El Tribunal de la Cámara I del Crimen, Sala II en transición de Paraná dio a conocer este lunes 21 de mayo el Adelanto del Veredicto en la Causa Nº 5471, en la que resolvió por unanimidad declarar a Justo José Ilarraz “autor material y responsable de los delitos de promoción a la corrupción de menores agravada por ser encargado de la educación (hechos primero, segundo, cuarto, quinto y séptimo) y abuso deshonesto agravado por ser encargado de la educación (hechos tercero y sexto) en concurso real, en calidad de autor y condenarlo a la pena de 25 años de prisión de cumplimiento efectivo y accesorias legales”.

A través de un documento titulado “Iglesia: compromiso, verdad, justicia y sanación”, el Arzobispo de Paraná Monseñor Juan Alberto Puiggari, hizo referencia a la condena a 25 años de prisión que recibió el cura Justo José Ilarraz por los abusos en el Seminario. Aseguró que “en su momento” la Iglesia no supo “encontrar los caminos más adecuados para dar respuestas ajustadas a las necesidades de las víctimas” y agregó que “La reciente finalización del juicio sustanciado en Paraná por abuso de menores es una instancia de significativa importancia para todos nosotros”.

Seguidamente el escrito expresa que “El veredicto dado a conocer por el Tribunal viene a establecer, por parte de la justicia, la culpabilidad que le cabe a quien incumplió con su vocación y su promesa a Dios -en lo personal, atentando contra quienes eran merecedores de su cuidado y protección, en primera instancia, y vulnerando la confianza de la institución que lo albergaba, la de sus pares y sus superiores, y también la de toda la sociedad”.

“Ratificamos, en tal sentido, nuestra confianza en la acción y la decisión del Tribunal, en la seguridad de que en todo momento se buscó la real expresión de la verdad y la justicia”, hace mención y continúa “Reiteramos, además, nuestro rechazo y nuestro repudio a los abusos de todo tipo, especialmente hacia aquellos que tienen como víctimas a niños y adultos vulnerables, quienes deben ser protegidos de manera contundente por la Iglesia, tal como lo señalara Su Santidad, el Papa Francisco, en setiembre de 2017: “Pero también hemos experimentado un llamado, que estamos seguros de que viene directamente de nuestro Señor Jesucristo: acoger la misión del Evangelio para la protección de todos los menores y adultos vulnerables”[1]”.

“La Iglesia en Paraná, a partir de testimonios y otros aportes, ha contribuido en todo lo que le fuera requerido por parte del Tribunal, como también lo hizo durante la etapa preliminar de instrucción de la causa. Ya en 1995, ante la denuncia de tres hechos de abusos recibida en ese entonces, se había llevado a cabo un proceso canónico que culminó con la expulsión del sacerdote Justo José Ilarraz de la Arquidiócesis de Paraná en el año 1997. En cuanto a la condición sacerdotal del mismo, señalamos que la expulsión del estado clerical sólo puede ser impuesta por decisión exclusiva de la Santa Sede, y no de Arquidiócesis. También debe conocerse que, al tomar conocimiento de nuevas acusaciones que se sumaron a las anteriores, el Arzobispado de Paraná comenzó otro proceso canónico que está llevándose a cabo, el cual está a la espera de su resolución por parte del tribunal pertinente”, expresa.

“Reiteramos que, en su momento, no supimos encontrar los caminos más adecuados para dar respuestas ajustadas a las necesidades de las víctimas, y nunca dejaremos de sentir dolor por eso. Desde esa experiencia, hemos transitado un período de reconocimiento y de evolución que está generando cambios trascendentes en la búsqueda de la contención y la prevención. De eso da cuenta la creación de un espacio y un programa específicos, que promueven la educación y la aplicación de estrictas normas de convivencia y conducta para todos quienes participan de los ámbitos institucionales, todo lo cual puede profundizarse en el conocimiento en www.comisiondeprevencion.com.ar”

Por último, ratificó y puso en relevancia en que “Deseamos, igualmente, ratificar y poner de relevancia el compromiso por la tarea pastoral y social que desarrollan los sacerdotes y todos los integrantes de la Arquidiócesis de Paraná. Los actos cometidos por unos pocos no pueden desacreditar ni desvalorizar la labor comunitaria y religiosa que abnegadamente desarrollan quienes hacen del sacerdocio una desinteresada ofrenda de paz y sacrificio orientada por el bien común”.

“En este sentido, invitamos a toda la comunidad a encontrar, a través de la reflexión, la oración y la acción solidaria con el prójimo, los caminos de superación de los males que nos aquejan como sociedad, dejando de lado las suspicacias, el encono y el prejuicio, actitudes que dañan el espíritu y alejan a las personas de la verdad y la palabra de Dios”, finalizó.

1 Comentario

  1. “en su momento” la Iglesia no supo “encontrar los caminos más adecuados para dar respuestas ajustadas a las necesidades de las víctimas”. Cuanto palabrarerío, para decir lo cubrimos, lo tapamos, o lo ocultamos.

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