** Corrían los años 80. No sabría precisar en cuál de ellos ni durante cuántos, las empresas de ómnibus organizaban tours de compras a Uruguayana (Brasil), porque se compraba a precios asombrosamente bajos. Solo el furor, la fiebre que despertó la tentación de comprar más por menos, logró el milagro de movilizar a miles de entrerrianos que se mantenían en acción durante unas 18 horas para regresar exhaustos pero triunfantes a sus hogares, llevando como trofeos un par de bolsos llenos en ristre y una V de la victoria en la frente.

** Algunos iban por prendas de vestir para la familia, otros por un pequeño televisor gabinete de plástico azul, amarillo o rojo, cuya pantalla no era más grande que la de una vieja PC de las que por entonces no existían; otros (muchos) por comestibles… herramientas… por las dudas… y por no ser el gil que se la perdió.

Uno de los puntos comunes donde casi todos se veían las caras durante un minuto eran las góndolas de bombones Garotto –toda una novedad de la época porque no era tan pusilánime como el chocolate tradicional que se derretía con el primer calorcito–, o en las de los termos, que no ofrecían garantías de llegar sanos.

** Este fenómeno se repetiría 30 años más acá, por agosto-setiembre de 2015, porque Brasil había devaluado su moneda un 42% y los argentinos encontraban que los productos de supermercado le costaban 50% más baratos que en su país.

En todas estas oportunidades hubo quienes suponían que se trataba de un problema de marcación de precios. ¿Cómo es que ellos lo pueden fabricar por esta plata y los argentinos no? Suponían que toooodos los industriales brasileños de acuerdo en marcar bajo sus productos; toooodos los industriales argentinos de acuerdo en marcar alto. ¡Mire si fuera así de simple la economía macro!

Hoy en esta sala: Peli Retro                  

** Los de a pie ya estamos todos avivados con cómo juega la cotización del dólar, sabemos cuando nuestra moneda está subvaluada o sobrevaluada frente al billete norteamericano, si el país vecino devaluó, y otras variables. Y sabemos que cuando nos resulta barato ir a comprar afuera, a los de afuera les resulta caro comprar acá y otras veces sucede al revés.

Durante el gobierno de Menem-Cavallo aprendimos con sudor y lágrimas esta lección, ¿por qué insistirá Macri en enseñársela a la nueva generación, si nosotros se lo podemos explicar teóricamente sin que tengan que vivirlo?

** Son ciclos. En la Argentina uno gasta y el siguiente junta y paga. Viene otro que gasta. Otro al que le toca juntar y pagar. Lo que necesitamos es uno que gaste tanto como se pueda sostener a largo plazo.

** En la vieja película (la ‘retro’ que hoy se nos proyecta reeditada y retocada en la sala donde estamos cautivos) viajábamos a comprar regalado en un ómnibus donde por gentileza del chofer se nos permitía abrir la ventanilla para bajar la temperatura interior de 32 a 30 grados centígrados. Ahora es otra cosa. En las aduanas se forman colas kilométricas de automóviles y algunos ómnibus con aire acondicionado y confortables asientos. Se viaja rápido y confortablemente con los chicos atentos a sus celulares, y el perro. Cien veces mejor.

** Desde entonces se oye decir que estamos mal, que este país no da para más, que así no se puede vivir, que esto explota… pero si miramos la postal del ’85 la única ciudad turística en Entre Ríos era Colón y en verano se sumaba C. del Uruguay, donde siempre se conseguía hospedaje dentro de lo poco que había, y sobraba lugar para estacionar el auto. Se sumaron más ciudades desde entonces, innumerables, se multiplicó exponencialmente la inversión en hoteles, cabañas, alojamientos de todo tipo, pero durante el reciente fin de semana largo no quedó una sola cama sin ocuparse en la provincia.

Un deporte nacional

** Lo que no ha cambiado es la matriz de queja y pesimismo, que nos acompañan desde siempre como deporte nacional. A veces con razón; otras “de llenos” como solían decir nuestros padres a pesar de nuestras privaciones.

¿Acaso decimos que estamos bien? No, de ninguna manera. Decimos que mientras hemos oído decir que estábamos mal durante los últimos cuarenta años, crecimos considerablemente como provincia y como país.

** Es válido pensar que, independientemente de los gobiernos, a las naciones las hacen crecer los que todos los días se levantan a trabajar duro, crear, realizar, educar, remar, invertir, invertir, invertir. Porque a pesar de lo mucho que algunos idealistas odian y maldicen a quienes invierten para proveer trabajo, el día que falten nada quedará para repartir entre los que ya no producen y los que podrían pero no lo hacen. Para repartir primero hay que acumular.

** Por estos días, los argentinos estamos nuevamente inflamados con la fiebre de comprar fuera de nuestras fronteras porque resulta más barato, y así es como miles y miles de compatriotas hacen colas de cuatro o cinco horas en las aduanas de los pasos fronterizos con Chile, o se cocinan bajo el sol esperando poder ingresar o regresar de Brasil, y en menor escala de Uruguay, donde se nos descuenta 18% de IVA en comercios y restaurantes, por gentileza de Tabaré Vázquez.

El ser argentino                

** Si vas para Chile, te ruego viajero, evita caer en ese lugar común de viajar con lo puesto cargando una valija vacía, para llenarla de ropa de boutique en Santiago, en Viña, o en cualquier ciudad balnearia a la que viajas para estar emponchado en la arena sin poder meter el dedo gordo en el agua porque se te forma escarchita bajo las uñas. Si a esa valija la vas a llenar de productos chinos, quizás te convenga comprarlos por Amazon o eBay, y veranear más cerca para que la diferencia ganada no se te vaya en gastos de un largo viaje.

** Ahora bien. Los que hacemos tours de compras a Chile o Brasil, somos los mismos que cuando cierra una industria que no hemos defendido al comprar nacional, nos sumamos a la crítica o la protesta del cierre. Película ya vista. Retro. Vintage.

El tema es que si el gobierno te deja picando una pelota la querés patear. Si el dólar está barato en nuestro país, corre la idea de que “si no lo aprovecho yo lo harán otros”. ¿O no?

** En otro plano: ¿La energía está subsidiada? No me preocupo por bajar una llave para reducir el consumo, pero si me quitan una parte del subsidio, puteo. Aún así, aprendo con sudor y sacrificio a hacer un uso racional de la energía.

Si alguien levanta la mano para decir que no es así, revise su partida de nacimiento, quizás no sea argentino, o quizás los argentinos estemos cambiando. Amén.

Libres de culpas   

** ¿Acaso es ilegal que a alguien le gusten los pisos floreados? Tampoco lo es ir a comprar en países vecinos o en free-shop para gastar menos. Por supuesto que no, y mucho menos cuando hay un gobierno que modifica resoluciones de la Afip para favorecer estas operaciones y también las de compras on line con entrega puerta a puerta. Cada quien hace lo mejor que puede para su economía, pero el que analiza la macroeconomía sabe que cuando es más barato comprar afuera, a los de afuera les sale más caro comprar acá y se va más guita de la que entra.

** Luego, las empresas que producen para exportar terminan quebradas, o simplemente hacen como sucedió durante el menemato, que despedían su personal de fábrica y se dedicaban a importar los productos que hasta entonces habían competido desigualmente con ellos.

¿Y está mal que al empresario le guste demasiado el dorado o se transforme en cómodo importador? Por supuesto que no, después de todo hace lo mismo que todos los que cruzan la frontera para defender su economía familiar.

Nada nuevo bajo el sol   

** Los depósitos de tecno chatarra rebalsan de viejos artículos electrónicos como los llamados “centros musicales” o los reproductores portátiles de CDs, para los chicos, que cientos de miles de argentinos trajeron desde Miami a fines de los 90, a donde viajaron gracias a Menem y Cavallo para comprar regalado.

** Las aerolíneas los llevaban y traían apilados a los argentinos, sentados en las alas y colgados del fuselaje, si quisiéramos representar aquella fiebre con una caricatura.

Cuando el FMI vino a cobrar la fiesta que habíamos celebrado con préstamos suyos, nos unimos todos los argentinos para insultarlos; go home yanquis. No les paguemos a esos desgraciados, culpables por habernos prestado.

Somos los sobrevivientes expertos en tempestades.

Dejar respuesta