En los últimos años, varios informes revelaron hechos de extrema violencia donde en muchas oportunidades se ven involucrado personal policial, en los que se argumenta que el trabajo del funcionario está fuertemente “vinculado al estrés por razones primordiales: el policía desarrolla su profesión en un ámbito conflictivo y arriesgado; y las herramientas de trabajo”.

Un ejemplo es la violencia de género. el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) señala que los estudios sobre violencia de género coinciden en la necesidad de profundizar en la investigación de esta problemática, cuantificar el fenómeno y precisar sus particularidades: “Dentro de ese universo, la violencia hacia las mujeres por parte de integrantes de las fuerzas de seguridad por cuestiones de género tiene escaso abordaje. Los datos denotan casos de asesinatos, de discriminación hacia las mujeres policías en el interior de las fuerzas de seguridad y de acoso sexual”.

Además, el trabajo policial “es uno de los que más estrés producen. Una buena parte de éste, se genera cuando debe proceder y controlar sus actos e impulsos, comprender el debido momento en que hará uso de su arma reglamentaria o aplicar la fuerza sobre un ciudadano, etc. No es extraño entonces que el estrés haya aumentado en los hombres y mujeres que integran las filas policiales. El peor de los efectos que en muchas oportunidades produce este trastorno mental en las fuerzas es el suicidio o en otros casos el homicidio, por lo que para poder prevenir y enfrentar el mismo lo primordial es fortalecer psicológica y físicamente al individuo, de modo que pueda resistir los inevitables embates diarios y que aprenda a disminuir el peso de sus problemas personales. A través de esta iniciativa se intenta limitar dicha problemática y establecer la correspondiente ayuda profesional”, explicó la autora de la iniciativa, Miriam Espinoza.

Ante ese diagnóstico, la legisladora remarcó que “es necesario que el funcionario policial sea evaluado periódicamente en relación a su estado psicológico; ya que debe contar con protección para poder minimizar consecuencias y efectos de la tarea cotidiana por sus características, porque culminada su labor, sin importar situaciones a las que debió exponerse o intervenir por su función específica, se retira a su domicilio con toda la carga emocional adquirida; así, transita su carrera, sin ningún tipo de asistencia psicológica, con el consiguiente riesgo de exteriorizar esa carga y crear situaciones violentas en su entorno, esposa, pareja, novias etc. o con cualquier integrante de la sociedad, atentando contra su integridad física o psicológica”.

Los gabinetes tendrían el propósito “de realizar un diagnóstico de situación, evaluación y el seguimiento permanente del personal policial en actividad, en todos los escalafones, con la finalidad de trabajar para prevenir situaciones violentas”, detalló la legisladora.

 

Fuente: Agencia AIM

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