** Justo el día que me levanté con el tanque de autoestima marcando un nivel razonable, tuvo que pasar esto. A esta hora me siento más insignificante que nunca. Venía bien y me dio por leer ese estudio científico sobre la biomasa terrestre, donde entramos nosotros, porque yo, tú, él y aquellos, somos parte de biomasa, pero “de la pior”, como corresponde decir cuando hablamos tal como hablamos. Y la más insignificante. Somos tan poca cosa, hablando en términos de volumen, que el día que emerjan todos los gusanos y lombrices de la tierra, nos sepultan o morimos de asco.

** Sin más rodeos, invito a sentirnos poca cosa durante cinco minutos o lo que nos dure, según la capacidad de resiliencia, es decir de olvidarnos de lo que no queremos oír ni saber.

Ya nos habían dicho que el planeta sobre el cual hacemos toda clase de diabluras no es más que un miserable piojo que circunda un granito de arena llamado sol, en la periferia de una galaxia pedorra perdida entre miles de millones de galaxias formadas cada una por millones de millones de soles.

** Si un día esto que llamamos pretensiosamente un sistema solar y nos parece el centro del universo, es embocado de pleno por alguna basurita que acierta a pasar por la periferia, junto con el sol nos convertimos en polvo de estrella enana, mientras que el resto de la galaxia ni se entera, y si se entera no le calienta. Nuestro sistema solar es apenas un moco en medio de mil océanos del tamaño del Atlántico y el Pacífico juntos. Lo siento, pero no puedo ayudarle si usted se cree el rey del Universo. Hablo de ciencia. Ahora le explicaré mejor.

Somos el 0,01% de la biomasa           

** Como si necesitáramos datos más humillantes que éstos para sentir que no somos más que una pelusa insignificante desprendida del polvaredal que se armó con aquella explosión big bang, hay científicos mal entretenidos que se dedican a seguir buscando razones para que entendamos que somos menos que piojos, según con qué se nos compare.

** Voy al punto. Aquí sobre la pelusa o el granito de arena tampoco representamos gran cosa. Un equipo de investigadores realizó un censo de la biomasa, es decir de todo cuanto tiene vida en la Tierra, desde nosotros, tipo dioses, hasta el más miserable meningococo y otros virus militantes que buscan acabar con la especie humana. Toda célula vegetal o animal que se precie, cada yuyo, cada mojarra en el río, es parte de la biomasa.

** Estos científicos aseguran que las 7.500 millones de personas que habitamos la Tierra representamos apenas el 0,01% de la masa de la vida. ¿Y sabe qué es lo peor? Que son datos comprobados que no podemos desmentir.

Negociando con el bicherío       

** Da bronca porque después de todo el esfuerzo que hacemos los humanos por destruir la biomasa (que ya hemos logrado depredar reduciéndola a la mitad según confirma otro estudio realizado por una universidad de Austria) los vegetales representan todavía el 82,5% del volumen vivo. Pero hay algo más humillante aún. Llevamos décadas creando venenos para destruir esas desagradables bacterias y hongos y otras porquerías que ni siquiera podemos ver para aplastarlas a alpargatazos, pero las bacterias –buenas y malas- representan el 12,8% de la biomasa y los mugrosos hongos el 2,2%. Nosotros, que tenemos que pensar por todos ellos, solo un 0,01%

** Pensando en estrategias para mejorar nuestra posición frente a la Creación, se me ocurre que si los humanos imitáramos a nuestros políticos y armásemos una alianza con bacterias, insectos, frutos de mar, animales silvestres y domesticados, sumaríamos un 5% para, como mínimo, meter un par se senadores el día que el Creador venga para reorganizar la Tierra y establecer aquí su reino de mil años, como lo ha prometido.

** Armar la alianza significaría un largo periodo de negociaciones y renunciamientos dolorosos por parte de los humanos. Por ejemplo, comprometernos con los insectos a cerrar la fábrica de Raid (nuestro viejo y querido Flit), o eliminar del menú de los restaurantes del mundo la copa de camarones, la paella, o jurar que ya no nos morfaremos los mejillones y berberechos al ajillo.

** Aún con esta alianza seguiríamos siendo minoría, es cierto, pero podremos gobernar si es que El Supremo Hacedor acepta nuestras reglas. Le podríamos explicar; oiga, vea señor Todopoderoso, no sabemos cómo son las cosas allá de donde viene usted, pero acá somos tan respetuosos de las minorías que son ellas las que dictan lo que hay que hacer. Y si usted no lo hace, aténgase a las consecuencias. Hasta podríamos organizar la Marcha del Orgullo Minoritario, como para empezar a joder.

La peor de todas              

** Pero no nos perdamos en teorías y especulaciones. Esto es ciencia pura. Al estudio lo hicieron obviamente investigadores de una universidad americana de Nueva Jersey y trabajaron junto con científicos del Instituto de las Ciencias Weizmann, de Israel (nunca de La Matanza ¿no es cierto?).

** Busqué pruebas en contra de ellos en el intento de pedir la nulidad de esa teoría por fallas de procedimiento… investigando, por ejemplo, si para contar todo lo que vive y respira en el globo habían explotado a pobre gente sometiéndola a situación de servidumbre. Pero no. Resultó que hay métodos mucho más complejos para investigar. No olvidemos que los homo sapiens hemos sido harto inteligentes como para desarrollar tecnología, aunque incapaces de calcular los riesgos y el daño de todo lo que hacemos destruyendo nuestro ecosistema. Somos una insignificante minoría, pero de la “pior”.

La venganza de los moluscos             

** De acuerdo con los datos que aporta este estudio, me da por pensar que si un día se organizan las lombrices del subsuelo y salen a reclamarnos sus derechos o a denunciarnos por crímenes de lesa carnada de pesca, estamos fritos. La biomasa de lombrices y gusanos es tres veces superior a la humana. Ni siquiera necesitarían sacrificarse, les bastaría con hacer fuerza dos o tres días para sepultarnos en sus excrementos y asunto terminado.

** El 86% de la biomasa se encuentra en tierra firme, el 13% bajo tierra y el 1% en los océanos. De ese 86% en tierra somos apenas el 0,01%. El ganado hace diez veces más volumen que nosotros, 0,1%, los moluscos el doble que el ganado. Y los artrópodos (el bicherío) igual que el ganado 0,1%. En otro cálculo se llega a la conclusión de que los habitantes de las aguas representan una masa 12 veces mayor que la nuestra, mientras que los insectos, las arañas y los crustáceos en su conjunto, nos superan en 17 veces.

** Lo sospeché desde aquel día en que quise acabar con sal fina a un caracol –mezcla rara de molusco y crustáceo- y apuntándome con sus dos antenas me juró: “volveré y seré millones”.

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