Comienzan las vacaciones de verano y los niños pasan de la escuela a las colonias de vacaciones, clubes, playas, u otros lugares de recreación donde, debido a la época del año, se exponen más al sol. Si bien la radiación aporta vitamina D, sin la protección correspondiente y en horarios no adecuados, puede provocar efectos perjudiciales como quemaduras, pigmentación, dermatitis, entre otros.

La piel del niño es más delgada que la del adulto y, por tanto, su mecanismo de defensas, es decir, las glándulas sebáceas y todo su sistema pigmentario se encuentra inmaduro. En este marco, el Ministerio de Salud d ela provincia de Entre Ríos, brindó recomendaciones para prevenir complicaciones en la piel de niños y niñas.

En cuanto a los horarios indicados para disfrutar del sol y evitar las lesiones o complicaciones en la piel, la cartera sanitaria recomendó a la población no exponerse entre las 10 y las 16 horas, franja en la que los rayos ultravioletas son más fuertes y producen mayor daño.

Por otra parte, los menores de un año no deben exponerse directamente al sol, ya que todavía no pueden regular su temperatura corporal. De todos modos, desde el consultorio externo de Dermatología Pediátrica del hospital San Roque de Paraná, recomendaron aplicar protector solar a partir de los 6 meses de vida. “Hay muchas superficies como el agua, el césped o la arena, que reflectan el sol y exponen al bebé a los rayos solares”, explicó la profesional del equipo Alicia Balsola.

En este sentido, es necesario tener en cuenta a la hora de utilizar las cremas protectoras que los niños a partir del año deben aplicarse lociones factor 50: “Los protectores solares a elegir son los dermatopediátricos, que poseen los componentes específicos para los más chicos. Y, en cuanto a la cantidad, la aplicación tiene que ser generosa, y por lo menos 30 minutos antes de exponerse al sol, porque la piel tiene que absorberlo y empezar a actuar “, afirmó la profesional.

Además, Balsola indicó que es muy importante la renovación de las cremas de protección cada dos horas, más aún cuando el niño ingresó a la pileta, río o mar, y cuando transpira mucho. De esta manera, es necesario secar al menor, volver a aplicar, y no olvidarse nunca de colocar en cuello, orejas y empeines, lugares que generalmente se olvidan y luego aparecen las lesiones.

En cuanto a los golpes de calor, la dermatóloga insistió en que hay que prevenirlos para evitar complicaciones: “Algunos de los consejos que damos es que deben ofrecerle a los niños abundante agua; utilizar gorros, sombreros o viseras, y ropa de colores claros; y, en los días nublados, también aplicar protector solar, porque las nubes filtran los rayos UVA, pero los UVB pasan y producen daños”.

Por último, Balsola hizo referencia a los signos de alarma frente a una quemadura por el sol: “El síntoma más habitual es el eritema, o la formación de ampollas. También, el aumento en la temperatura corporal, o los escalofríos. Si tiene la piel un poco colorada, y no hay signos muy evidentes, se puede colocar gel refrescante o cremas hidratantes, siempre teniendo en cuenta que ante cualquier duda es mejor consultar al médico”.

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