El cantautor santafesino Eraclio Catalín Rodríguez, conocido por el nombre artístico de Horacio Guarany, murió esta mañana en su casa de Luján, apodada Plumas Verdes.

La razón de la desaparición física del músico fue un paro cardiorrespiratorio. En los últimos días, Oscar “Chaqueño” Palavecino había comentado que hace tiempo no podía verlo ya que estaba recluído en su morada de Luján.

Cantor del pueblo

Guarany nació el 15 de mayo de 1925 en el pueblo de Las Garzas en el Departamento General Obligado, del matrimonio de un chaqueño de ascendencia originaria llamado José Rodríguez con Feliciana Cereijo, nacida en León, España. Vivió su infancia en Alto Verde, donde empezó a descubrir su vocación por crear canciones viviendo y sintiendo la realidad de su pueblo. A los 17 años se estableció en Buenos Aires con el proyecto de triunfar como cantante. Al inicio de su carrera interpretó folclore, pero también tangos y boleros, mientras se ganaba la vida como estibador en el puerto. A los 32 publicó el primero de los 57 discos que comprende la trayectoria de uno de los más populares artistas del folclore; una trayectoria que tuvo su apogeo en los años ´60 y ´70, con sus mensajes de protesta y su reivindicación de las vidas de los peones, los campesinos y los trabajadores golondrina. Obtuvo 15 Discos de Oro y una decena de Platino, y en 2005 ganó un Premio Gardel. Ya en 1985 había sido distinguido con un Konex de Platino como el mayor cantante masculino del folclore.

“Ser útil con la canción”

En una entrevista realizada por Silvia Mugica publicada por la Revista Nosotros del diario El Litoral (Santa Fe) el 9 de marzo de 2013, ante la pregunta: “¿Quién es Horacio Guarany?”, el cantautor respondía: “Soy un hombre que tuvo la maravillosa suerte de que el destino señalara para poder hacer lo que sentía. La mayoría de los hombres se enferman, se mueren, se enojan porque no siempre se puede hacer lo que se desea, lo que se quiere, lo que dicta la vocación. Yo nací en un hogar muy humilde, la vida me ayudó, la gente y las cosas, porque al verlas aprendía. Pero no tuve el apoyo económico, cultural y, sin embargo, he logrado hacer lo que sentía: cantar, escribir, ser útil con la canción. No se trata solamente de recibir el aplauso y el dinero, que son bienvenidos pero no son el fin de la vida misma; el fin es servir con la canción, servir a la gente y servirse uno mismo. Esa es la alegría más grande que tengo y que a pesar de llevar 64 años de escenarios, de caminos, que aún pueda seguir cantando, tener la energía para caminar y cantar con 87 años y seguir creciendo cada día”.

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