Perspectivas de la politica crespense para el penúltimo año

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Comenzó el penúltimo año de gestión y de oposición. El jueves 1º de marzo, Darío Schneider dejó inaugurado el nuevo período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el sábado 24 de febrero se realizó un encuentro de funcionarios políticos de la gestión Crespo Nos Une–Cambiemos, que tuvo lugar en las recién inauguradas instalaciones del NIDO.

El discurso del jueves fue el puntapié inicial del juego político anual, como ocurre en todas las administraciones municipales entrerrianas. En tanto, el encuentro del sábado 24 fue el reinicio de la gimnasia de gobierno para la gestión Schneider luego de las vacaciones de verano.

¿Cómo llega el sector político en Crespo al penúltimo año? El peronismo debe definir aún su interna, mal resuelta en 2015. La última fotografía hacia la sociedad quedó plasmada en las elecciones PASO de aquel año. El peronismo está en cuenta regresiva hacia una lista de consenso, que debe estar pasteurizada de los vicios del pasado y así ser potable para la ciudadanía.

El oficialismo tiene el peso de la gestión en tiempos de frágiles fuentes financieras para expresar en obras la actividad oficial. Encima, quedó descolocado en un tema sensible como fueron los nombramientos de parientes en la función pública. En tiempos de bonanza, la clase media argentina perdona muchos delitos; pero en años de dificultades cualquier desliz es condenado. El kirchnerismo puede dar testimonio.

Todo comenzó cuando el presidente Macri salió a apagar uno de los varios focos de incendios que suelen sofocar a Cambiemos. Un decreto presidencial poniendo coto al nombramiento de familiares, que prometía arrasar con el nepotismo, terminó en apenas una docena de funcionarios despedidos. Ciento por ciento duranbarbismo.

Aquel fuego de artificio con cebita, en las provincias y en los municipios se transformó en fuego amigo de metralla. Hasta Crespo llegaron las esquirlas e hirieron a la gestión local, especialmente a través de las redes sociales, donde la política, al igual que el tabaco negro, se fuma sin filtro. Ahí hay un tema donde los funcionarios deben actuar con cuidado. La prensa oficial está controlada en cada punto y coma; los medios periodísticos siguen protocolos de relación y convivencia con el poder. Pero las redes sociales son territorio hostil sin reglamento para todos los dirigentes políticos. Y cualquiera se les anima.

En la media jornada sabatina que duró el taller motivacional en el NIDO se buscó mejorar la relación interna de los funcionarios, por su natural desgaste de dos años al filo de un ataque de nervios. También se pasó revista al diagnóstico de la situación general y se pusieron en común perspectivas y opiniones, según una fuente consultada por Paralelo 32.

En esta nueva etapa inaugurada en diciembre de 2015, en el país, en la provincia y en la municipalidad, la continuidad del macrismo en Casa Rosada, del bordetismo en Casa Gris y de Crespo Nos Une en 25 de Mayo 943, dependerán más de la muñeca política que de la conducción de la economía que pasa por una sequía de inversiones. A las elecciones del año próximo se llegará con un macrismo magullado y una oposición buscando su candidato de consenso, potable para las mayorías. El gobierno de Bordet tendrá menos grados de libertad aún para maniobrar. Apenas el 3% de su presupuesto está libre para obras, por ejemplo.

El momento argentino actual tiene características que ya hemos vivido: el agotamiento de un modelo. Le ocurrió a Alfonsín en 1987, no pudo revertir esa imagen en la sociedad y perdió; Menem lo vivió en 1995, pero gracias al ‘voto cuota’ persistió un período más; Cristina Fernández arrasó en 2011 con su viudez repentina y con el último suspiro de los vientos de popa que habían ayudado a que la nave boyara.

En Crespo, el oficialismo sospecha que no sobrarán recursos para facilitar la tarea proselitista con un ciclo de inauguraciones. El raspón que le produjo el decreto de Macri podrá cicatrizar pero habrá que cuidarse de los nuevos. Por su lado el peronismo debe buscar la unidad y mostrar que puede regenerarse de sus vicios reales, y de todos los que se le atribuyen. Es su punto más flaco. Los dos grupos deberán demostrar lo mismo: o que son los mejores, o que son los menos malos. En la cultura argentina, eso es política en estado puro. Y ganará quien sepa instalar mejor su relato que el cuento del adversario.

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