Nadia Burgos: la tercera fuerza que sorprendió en las PASO

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Victoria.- Las PASO, además de un escenario polarizado, dejaron una sorpresa: Nadia Burgos. Se trata de la candidata a diputada nacional que encabeza la lista del MST. Muchos la conocen por criticar con dureza (en términos agresivos, según entendieron algunos), en un marco donde había sido invitada a exponer ideas, a los industriales en el marco de la 13º Jornada de la Industria llevada a cabo por la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), en Paraná. En aquella ocasión compartió panel con Bahillo, Benedetti y Emilio Martínez Garbino (los otros candidatos) y dijo: “No nos gustan los eventos en hoteles de lujo, donde se codean empresarios y políticos tradicionales, y se debaten a puertas cerradas temas que hacen al futuro de miles de jóvenes, mujeres, trabajadores, jubilados. La democracia, para nosotros, es otra cosa”.

Para los lectores que todavía no la conozcan, la frase anterior servirá como carta de presentación. Y ya que de presentaciones se trata, en diálogo exclusivo con Paralelo 32 enfatizó: “El primer proyecto que presente cuando llegue a la Cámara de Diputados va a ser que los políticos y los funcionarios cobren lo mismo que una directora de escuela y estén obligados a atenderse en hospitales públicos y a mandar a sus hijos a una escuela pública”.

Cuando Nadia Burgos llegó a la Plaza San Martín, aquí en Victoria, ya había estado caminando la ciudad y había tocado varias puertas de vecinos. La recorrida la hizo junto a Luis Meiners, el segundo candidato a diputado, y a Nicolás Zuttión, un militante del MST. Era un sábado sumamente tranquilo y toda la gente que pasaba por la esquina de Congreso y San Martín se llevaba un folleto de La Nueva Izquierda.

—¿Por qué sentís que una parte importante de la población los votó y los convirtió en la tercera fuerza?

—A nosotros nos parece que, efectivamente, las PASO tuvieron una situación de polarización, que lamentablemente también se instauró en nuestra provincia, y que los dos partidos tradicionales se llevaron el mayor caudal de votos. Sin embargo, la irrupción de la izquierda en el escenario político, posicionándonos como la tercera fuerza con el doble de votos que necesitábamos para pasar las PASO y realizando una elección que para nosotros fue histórica con el cuatro por ciento a nivel provincial y un siete por ciento en Paraná, demuestra que hay un espacio para una alternativa diferente de los gobiernos provinciales y nacional, quienes representan un poco la crisis institucional y de la política que hay en nuestro país, con un peronismo (que es el que más en crisis está) que en Entre Ríos fue con diez listas y a nivel nacional y no tiene muy en claro quién es su referente. Nos parece que lo que la izquierda muestra y lo que la elección muestra es que la gente está cansada de los políticos tradicionales, está cansada de la política en tanto marketing, campañas vacías, de eslóganes y discursos en hoteles de cinco estrella. Lo que la gente necesita son alternativas concretas para una situación social, económica y política que está en crisis en un escenario de ajuste y una avanzada represiva del gobierno nacional que se replica en los gobiernos provinciales.

—¿Qué muestra la irrupción de la Nueva Izquierda en Entre Ríos?

—Muestra que se puede hacer política de otra forma sin necesidad de aparatos muy grandes o de aportes millonarios de empresarios. Los trabajadores, la juventud y las mujeres podemos hacer política desde abajo, militando con escasos recursos. Lo que se pone en juego es que hay un sector muy amplio de la población que queremos debatir y participar de la política. Yo siempre digo que mi primer proyecto que presente cuando llegue a la cámara de diputados va a ser que los políticos y los funcionarios cobren lo mismo que una directora de escuela y estén obligados a atenderse en hospitales públicos y a mandar a sus hijos a una escuela pública. Porque lo que tenemos que romper es una distancia que se ha generado entre la casta de políticos privilegiados, políticos profesionales que viven de la política y el resto de la población. ¿Cómo puede ser que nosotros tengamos que ir a un hospital a las cinco de la mañana para sacar un turno de acá a un mes y Macri entra a una clínica privada, se hace una operación de rodilla y sale a las dos horas caminando? Hoy la política la están haciendo, además de los políticos tradicionales, las corporaciones y los gerentes de la empresa.

En el transcurso de la charla, Burgos remarcó: “Para nosotros lo que hay que discutir de fondo es qué democracia queremos. Si queremos una democracia de las corporaciones, de los empresarios o queremos una democracia en donde realmente en las decisiones que nos competen a todos participemos todos”.

Con respecto a los jóvenes y la ecología, opinó: “La juventud viene con mucha fuerza y muchas ganas de hacer las cosas de otra forma, y esto es lo que molesta. Las grandes movilizaciones de la juventud tienen que ver con recuperar otro modelo de país”. Asimismo, agregó: “Uno ve las movilizaciones en contra de la mega-minería, en contra del agro-negocio, en contra del fracking y somos mayoritariamente mujeres y jóvenes, porque somos nosotros los que queremos que algo nos quede del país”. Luego, concluyó: “¡Qué no vamos a querer transformar el modelo extractivista que nos están imponiendo las grandes corporaciones que piensan más en la ganancia que en la vida o en cómo nosotros vamos a llegar a nuestro futuro!”.

Preguntada sobre las dificultades de hacer campaña con una estructura y dinero menor al de los dos partidos que están polarizando las elecciones, dijo: “Las herramientas que tenemos son las que los trabajadores tenemos, son pocas pero nos dan independencia política. Sin independencia económica no hay independencia política. Si yo quisiera seguir denunciando los agro-tóxicos y a mí me financiara Monsanto o Cargill, estaríamos en un problema. A nosotros nos puede costar el triple y lo haremos más despacio, pero lo que hacemos lo hacemos con convicción y además vamos a ir a fondo”.

Antes de finalizar el diálogo, Burgos señaló que si se quiere llevar adelante una reforma agro-ecológica, primero hay que discutir la propiedad de la tierra en la provincia. “Hoy la tierra en Entre Ríos tiene una concentración tremenda, hay muy pocas firmas que tienen alrededor del veinticinco por ciento de la tierra cultivable de nuestra provincia”, mencionó.

Sumado a lo anterior, sostuvo: “Tenemos que discutir quiénes son los dueños de los campos y qué están produciendo, esto está directamente relacionado al modelo productivo que hace que tengamos a Urdinarrain con la mayor concentración de glifosato en el mundo; en San Salvador de cada dos personas que mueren, una muere de cáncer; tenemos las inundaciones y todo esto está demostrado por científicos argentinos y del mundo que está relacionado con el modelo del agro-negocio. Entonces, no podemos seguir impulsando un modelo que significa la concentración de riqueza para unos pocos y la enfermedad y la contaminación para el conjunto de la población entrerriana”. Y, remató: “Nosotros somos una provincia fumigada”.

En su venida a la ciudad, Burgos desplegó el abanico del debate y mostró otra propuesta a los victorienses que no estén conformes ni con el peronismo ni con Cambiemos. “El voto castigo es el voto a la izquierda”, proclamó.

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