Victoria.- En las últimas semanas, a nivel nacional, se han lamentado diferentes tragedias originadas por intoxicación por monóxido de carbono, la mayoría mientras dormía plácidamente. Si bien la proximidad en el tiempo de distintos casos signados por la misma muerte silenciosa parece fruto de la casualidad, conviene colegir que responden a causas ya conocidas. Ante este panorama, Paralelo 32 consultó a Miguel Zapata, el jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Victoria, quien nos ilustró sobre las medidas de precaución que hay que tener en cuenta para evitar consecuencias irreversibles.

“Arranquemos estableciendo que el monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido, no se siente. Es un gas tóxico y frente a una intoxicación por inhalación, si te agarran a tiempo, te pueden llegar a quedar secuelas graves; si no se trata a tiempo, lamentablemente el resultado es la muerte”, introduce Zapata.

“Partamos de la base que las instalaciones de gas las tiene que realizar un gasista matriculado”, dice. Y, añade: “Por reglamentación, la Ley les exige a los matriculados la colocación de ventilación, o sea esas rejillas que se colocan abajo y arriba en la habitación donde se instala, por ejemplo, la estufa. Esas rejillas no deben ser tapadas luego por ningún motivo”.

En la continuidad de la charla, Zapata pone énfasis en que “la ventilación salva vidas” en este marco de situación. “Por otro lado, si se cuenta con calefacción a querosén, la recomendación es que antes de dormir se la apague afuera. Con respecto al gas hay que hacer controles de mantenimiento”, indica.

El color de la llama

El jefe de Bomberos Voluntarios nos comenta que para detectar en la cocina si hay fugas de gas o problemas con éste un indicador posible se evidencia al observar el color de la llama. “La llama siempre tiene que ser azul y no otro color”, resume.

Sumado a esto, se explaya: “Hay quienes mal usan las hornallas y el horno para calentar, y no son para eso. Muchas veces, incluso, prenden el horno. Esto es riesgoso porque éste puede apagarse y uno no notarlo”. Asimismo, retoma: “Si cambia de color la llama de las hornallas es porque hay un problema, entonces es necesario llamar a un gasista matriculado”.

Detectores de monóxido

En otros países como Estados Unidos son más populares, pues no es difícil verlos en series y películas. Por supuesto que pasan inadvertidos frente a ojos que ni sospechan de su existencia, pero ahí están, como una herramienta tecnológica más del hogar. Estamos hablando de los detectores de monóxido de carbono. Hay de todos los precios y se pueden conseguir en nuestra ciudad, por lo general parten de los mil pesos.

“Ahora los detectores vienen combinados, es decir tanto para gas como para monóxido de carbono. Es un artefacto que te puede salvar la vida. En cualquier momento la compra se va a hacer masiva, porque su uso no se limita al invierno”, asegura.

“Algunos detectores son eléctricos y otros cuentan con una batería común. Su instalación es sencilla. Se coloca en la parte más alta, porque el gas se eleva. Cuando el sensor se satura por altos niveles de monóxido de carbono o gas, suena una chicharra”, explica.

Síntomas de intoxicación

Zapata nos cuenta que la intoxicación por monóxido de carbono presenta varios síntomas. “Los síntomas en el cuerpo son pérdida de reacción, cansancio (como si tuvieras una gripe), dolor de cabeza y decaimiento. En un caso así, lo primero es ventilar la habitación e ir al médico. En una sala te deben brindar oxígeno, porque lo primero que hace el monóxido de carbono es desplazar el oxígeno de la sangre, desplaza la hemoglobina y se producen los síntomas mencionados”.

Así las cosas, el jefe de Bomberos Voluntarios aclara que esto se torna mucho más peligroso cuando uno duerme porque no advierte los síntomas y no puede actuar en consecuencia. En base a lo anterior es que hay que tomar los recaudos ya descritos.

Estufas eléctricas

Apartándonos por un momento de la intoxicación por monóxido de carbono, pero dentro del tema general que son las precauciones a tomar con la calefacción en invierno, también hay que dirigir una mirada a las estufas eléctricas. Zapata nos comenta que el tipo de riesgo potencial que se corre frente a calefactores eléctricos es distinto, pues éstos (de no ejecutarse los controles necesarios) pueden producir incendios por problemas en la instalación eléctrica o sobrecalentamiento del artefacto.

“Hace poco, en Diamante, ocurrió que por una estufa eléctrica hubo un recalentamiento o consumo excesivo de corriente en la instalación, se originó un corto circuito y se quemó la casa entera”, narra. “Tenemos que basarnos, por regla, en que todas las instalaciones las realice un matriculado, sea gasista o electricista. A veces por ahorrar dos pesos hay gente que compran cables baratos o no realizan las instalaciones como es debido y el riesgo que corren es enorme”, señala.

“Las precauciones que se deben tomar en relación a las estufas eléctricas es que las instalaciones estén en muy buenas condiciones: tengan las térmicas y disyuntores correspondientes, cosa de que si se recalienta la estufa salta la térmica, es lo que te va a salvar”, recomienda.

Por último, Zapata reflexiona: “Estamos mal acostumbrados a no consultar, a tomar decisiones sin consultar. Cuando se consulta a alguien que sabe de instalación de gas, ellos miden por metros cúbicos y determinan la cantidad de calorías necesarias para la habitación en cuestión”.

Consejos de la Secretaría de Energía de la Nación

En su página de Facebook (@EnergíaAR) la Secretaría de Energía de la Nación aconseja: “Colocá burletes en puertas y ventanas; asegurá una ventilación adecuada; no uses el horno o las hornallas para calefaccionar; regulá siempre la temperatura del agua desde el calefón, termotanque o caldera”. Cabe mencionar que estas recomendaciones son, también, para cuidar el consumo de gas.

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