Brasil avanza con la construcción de una represa que afectaría a las Cataratas del Iguazú. A 90 kilómetros de una de las maravillas de la naturaleza más impresionantes, se emplaza el obrador del sexto represamiento que construirá el vecino país. Su funcionamiento es cuestionado por ambientalistas, ya que afectaría el caudal del río y a una belleza natural declarada Patrimonio Universal por la Unesco.

Los brasileños trabajan en el emplazamiento de la central hidráulica “Baixo del Iguazú”, ubicada a 20 kilómetros del límite con Misiones. Los trabajos habían sido suspendidos por una medida cautelar adoptada por la Justicia del país vecino, ante la presentación del Instituto Ambiental del Estado de Paraná (Brasil), al entender que inunda tierras del Parque Nacional brasileño y disminuye el caudal del río.

Un Tribunal Federal de Porto Alegre revocó la medida, por lo que sigue la ejecución de la obra proyectada por la Compañía Paranaense de Electricidad, con miras a incrementar la generación de energía destinadas a ciudades e industrias del sur del Brasil.

Es el sexto dique sobre el Iguazú. Los restantes que ya operan desde hace tiempo son Segredo, Foz de Areia, Osorio, Santiago y Duque de Caxías. El río Iguazú nace en la Serra do Mar, cerca de Curitiba, capital de Paraná, y recorre unos 1.300 kilómetros hasta desembocar en el Paraná, algunos kilómetros después de superar las grandes cascadas que lo han hecho famoso.

El Tratado de la Cuenca del Plata establece que las obras en cursos fluviales de la región, deben ser aprobadas por los estados adherentes. Ante la construcción de Baixo del Iguazú, la Administración de Parques Nacionales de Argentina, manifestó objeciones por los problemas señalados.

Sería razonable que la Cancillería y Medio Ambiente intervengan en el caso, en defensa de un recurso natural que compartimos con Brasil.

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