** Extraña sociedad la de nuestra contradictoria Sojamarca. A los políticos no los queremos pero nos peleamos por causa de ellos; a los policías tampoco pero nos pasamos reclamando por tenerlos más presentes; en la justicia no confiamos pero cada día tenemos una manifestación pidiéndola; a los bomberos sí, los queremos, pero preferimos que ni aparezcan por donde vivimos. Cuestionamos a los productores de trigo pero no nos privamos de clavarnos media docena de facturas.

** Muchas veces no queda claro si es contradicción o confusión, lo cierto es que a menudo queremos pisarles el poncho a otros para hacerlos caer y pisamos el ruedo del que llevamos puesto. Pongamos un ejemplo bastante común en las redes sociales: Está el argentino que defiende acaloradamente al régimen de Venezuela, donde los candidatos opositores están presos –bajo cargo de conspiración-  por decisión del Ejecutivo, no del Judicial; pero esas mismas personas ven como presos políticos a los procesados y detenidos en la Argentina por el Poder Judicial –que no son candidatos a nada sino que tienen que responder por defraudación al Estado-.

** Parece ser que la única realidad es el gusto de cada uno. En cuanto a los que están en eminencia, parecen devotos del doble discurso. Desde muy atrás en la historia estamos viendo que nuestros diputados y concejales, siendo oposición votan en contra de proyectos que votaron o votarían siendo oficialismo. Acá la única verdad es la que puede perjudicar al del otro partido.

Poncho que se deshilacha…   

** Todo es relativo, no sé si en todo el mundo pero sí en nuestro país. Sin ir más lejos para no pagar pasaje al cuete, veamos la actitud del Concejo Deliberante de Gualeguaychú, que prohibió la presencia de glifosato en todo el ejido municipal. Nadie le ha oído decir que renuncia a recibir esa “plata sucia” que le llega del gobierno nacional coparticipando las retenciones a la soja. Más que contradicción es una muestra de incoherencia interesada. Por la plata baila el mono mientras repudia la música.

** Los concejales de Gualeguaychú deberían sancionar otra ordenanza rechazando categóricamente toda guita que proceda de fuentes despreciables. Cuando Entre Ríos estaba plagada de prostíbulos que pagaban tasas como whiskerías, nadie rechazaba esa plata, ni siquiera la tomaban con asco cuando el explotador de mujeres pasaba por caja. Cuando la cantidad de mujeres secuestradas y sometidas en esos antros ya no se pudo ocultar, ocurrió el milagro de que todos se volvieron puros y prohibieron esas prácticas, que hasta entonces no eran malas ni para los políticos, ni para los jueces ni para la policía. Poncho que se deshilacha, muestra la hilacha.

Su Señoría estaba descompuesto     

** Los intendentes se suman a las protestas por los impuestos nacionales y a los aumentos descomunales de la energía, pero se benefician con porcentajes de esos aumentos, que les llegan por coparticipación y como impuesto directo, y lo toman sin persignarse ni frotar las manos con alcohol en gel. Y ni les pidan que reduzcan alguna tasa porque ahí sí que tendrán argumentos suficientes para explicar que de otro modo no se puede pagar a los empleados ni hacer obras.

** Un video subido a You Tube muestra el momento en que el juez Roberto Ponce es detenido en Pacheco (Bs As) tras chocar con una rotonda en estado de ‘pedoplus’. Veamos, con medio gramo de alcohol una persona se encuentra en estado de semipedo y la sangre de Ponce transportaba 3 gramos (un plus de 600% más). Al hombre le sobraba curda como para repartir en la feria. Este es el primer delito. El segundo es que no quería obedecer las reglas establecidas para quien pretende manejar con un peludo bárbaro.

** Da la casualidad que Ponce es el Juez que condenó al policía Chocobar por la muerte de un criminal al que llamaremos cariñosamente “chico”, que le había asestado once puñaladas a un turista en un asalto. Seguramente procesó a cientos más. La pregunta es cuánto hay de espíritu de justicia en alguien que no está dispuesto a cumplirla ni cuando es sorprendido en flagrancia, que es decir en plena curda y con riesgo de matar con su vehículo.

La ley, esa cosa informe         

** También han sido filmados dirigentes y jugadores de fútbol, altos funcionarios, legisladores… en fin, personas que se creyeron eso de ser poderosos y enloquecen cuando un laburante de la actividad pública, como un inspector municipal, los sanciona por incumplir una ley u ordenanza, que el infractor mismo quizás ayudó a sancionar, o la debe aplicar en el caso de un juez.

** Si no hay un cambio de moral en Sojamarca, no hay futuro. Prometo cambiar. Evitemos las contradicciones. Tenemos organismos defensores de los derechos humanos pero se mantienen mudos frente a tantos crímenes de los que roban por necesidad y matan por deporte. Un criminal no es sujeto de opinión; no puede ser más o menos criminal según la convicción política de los opinantes. Hay situaciones que no son relativas; la muerte no admite grises.

** Y si no fuera mucho pedir, evitemos también las generalizaciones. No es que nos hayamos levantado hoy de mañana con ganas de juzgar a nadie ni contradecir a la ancha y poderosa corriente colectiva de los generalizadores (el que no ha generalizado que tire la primera piedra), sino que, motivados por opiniones que se ven en las redes sociales, nos han venido ganas de razonar.

Todos una mannnnnga de…    

** Cuando la sociedad condena generalizando con expresiones como “son todos corruptos”, no hace más que hacerles la vida más dura a los honestos del grupo señalado. Y las personas honradas son mayoría por lejos, digamos menos mal, porque de otro modo la vida sería insoportable. Con minoría de corruptos, delincuentes y deshonestos, se puede vivir, pero si desaparecieran de los lugares que suelen frecuentar, podríamos alcanzar un alto estándar de civilización.

**  Día a día camino, caminamos, yo, tú, vosotros y ellos, entre miles y miles de personas honestas. Vecinos honestos; hombres y mujeres obviamente; políticos honestos, jueces, profesionales, sacerdotes, monjas, pastores, cobradores de rifas, administradores de clubes e instituciones, chacinadores, ex ferroviarios, compañeros de trabajo, empresarios, policías, desocupados, creyentes en Dios, agnósticos, ateos, afiliados, militantes. Son mayoría.

** Permitámonos esta generalización: “son todos buena gente”.

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