La particularidad de estos 28 años de labor periodística es la etapa que nos ha tocado transitar en la historia. Desde 1989 a la fecha no se produjeron tan solo cambios tecnológicos y administrativos con relación con los entes estatales, sobre todo los tributarios, sino una profunda transformación social y cultural. En lo atinente al periodismo, la era de la posverdad debe ser entendida por los responsables de medios, porque de ello depende que sepan encontrar el justo medio para su sustentabilidad.

Parece complejo, pero no lo es tanto. En un mundo donde cada vez más personas se informan solo por títulos, la mayoría de ellos circulantes en las redes sociales y procedentes de fuentes truchas o interesadas, significa un cambio sustancial. Lo más grave es que muchos creen estar informados solo con esa fuente inclasificable. Lo más alentador es que cada vez más personas quieren volver a una fuente confiable y buscar allí la explicación a todo lo que sucede.

Lo preocupante de la época es que los medios periodísticos vocacionales, creados y atendidos por periodistas que quieren ejercer su profesión con dignidad y según las enseñanzas académicas, también vienen en retirada, sustituidos por empresas adquiridas por empresarios con el solo propósito de usarlas como moneda de cambio para sus negocios. Hablamos de los negocios que se hacen con el Estado, y no solo por una pauta publicitaria sobrevaluada, que ya condiciona mucho, sino que se trata de grandes negocios en calidad de proveedores del Estado. Basta averiguar quiénes están hoy por hoy detrás de cada medio, como propietarios.

Punto y disculpas. Disculpas por abordar un tema tan árido como complejo justo en un aniversario que da mas para la celebración que para el análisis. Pero así somos. Como periodistas tratamos de dudar de todo y no naturalizar nada sino que investigar, averiguar, analizar, cuestionar. Es la esencia de nuestra profesión. Y la esencia de nuestra ética pasa por ser imparciales y entender que el ejercicio del periodismo nunca puede ser entendido como un negocio. El periodismo de mercado es el mal de nuestro tiempo y a ese mal tratamos de resistir.

Gracias a nuestros lectores y anunciantes por su confianza. Muchas gracias, con sinceridad.
Paralelo 32 es un periódico de Victoria, hecho por victorienses y que se imprime en Victoria con operarios de aquí. Parece innecesario afirmarlo, porque esta condición no hace diferencia alguna. No lo hace mejor ni peor. El lugar donde alguien nace no determina su capacidad profesional ni su honestidad intelectual. Pero vale mencionarlo por primera vez en 28 años de existencia que alimentaron en nosotros un conocimiento profundo de la vida pública local.

Gracias Victoria. Gracias Nogoyá. No es un cumplido. Sale del corazón de este grupo humano que cada semana se esfuerza por hacer su trabajo con la mayor responsabilidad posible. Ni en contra ni a favor de quien gobierna o no gobierna. Solo a favor de los que tienen que renovarnos su confianza cada sábado, dejándonos ingresar a sus hogares.

 

Luis Jacobi (Director/Editor)

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