Crespo– La discapacidad no sólo afecta a las personas, también a los animales como los perros, muchas veces sobrevenidos por la edad, enfermedades o accidentes. Siendo cachorros y aún años después conservan todos los atributos para “conquistar” a sus amos o mantenerlos enamorados, pero poco se sabe de sus destinos cuando ingresan al cono de sombras de la alta edad convirtiéndose quizás en un estorbo.

Es poco habitual encontrar en Crespo perros con discapacidad que son paseados por la calle por sus dueños, pero lentamente van apareciendo los primeros y lo hacen en las últimas horas del día, gracias a la compasión de quienes han recibido compañía y afecto de estos animales, que ahora necesitan reciprocidad.

En contra de la tendencia imperante que sugiere la eutanasia (que se aplica solo en casos comprobados de gravedad y dolor del animal), en el mundo hay muchas asociaciones y personas que incentivan al cuidado y rehabilitación de las mascotas lesionadas o con problemas de senilidad. Como resultado de estas apuestas, los animales han demostrado una natural evolución que maravilla y desafía a la ciencia, convirtiéndose en ejemplos vivos de cómo llevar una vida placentera pese las adversidades. Ellos saben expresarlo.

Es el caso de Reina, Rina o Reinita, una perrita rescatada del refugio canino “Esperanza” hace doce años y que hoy vemos pasear con su dueña por la vía aeróbica sobre un cochecito de bebé. La fiel compañera de la familia que la adoptó padece artrosis bilateral en las articulaciones coxofemorales y ya no puede caminar ni apoyarse en sus cuatro patas. “Como fue una perrita rescatada, no podemos saber la alimentación que ha tenido cuando se estaban formando sus huesos y articulaciones en su tierna infancia –explica la veterinaria que la atiende- lo que hizo que a una edad relativamente temprana tenga este problema, que se agravó con el sobrepeso. En un momento era tanto el dolor que se fue inmovilizando y se fue atrofiando la musculatura, quedando sus músculos sin la fuerza suficiente como para sostenerla”.

Qué hacer

“En casos como el de mi perra de tantos años que no puede caminar, antes se sacrificaban”- afirma su dueña, quien prefiere mantener en reserva  su identidad.

Ella, en cambio, porque la vida le dio esa oportunidad y el tiempo suficiente para atender a su mascota, decidió apostar a darle una mejor calidad de vida a pesar de su discapacidad, y hoy disfruta del instinto de recuperación del animal. “Todo empezó hace tres años, buscamos especialistas, conseguí un carro porque hasta entonces caminaba con sus patitas de adelante, pero  no se adaptó. Medianamente se levantaba, entonces la llevaba a hacer sus necesidades, pero en julio del año pasado sus extremidades anteriores también se vieron afectadas y quedó postrada. La fui cuidando para que no se lastime, me ocupo de levantarla y movilizarla continuamente para que no le salgan escaras” -manifiesta sobre los cuidados.

Un caso como pocos

– ¿Por qué elegiste acompañar la discapacidad y la vejez de este animal?

– Esto raya en la locura para muchos que piensan que no soy consciente de lo que está pasando. Soy consciente y pregunto qué pasaría si fuera una persona mayor que en la casa de uno quedó paralitica. Aquí es un animal que me acompañó toda la vida, ¿qué hago?, porque come muy bien, toma agua, no tiene dolores, responde, llama la atención, le escucho el ladrido y sé si es una persona conocida la que llega o no.

Ella pasa acostada sobre almohadones y su problema no tiene solución. Averigüé por cirugías, pero no existe nada efectivo para su enfermedad.

– Tenés un gran compromiso con tu fiel amiga…

– Las mascotas se transforman en un miembro más de la familia. En Crespo tenemos la ordenanza 69/05 que prohíbe la eutanasia, pero por otro lado, soy consciente de que ni bien sufra o se altere su estado físico, no voy a dudar y firmar para que se la hagan. En julio decayó totalmente, empezó con problemas renales, nos cansamos de darle medicamentos, no mejoraba, se negaba a tomarlos. Dejamos de medicarla, lo único que toma es una pastilla cardíaca para mantenerla estabilizada.

Lo bueno de esto, es muy difícil pensarlo. Solamente lo entiende quien quiere a los animales, quien respeta la vida de un animal y asume el compromiso de cuidarlo hasta el fin. Darle una mejor calidad con pequeñas acciones, es lo ideal. Los animales con discapacidad tienen el mismo derecho que las personas de sobrellevar su imposibilidad física.

Ahora bien, si no podemos estar y atender a nuestra mascota, habrá que evaluar la situación con un veterinario.

Esperado paseo en cochecito

– Se hizo habitual ver a Reina paseando en un cochecito de bebé ¿mejora su calidad de vida?

– Reina no tolera los petardos y para que no sufra, porque por su estado cardíaco no la puedo medicar, tengo que alquilar una cabaña en las afueras y pasar las fiestas sin estar con mi familia desde hace ya cuatro años. Ella se movilizaba algo, pero este fin de año ya estaba inválida. Se me ocurrió tomar un cochecito que había de los bisnietos de la familia. Cuando probé, a ella le encantó, cambió totalmente y revivió desde que la llevo ahí rodeada de almohadones y sentada sobre un pañal abierto que contiene sus deposiciones.

“El problema –explica-  fue salir a la calle en Crespo porque la gente se sorprende y cree que uno pasa al otro extremo. Por cómodos, los seres humanos muchas veces somos más locos que la coherencia que tendríamos que tener. Al punto que un señor me dijo ‘uy, se equivocó de bebé’, y le respondí ‘no, es mi perrita de toda la vida que ya no puede caminar más’. No sé qué pasará por su cabeza, si a él lo irán a cuidar así cuando sea mayor, si le alcanzarán un vaso de agua o lo llevarán a pasear. Tiene mucho que ver con cómo somos como personas y cómo cuidamos a nuestros familiares y respetamos a la vida. Después que la gente sabe que está inválida, cambia su actitud” –señala nuestra entrevistada.

– Estás dando testimonio de lo que se puede hacer con animales que sufren una discapacidad.

– Estoy de esclava llevándola, pero consciente y feliz. Me da mucho malestar que el resto lo mire como algo raro. ¿No hay otras cosas más raras? Cuando dejan descuidada una persona adulta, no tengo más adultos para cuidar. ¿No se piensa cuál es la situación de ese otro ser vivo que va por ahí?

Apuesto igual a que es un cambio de mentalidad que se puede ir logrando. Esto se llama tenencia responsable de la mascota, porque si ella está enferma y la puedo mejorar, es responsabilidad mía que esté mejor.

Una vuelta por la vía aeróbica

Reina espera cada noche su paseo en cochecito. Está atenta a los movimientos y al momento preciso de salir. “Vamos por la vía aeróbica, porque no puedo hacerlo por otro lugar –explica su dueña-. Es muy peligroso andar por la calle, no la puedo sacudir tanto con los desniveles y pozos que suele haber. Entiendo que la vía aeróbica no es el lugar adecuado para andar con perros, se los ve muy bravos, sueltos, sin ninguna medida de seguridad como collar y bozal, y ya estamos al borde de lo que sucede en las grandes ciudades, hacen sus necesidades sobre la vereda sin que el dueño las recolecte con una bolsita y las tire en un cesto” –lamenta, ante el incumplimiento de los puntos que establece la ordenanza municipal 69/05.

“A Reina le hace muy bien pasear por los lugares por donde antes caminaba, mira, pelea con otros perros, cambió su estado anímico. Espera a que salgamos en ese coche que le cambió la vida” -concluye.

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