El titular de Grupo Motta, el emporio agroindustrial con sede en la ciudad de Racedo, dio a entender que el tipo de cambio actual –tras el alza que tuvo en dólar en las últimas semanas- aún está lejos de ser el ideal para la industria pero que “no es con la devaluación como se alcanza la meta deseada porque en sí misma no conduce a nada”.

Héctor Motta mantuvo una entrevista periodística con Adalberto Rossi y Nicolás Soldatich antes quienes expresó que la lucha sin cuartel está precisamente en tratar de contener la inflación. “Cuando lleguemos a la tan ansiada meta de un dígito vamos a estar hablando de otro país y para esto vamos a tener que hacer un máximo esfuerzo. Creo que hay que apuntar los cañones del BCRA y las áreas de finanzas del Gobierno. Si logramos esto vamos a mejorar la competitividad, porque si vamos detrás de la devaluación por si misma no nos conduciría a nada. Por otro lado –sin ser yo quien debe recomendarlo- hay un atajo y consiste en que el gobierno convoque a los actores principales del trabajo en la Argentina y los sectores productivos aun pacto de convivencia por un año donde el objetivo sea controlar la inflación y lograr la competitividad como para contrarrestar el desbalance de la balanza comercial. Deberíamos volver a ser un país superavitario en nuestra balanza comercial y no tener indicadores como los que estamos teniendo”, sentenció el empresario crespense.

Motta, quien acaba de anunciar nuevas inversiones y las gestiones para incorporar un nodo académico en la ciudad de Racedo para continuar apostando a esa pequeña localidad del departamento Paraná, se mostró también muy ofuscado con los recientes piquetes de camioneros autoconvocados que obligaban a los camiones a verter los cereales en la ruta y expresó que estas acciones “constituyen un agravio y sin hablar que es un acto anticonstitucional, pero por sobre todas las cosas rompe los vínculos de sociabilidad que debemos tener los argentinos”.

Rentabilidad

Consultado acerca del momento que vive el sector de huevos en la provincia, el empresario aseguró que atraviesa una etapa de transición en cuanto a precios a la espera de una recomposición final. “Hay que decir que pasamos casi 18 meses sin poder mover los precios de granja, y se han dado algunos factores importantes. Esta ola de calor hizo lo suyo, pero también hubo una suba importante en el precio de los cereales que afecta la productividad, especialmente maíz y soja que son la base alimenticia de los animales y que producen la carne y los huevos. En cuanto al mercado de aves y la producción de postura tuvimos cuatro meses donde la falta de rentabilidad hizo que se retiraran gallinas con ciclo cumplido, algo que no ocurría con regularidad y yo diría que octubre, noviembre, diciembre y enero fueron cuatro meses de altísimo retiro y esto también hizo que las aves improductivas dejaran de agregar un excedente de producción y estos factores, más una reposición disminuida en algunos picos de 2017, hace que tengamos un perfil de oferta menor de las del año pasado”, describió Motta.

Seguidamente expresó que estos factores permiten recomponer el precio interno, y si a esto le sumamos que hay “una ligera recomposición del dólar para exportar vemos un ligero estímulo para mirar los mercados internacionales con mayor detenimiento y ganas de participar con respecto a meses anteriores”.

Los periodistas insistieron con la pregunta buscando poner una referencia numérica al atraso y Motta fue conteste. – ¿Cuál es el atraso real que tiene el precio de las aves-, aseveraron.

“Un cajón de huevos debería tener un piso de 600 pesos más IVA. Eso sería el valor ideal. También tuvimos un inconveniente y es que fuimos unas de las producción que en este gran cambio que se hizo para lograr una mayor formalización del negocio entraron todas las carnes, y el huevo que tiene insumos y mercados similares no entró, y quedó fuera de ser tocado por la varita mágica del 10,5 % del IVA y seguimos con el 21. Sigue tentando a la evasión y no modifica esa falacia de seguir participando del mercado marginal y provoca grandes distorsiones.

-En función del precio, ¿Estamos hablando de un atraso entre el 30 y 35 %?

-Sí, sólo tendríamos una recomposición del 10%. Yo creo que hay que seguir insistiendo con el IVA. No hay que buscar culpables, y seguir negociando tratando de enmendar este error tanto a la AFIP como al Ejecutivo para que en el momento que se pueda provocar un adicional a la ley para que los huevos un mercado de alta marginalidad se formalice bajando la alícuota del IVA y una mejora en la competitividad. Estamos hablando de una docena de huevos a 20 pesos más un IVA de 21 % lo que hace un precio mayor-, concluyó el titular del grupo agroalimentario entrerriano.

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