Crespo- Ni una Menos es una fecha para reflexionar sobre la violencia de género. En nuestra ciudad la frase “Más humanas, menos perfectas, más felices” colocada sobre un colorido mural en el hall de acceso a la Casa de la Mujer, es una cuota de inspiración que abre un horizonte de esperanzas para quienes llegan hasta el lugar con una alta carga emocional en busca de su esencia propia.

A propósito de este momento, aprovechamos a conocer la situación actual en nuestra ciudad, en relación a las denuncias de violencia de género. La directora de Desarrollo Social, Vanesa Pusineri; la licenciada en Trabajo Social, Ivana Tonutti y la psicóloga Sonia Gareis, expusieron datos concretos de la realidad local, volcados en un informe, en base a las denuncias recibidas durante el espacio destinado a la Mujer, en el transcurso de 2017.

“El informe que se hizo con Oficina Municipal de Estadística contempla expresamente las denuncias de una mujer hacia un varón, o sea, lo que se considera violencia de género, tanto familiar como otro tipo de situaciones”- explicó Ivana Tonutti. Y  aclaró que no se contemplaron denuncias sobre otros tipos de vínculos, que también se reciben.

“La mayoría de datos que obtuvimos –detalló- están dentro de la media a nivel nacional, la violencia que prevalece es la psicológica, está presente en el 91,74% de las denuncias; seguida por la física, 51,24%, y se detecta claramente la gran invisibilidad que hay entre la violencia sexual y económica (3,31% y 8,26%, respectivamente)”.

Al respecto la profesional precisó que “la violencia sexual y la económica históricamente son las más relegadas porque en comunidades como Crespo hay estructuras fuertemente arraigadas donde está muy asumido que el hombre es quien maneja el dinero, como proveedor del hogar”.

Respecto de los porcentajes arrojados en el informe elaborado por la O.M.E. en base a registros de la Casa de la Mujer y la dependencia local de la Policía de Entre Ríos, adelantó que “ya sabemos que la violencia psicológica y la física están claramente identificadas, ahora tenemos que trabajar en que la gente reconozca claramente las otras como modalidades de violencia”. Explicó que “la violencia psicológica es el trasfondo de todo tipo de violencia, es la que empieza a abrir el camino, hace un trabajo fino que va anulando y se llega a un punto en que las otras variantes están permitidas porque la víctima pierde las defensas”.

La mayor cantidad de denuncias se producen en los meses de septiembre y diciembre. En 2017 representaron 10,74% y 11,57%, respectivamente; en los meses restantes el porcentaje de denuncias se ubica entre el 6 y 7%.

Durante 2017, según el informe, 1,48 de cada 100 mujeres fueron víctimas de violencia de género; es decir que 15 de cada mil mujeres en Crespo denunció una situación de este tipo.

Vínculo con el agresor

Tonutti comentó que “también se dio otra cosa que se esperaba dentro de los resultados. Al analizar el vínculo de la víctima con el agresor, en su gran mayoría son parejas (41,32% de las denuncias) o ex parejas (25,61% de las denuncias)”. Agregó que al hacer un cruce de edades, entre la edad de la víctima y el vínculo con el agresor, sale claramente que hasta los 14 años aproximadamente los agresores suelen ser los padres; de los 14 a los 40 años aproximadamente la pareja o ex pareja y después de los 40 años los agresores de las víctimas muchas veces son los propios hijos. “Es otro dato interesante que arroja el informe y tiene que ver con las etapas de desarrollo de una persona y de la vida”- afirmó.

Tiempo de maltrato

La profesional  precisó que estadísticamente a nivel nacional se considera  que transcurren entre los cinco y siete años de maltrato hasta que la mujer se anima a hacer una denuncia. “En  nuestra ciudad –afirmó- un dato sorprendente seguramente por todo el trabajo que se hizo en los últimos años ya sea por el municipio, APUNF, la difusión masiva a nivel nacional, el 64,17% de las denuncias se producen antes del año y sólo en el 24,16% de las denuncias las víctimas soportaron maltrato entre uno y cinco años”.

Las entrevistadas evaluaron como muy importante que la mayoría de las denuncias en nuestra ciudad, como se observa que ocurrió durante 2017, se realicen antes del año de sufrir violencia. “Ese dato es crucial- evaluó Tonutti- porque cuando se denuncia rápido no hay un gran proceso de deterioro y aumentan las posibilidades de mejorar el pronóstico. Son mujeres que llegan en otras condiciones”- afirmó.  La psicóloga Sonia Goette indicó como otro punto favorable la inmediatez con que se brinda una respuesta de ayuda a las víctimas, lo que las habilita a que se animen a realizar la denuncia.

Por su parte, la directora de Desarrollo Social, puso de relieve la decisión política que llevó a generar un espacio propio para la atención de la mujer. “Antes había un equipo interdisciplinario de violencia, quedaba un poco más oculto el trabajo, al visibilizarlo mediante un espacio físico, propio, destinado exclusivamente para situaciones referidas a las mujeres favorece otro acercamiento, otro trabajo, se cuida más la privacidad, en un espacio que no está dentro del edificio municipal. En nuestra ciudad –agregó- sabemos que eso se valora y lo fundamental es la contención previa, porque a veces la mujer viene angustiada a preguntar porque no sabe qué hacer, y ese primer contacto, esa confianza y la orientación sienta las bases para que prontamente si la situación continua se habilite la denuncia”.

Asistencia (Con L)

En la Casa de la Mujer se dictan talleres psicoeducativos para hombres denunciados como agresores. Para hombres también funciona un Grupo de Reducción de Riesgo, vinculado a las adicciones, en el Centro Comunitario.

A las mujeres víctimas, que en su mayoría tienen precariedad laboral, se las acompaña con el sistema de becas para que realicen cursos de capacitación laboral. La Asociación por una Nueva Familia desarrolla talleres psicoeducativos para mujeres y dicta en las instituciones educativas que lo solicitan talleres terapéuticos para adolescentes.

Los niños de las familias en riesgo, por violencia de género, reciben atención psicológica en el Centro de Ayuda al Niño, los Centros de Salud del municipio y en el servicio del Hospital San Francisco de Asís; todos con profesionales hoy desbordados por la alta demanda.

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