Victoria.- Camino al final de un año complicado para el campo, los coletazos de una economía que no deja márgenes para la inversión en el sector plantea un claro desafío para el 2017, donde no solamente habrá que hacer frente a las cargas tributarias y los créditos, sino además cruzar los dedos para la cosecha de soja.

Al respecto el asesor técnico de la SRV y Vicepresidente de FARER, Ing. José Carlos Basaldúa, en declaraciones publicadas en el boletín para sus asociados, afirmó que “en el tema productivo ha sido un año que empezó mal, con el exceso de precipitaciones en abril, que no es normal para Victoria y para toda la zona pampeana, Santa Fe y Entre Ríos sobre todo, y lamentablemente fue una cosecha de mala calidad. Eso generó, entre otras cosas, que el pago de insumos del año anterior fuera refinanciados para 2017, con lo cual nos encontraremos con vencimientos tanto de 2015 como 2016, que tomamos para llevar adelante la producción, y esperar que el clima acompañe”.

El faltante de agua en la zona Victoria ha obligado a retrasar la siembra de maíz de primera a segunda en diciembre, y algo similar ocurrió con el retraso de la soja, donde en determinados lugares se ha parado la siembra por falta de humedad.

El tema ganadero es un negocio más a largo plazo, y si bien está un poco más equilibrado en cuanto a los márgenes, también se vio afectado por el fenómeno climático de abril y mayo, “tampoco hubo mucha siembra de pradera, en razón que esta zona es de terminación de novillo tanto para consumo como exportación. Y a esto se suma que la zona de islas, ese pulmón que uno tiene para la ganadería, tampoco pudo ser usado”.

Lechería

Basaldúa insiste en que el escenario más complicado de los temas macro productivos de la provincia lo tiene la Lechería, “fundamentalmente es una cuestión de precios, que se da por una distribución de la renta a lo largo de la cadena, con operadores ‘cartelizados’ en algunos de los eslabones que hacen que el productor no reciba, ni siquiera, el costo del litro de leche”.

En lo que implica a las economías regionales, como la parte frutícola, arroz y demás cadenas de valor, están muy complicados “porque la quita de retenciones si bien fue una decisión importante, no tenían en sí una carga muy alta (2,5%) y no incidió demasiado. Lo que sí tuvo impacto fue la modificación del cambio dólar, pero hoy está atrasado respecto de lo que pudiera ser el dólar comercial, con lo cual estamos caros para el resto del mundo, y las exportaciones están un tanto sujetas”.

Aspecto impositivo

“Hay que recordar que este año no hubo modificaciones en los avalúos fiscales y por lo tanto no se movió la aguja en el impuesto inmobiliario, sin embargo esto va a repercutir el año entrante porque seguramente el Estado va a proponer un ajuste importante, y desde el sector agropecuario se está planteando que exista cierta moderación, porque pasa lo mismo que pasó con los insumos. Este año hubo un plan de pago especial con el Inmobiliario atrasado, y con la situación de la Emergencia Agropecuaria se volvió a prorrogar el Impuesto mencionado para diciembre, pero el año entrante ya se evalúa un ajuste que por más bajo que sea será importante, “tendremos tres cuotas que deberemos cancelar en una sola vez, con lo cual el año 2017 se presenta, a priori, muy complejo para el sector agropecuario, a pesar de todo lo que la opinión pública en general cree”.

Caminos y recursos naturales

El tema de los caminos es otro de los ítems que se suponía iban a tener otro tratamiento, pero Basaldúa insiste en que “está prácticamente fuera de control, no hay ni siquiera un mantenimiento adecuado de la red terciaria en la provincia, con lo cual quedará pendiente para 2017, se han tratado de trabajar algunas herramientas como la constitución de consorcios, como forma de solución pública-privada para algunos tramos, pero también es un tema lento con intereses políticos en medio”.

A la par, hay otra serie de cuestiones ligadas a lo normativo y de vieja data, alertó el referente técnico, tal es el caso de fitosanitarios. Volver a los orígenes de la ley de suelos y su carácter de promoción, como generar algún tipo de ordenamiento lechero dentro de la provincia. “En este apartado último hay que considerar que tenemos una matriz lechera totalmente distinta al resto de las cuencas en el país, y por ende hay que trabajar pensando en ello”.

Basaldúa dijo además que en Entre Ríos es tiempo de empezar a conservar el suelo y el agua, “sobre el agua hay varios proyectos en los que se está trabajando, lento pero se avanza, y en los temas más macro, de lo básicamente comercial, precios, costo y/o márgenes, depende de decisiones a nivel nacional, que hemos tratado que se desarrollen a lo largo del año pero no se ha logrado demasiado”.

En este sentido, resaltó que el diálogo ha sido muy importante, intenso en el plano provincial como nacional, pero “las situaciones no se resuelven y creo que ahí está el problema. Entiendo que hay una buena institucionalización del manejo público, pero no hay una adecuada gestión que solucione los problemas del sector agropecuario en general”.

Planificar a largo plazo

“En el sector, lo que se debería programar y proyectar es a mediano y largo plazo; no hay ninguna cadena de producción primaria que pueda trabajar en la coyuntura, sin embargo en los últimos 12 años nos hemos visto obligados a hacerlo porque no pudimos ni proyectar ni siquiera en el mediano plazo. Esto sigue siendo igual, porque los problemas más importantes siguen vigentes, con la diferencia de que ahora se encaran, se discuten y analizan abiertamente. Falta aún la toma de decisiones”, concluyó.

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