Por: Gustavo Oliverio (*)

Cuando comencé a trabajar en Paralelo 32, allá por el año 1992, en la redacción convivíamos con el ruido de las máquinas de escribir y los teclados de la PC. Sólo una pequeña cantidad de páginas se hacía en offset y las demás con tipografía caliente, donde el material viajaba a imprenta para ser procesado en linotipo.

El diseño se fue ajustando a lo que se hacía en plomo, manteniendo el orden y la prolijidad de los primeros ejemplares. Luego de muchos años, de asumir el desafío y procesar todo en nuestra redacción para realizar la impresión completa en offset, un grupo de diseñadores nos capacitó para un cambio de imagen, por lo que Paralelo 32 pasó de 6 columnas a 5, entre otras cosas que se fueron modificando y se mantienen hasta hoy.

Ser críticos de nuestro trabajo
Todas las semanas, una enorme cantidad de caracteres pasan por nuestras manos. De muchos conocemos su origen, aquellos que provienen de nuestros colaboradores, por ejemplo. Otros que, escuchamos a nuestros cronistas consultando telefónicamente o entrevistados que ingresan a nuestra sala de conferencias.

A medida que se van llenando las páginas, uno debe saber interpretar la jerarquía que tienen las noticias y asignarle una tipografía acorde, aunque a veces, incurrimos en este simple error.

No todo es armar, imprimir y pasar a corrección. Los diseñadores somos los primeros en consultar cuando un título no nos parece correcto, cuando no representa la importancia de la noticia, cuando quizás lo más importante quedó perdido dentro del texto, cuando sería bueno indicar un recuadro para los lectores que no tienen tiempo para leer una página completa. Pequeños detalles que suman para hacer calidad y no cantidad, en este Semanario que sale a la luz con 80 páginas cada sábado.

Trabajamos en equipo, de manera que todos los que desempañamos diferentes tareas, además de ser lectores, somos los primeros en analizar nuestro trabajo. Es importante ponerse en el lugar del lector que recibe el sábado el periódico, pero además tiene un celular, radio y una pantalla de TV, y toda la semana tuvo oportunidad de conocer algunos de los temas que aparecen en nuestras páginas, lo cual nos exige mucho más.

Aprender a ser críticos de nuestro trabajo no es tarea fácil, a pesar de años de estudios y años de experiencias por escuchar a nuestros redactores. Una sugerencia antes del cierre de la edición a veces puede dejar una gran enseñanza y enriquecer nuestro trabajo.

 

(*) De la redacción de P32

Dejar respuesta