Saltarse el desayuno no es una buena idea, aunque sea necesario levantarse un poco más temprano para encontrar el tiempo de prepararlo y comerlo. No desayunar se asocia a un riesgo mayor de arteriosclerosis, estableció una nueva investigación del Colegio Nacional de Cardiología de los Estados Unidos (American College of Cardiology, ACC).

El trabajo de la especialista Irina Uzhova, que se publicó en el número de octubre de la revista del ACC, se basa en el estudio de tres grupos de pacientes que no presentaban enfermedades coronarias o renales: los que consumían menos del 5% de toda su ingesta energética en la mañana (por ejemplo, gente que toma café y jugo, pero no come), los que consumían más del 20% de toda su ingesta energética (gente que desayuna bien) y los que se ubicaban en el medio (gente que desayuna poco).

“La arteriosclerosis se observó con mayor frecuencia entre los participantes que se saltaban el desayuno, y también era más alta entre aquellos que desayunaban poco”, informó la ACC. Esos grupos, además, presentaban más marcadores de riesgos cardiometabólicos que los que consumían un buen desayuno. También una circunferencia de cintura más grande, un mayor índice de masa corporal, presión alta, excesivos lípidos sanguíneos y glucemia elevada en ayunas.

El porcentaje de las 4.052 personas estudiadas que consumían un buen desayuno era alto, 27,7%, pero inferior a la suma de los que desayunaban poco, 69,4%, y los que no desayunaban, 2,9%, quienes además “eran más proclives a tener un estilo de vida poco saludable en general”, según la ACC. Dieta pobre, abuso del alcohol y tabaquismo fueron algunos de los factores identificados a lo largo de los 6 años que duró la investigación en España; las consecuencias, hipertensión, sobrepeso u obesidad.

Si al comienzo del estudio todos los participantes parecían saludables, al final se identificó que el 13% tenía alguna condición arterial o coronaria subyacente. Al comparar los hábitos de dieta con los diagnósticos, se vio que quienes se saltaban el desayuno eran mayoría en ese grupo y que tenían 2,6 veces más riesgo de enfermedad del corazón que quienes desayunaban bien.

La importancia de este hallazgo, destacó el cardiólogo Prakash Deedwania, de la ACC, consiste en que ofrece prueba de la presencia de arteriosclerosis antes de que presente síntomas en un grupo específico. “Entre 20% y 30% de los adultos se saltan el desayuno, y esa tendencia refleja la preponderancia creciente de la obesidad y las anormalidades cardiometabólicas que se le asocian”.

El experto cree en la conveniencia de educar a los niños en la comprensión de que el desayuno puede ser no sólo la comida más importante del día, sino la más importante para el corazón. “Los malos hábitos de alimentación se establecen relativamente temprano en la vida, y si no se los cambian pueden llevar a enfermedades cardiovasculares con el paso del tiempo”.

El aumento de la obesidad infantil, señaló Deedwania, es una señal mala al respecto: “Y aunque los que se saltan el desayuno en general lo hacen para bajar de peso, con frecuencia terminan por comer más, y productos poco saludables, más adelante en el día. Saltarse el desayuno puede causar desequilibrios hormonales y alterar los ritmos circadianos” (que regulan los patrones de sueño y apetito).

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