Pobre azúcar, te habíamos amado tanto

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El azúcar, nuestra inolvidable golosina de una infancia carente de placeres, está en el banquillo de los productos que han tenido que comparecer ante el ¿insobornable? tribunal de la salud pública y hay cada vez más pruebas en su contra.

El debate es bastante conocido, pero las cosas empeoraron por estos días cuando científicos del Health Science Center de la Universidad de Texas en Houston (UTHealth), publicaron que la responsable del posible desarrollo de la insuficiencia cardíaca –una condición que puede llevar a la muerte- es una única molécula pequeña: el metabolito de la glucosa “Glucosa 6-fosfato (G6P)” que es causa de estrés para el corazón.

Hasta ahora los acusadores le atribuían al azúcar y sus derivados, responsabilidades en el delito de la obesidad, diabetes, caries dentales y otras ñañas, hasta que aparecieron estos sabiondos de Texas para cambiar la carátula con un agravante.

Claro que ese delito contra el presupuesto de la salud pública y la economía de las obras sociales, no es cometido tan solo por el azúcar que endulza el café y las medialunas. Días pasados nos envió un excelente trabajo el doctor Rubén Salcedo, Director Médico de Clínica Diquecito, Córdoba, advirtiendo que las bebidas azucaradas también son un verdadero problema.

“Se estima que se consumen 133 litros anuales en promedio por persona en Argentina, en donde el 66% de sus habitantes de entre tres y quince años lo hace al menos una vez al día. También se sabe que las ventas de este tipo de bebidas se incrementaron un 238% en las dos últimas décadas. Todo esto favorece la epidemia global de sobrepeso y obesidad en nuestro país, que ha alcanzado, de acuerdo a la última encuesta, más del 57% de la población, con una desgraciada prevalencia a nivel infantil.

Pero allí no termina el problema, ya que en las bebidas azucaradas no se utiliza azúcar por cuestiones económicas, sino Jarabe Alto en Fructosa (JAF), y nuestro país se encuentra en el séptimo lugar en el consumo de esta sustancia a nivel mundial. La ciencia ha determinado que su consumo es altamente nocivo para la salud, ya que predispone grandemente a padecer Diabetes tipo 2 y a desarrollar las consecuentes Enfermedades Cardiovasculares”.

“Lo que debemos destacar es que el debate actual está girando en torno al consumo o no consumo, cuando en realidad el tema es la cantidad. Además debemos recordar que no se trata simplemente del azúcar en las bebidas, sino en realidad del Jarabe Alto en Fructuosa”, extractamos de la completa nota del Dr Salcedo.

Nada es tan malo, pero hay una cosa indefendiblemente mala; el exceso. Una copa de vino diaria aporta Omega 3, que es saludable; una botella diaria o más, aporta cirrosis, problemas sociales y muerte.

 

(Por Luis Jacobi)

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