

Además de la consulta con el pediatra, en determinadas situaciones, es necesaria la consulta con especialistas. Por ejemplo, se deben realizar controles con un oftalmólogo a fin de detectar en forma precoz si hay disminución de la agudeza visual, con el consiguiente impacto negativo que produce en el rendimiento escolar. Acudir al otorrinolaringólogo, fundamentalmente en los casos en que los padres sospechen una disminución de la audición o noten que el niño tiene problemas en el lenguaje; y visitar al odontólogo, ya que es frecuente la falta de flúor en los dientes de los niños y también para el tratamiento de las caries dentales.

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