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Crespo– No hay una edad exacta para planificar la vida a futuro y por más postergaciones que tengan nuestras aspiraciones y preferencias, siempre hay un momento para empezar a cumplir los sueños. Así lo demuestran Alejandra, Juliana y Lorena, las entrevistadas que elegimos para homenajear a las mujeres, mostrando las fortalezas de aquellas que con poco logran lo que se proponen. Son tres de las cuarenta y cinco mujeres que hasta el momento encontraron su motivación para prosperar y perseguir sus sueños en el de becas que otorga el área municipal de la Mujer desde abril del año pasado para fomentar la capacitación laboral. En algunos casos es un incentivo para mujeres que atraviesan momentos difíciles en sus familias, a crecer y desenvolverse por sus propios medios, y en otros a estimular simplemente una realización personal postergada.

Una repostera que aspira ser cheff

“Cuando me enteré de la beca hace casi un año, fui al área de la Mujer para poder tener el sustento de empezar a aprender repostería. Hice un curso de seis meses y ahora estoy trabajando, haciendo cosas para vender”- cuenta Alejandra (29), separada y mamá de dos niños de 5 y 10 años. Ella hizo dos capacitaciones en repostería, I y II nivel, cada una de tres meses.

“La beca, fue un incentivo a no quedarme quieta y decir qué hago, sino a encontrar la solución. En la vida nada es fácil, entonces hay que proponerse de superarse día a día”- reflexiona.

Alejandra es jefa de hogar y en primer lugar se empeñó en terminar sus estudios secundarios. Su sueño es estudiar de cheff “pero se complica porque la carrera es afuera, es un poco costosa para mí y tengo dos menores a cargo. Pero algún día la voy a hacer”- promete.

“Para mí –dice Alejandra- la beca fue muy importante, porque en este momento no tengo otro trabajo, es difícil encontrar trabajo de servicio doméstico en Crespo, igual si quiero entrar en casas de comida. Como no tengo experiencia de otros trabajos similares, no me dan la oportunidad de poder trabajar. Pareciera que no sirve la experiencia que tengo de todos los días en mi casa, pero además no te dan la oportunidad de estar en una cocina si no tenés un título, por eso quiero estudiar cheff”.

“Ahora –afirma- estoy por empezar a estudiar auxiliar farmacéutico porque no quiero dejar de estudiar y que pasen los años esperando el momento para la carrera que quiero emprender”. Para esta capacitación ya no depende de una beca, solventa sus estudios con su trabajo de repostera. “Tengo pedidos para cumpleaños, hago tortas rusas, muffins, tortas de cumpleaños, facturas”- detalla sobre su trabajo.

El desafío de decorar salones

A Juliana (31), casada y mamá de dos hijos, la beca del área de la Mujer le permitió estudiar decoración de salones. “Empecé porque mi mamá tiene un servicio gastronómico y le pidió a una chica unos elementos para decorar un rincón y de la nada le regaló todas las cosas que tenía, porque dejaba este trabajo. Entonces estaba la idea de estudiar decoración de salones, hice rápido todos los trámites para la beca y terminé el curso en Paraná el año pasado, a los dos días tuve la decoración de un salón en Ltdor. San Martín”. La beca le alcanzó para pagar el curso y a los viajes los solventó con recursos propios, igual que las fotocopias. “Más que nada –explica- me facilitó pagar la cuota, si nos pasábamos de fecha había un recargo, pero acá siempre nos pagaron puntualmente y pude cumplir bien con el pago”.

Su participación en el Banco Popular de la Buena Fe le permitió comprar nuevos materiales de trabajo para cumplir con las preferencias de quienes contratan sus servicios para las fiestas. “Trabajo con mi hermana, pedimos una seña y en los precios nos ubicamos bastante, asi que ya tenemos presupuestos para el año próximo”- afirma Juliana sobre los resultados de la iniciativa. Por el momento no hay demasiadas ganancias “lo que recaudamos de las fiestas es todo para reinvertir en telas para tener más variedad”.

Alterna esta actividad con trabajo en casa de familia, cuando surge alguna posibilidad.

Amor puro a las mascotas

Lorena (28), casada y mamá de una nena, encaró su capacitación laboral para cumplir con su ideal de servicio a favor de las mascotas que sufren el desamparo y el abandono en la ciudad. Ella pertenece a uno de los grupos voluntarios que se ocupan en querer hacer cumplir los derechos de los animales. “Terminé auxiliar veterinario en el ITE en Paraná y estoy por empezar en marzo peluquería canina. Me dedico a eso y estoy todo el tiempo en la calle con mi grupo”- relata. La moviliza el interés de saber y aprender para el futuro. “Por el momento –cuenta- quiero terminar de estudiar y hacer el curso de peluquería que está muy interesante”. En cuanto a la beca comenta “es una ayuda para el viaje, mi cuota es más elevada, pero obviamente la beca ayuda”.

Su sueño es poder contar en el futuro con un pet shop “o algo así –dice- para poder manejarme yo misma en lo que realmente me gusta, estar con los animales y ayudarlos”.

Sensible con la problemática de perros callejeros y abandonados, Lorena opina que “son historias largas y que la problemática es grande en los barrios. El abandono, la gente que teniendo un móvil no lleva sus animales a castrar, es complicado dialogar y hacer entender que una vez que sirvieron a una perra se dispone de 20 días para castrarla sin riesgo alguno”- dice sobre su experiencia en el voluntariado.

Mujeres que sueñan en función de sus gustos e ideales, rompen las limitaciones y se enfocan en lo que quieren conseguir y ser, con voluntad, con compromiso, redoblando la apuesta a superar las dificultades económicas aprovechando las pequeñas oportunidades, como puede ser una beca estímulo, para alcanzar los sueños que pueden moldear significativamente su  futuro.

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