Nació como una fiesta donde el espectáculo y la muestra del potencial de la avicultura en toda su cadena de valor, era ofrecida a los visitantes a través de una exposición. Con el tiempo fue tomando otras formas. Algunos expositores querían menos desfile de multitudes y más tranquilidad para tratar con avicultores o industriales avícolas y hacer negocios. Fue así que alguna vez se puso el énfasis en convertirlo en una especie de gran mesa de negocios (con espectáculos por la noche) cuya eficacia fue declinando, quizás por no adaptarse a los nuevos tiempos.

Se agregaron también las históricas charlas técnicas sobre manejo y sanidad avícola, que se agotaron cuando las gallinas y la cría de pollos parrilleros ya no fue un secreto para nadie. Además las cabañas y proveedores organizan ese tipo de capacitaciones. Por último, estas disertaciones y talleres podían ser realizados durante el año por la Asociación Crespo Capital de la Avicultura, si fueran necesarias.

Lo que siempre estuvo ausente de la Fiesta Nacional fue la gastronomía. Durante su realización había comedores donde se podía degustar alguna minuta o carne aviar a la parrilla, como algo secundario, pero no una buena demostración culinaria, popular y entretenida.

Lo que hemos visto este año fue propiamente una “fiesta”, porque el énfasis estuvo puesto en ese perfil. Decenas de miles de personas pasaron por el parque y estuvieron entretenidas, con un show gastronómico y una competencia culinaria. Por primera vez en medio siglo esta fiesta tuvo un ballet propio en el escenario, y es una pena que siempre se presentaran a primera hora y con menor cantidad de público, porque está a un nivel tan alto que podría competir en los mejores escenarios del país.

También hubo grandes empresas exponiendo lo suyo, obviamente, y siempre tendrán que estar, pero el concepto estuvo bien entendido; lo de Crespo no se llama “Expo” ni “Feria”, se llama “Fiesta”, y a eso se apuntó en el presente año, con una organización que fue visible en los más mínimos detalles, con sus actores bien coordinados entre sí, y hasta el último minuto de realización nada se les desmadró.

Dejar respuesta