El aceite es una parte esencial de un motor en buen funcionamiento, porque reduce el rozamiento, sirve como refrigerante y previene la corrosión. Es por ello que desatenderlo y no cambiarlo puede provocar graves daños a tu auto.

Las principales consecuencias de no cambiar el aceite son:

– Un desgaste prematuro del motor

– El aumento de ruidos con un sonido metálico debido a la falta de lubricación del motor

– Otros elementos que requieren de aceite para disminuir su rozamiento son los casquillos de biela, que pueden llegar a romperse si no se cambia.

– También puede ocasionar arqueos de levas.

– Y la peor consecuencia: que el motor deje de funcionar. A este punto se llega cuando las partes metálicas han rozado tanto que ya impiden el movimiento y se “clavan”.

¿Cómo puedo hacer la revisión del aceite?

No es necesario que vayas a un taller. Con el motor parado y frío, sacá la varilla tirando con suavidad hacia arriba. Limpiala con un trapo o un papel e introducila nuevamente, hasta el tope. ¿Se sitúa la mancha entre las dos muescas? Si la respuesta es no, puede que estés a tiempo de salvar el motor.

La vida útil del aceite de un auto varía entre los 5.000 y los 30.000 kilómetros, dependiento del vehículo y el uso que se le dé, ya que los trayectos cortos obligan a cambiar el aceite y el filtro con mayor frecuencia. Lo más común es cambiarlo una vez al año, pero lo mejor es respetar los intervalos marcados por el fabricante.

El filtro del aceite también es muy importante: su papel es proteger la mecánica de impurezas que puedan estar flotando en suspensión en el lubricante. Un filtro en mal estado puede derivar en una caída en el rendimiento de la mecánica, el desgaste prematuro y un consumo de combustible más elevado. Además, si cambiamos el aceite y dejamos el filtro viejo, estaremos mezclando un lubricante limpio con uno sucio.

Dejar respuesta