El economista Miguel Angel Broda disertó en el marco de las actividades realizadas por la 95º edición de la Expo Victoria. Asimismo, la disertación fue auspiciada por la firma local Granero. A propósito de esto, el economista accedió a dialogar de manera exclusiva con Paralelo 32 previo a exponer la charla.

En el transcurso de la entrevista Broda dijo que Macri es un presidente “que le ganó al populismo”. Además, señaló que “Argentina es un país descapitalizado” y que el modelo vigente está basado en el endeudamiento para atraer ahorro externo.

—Algo preocupante en la actualidad del país es el nivel de endeudamiento, ¿qué reflexión hace de esto?

—Éste es un gobierno que ha enfatizado el foco en lo social y la obra pública. Ha intentado mantener constante, en términos reales, el gasto público y sustituir fuentes de financiamiento: menos maquinita del banco central y más endeudamiento. Ajuste fiscal no ha habido nada. La palabra gradual es una palabra con significado diferente en el caso de Argentina. También es cierto que se salió de niveles de endeudamientos muy bajos y eso ha permitido colocar deuda en no residentes que financian una gran parte del agujero fiscal. De todas maneras, los niveles de endeudamiento que tiene Argentina, habiendo salido de valores bajos, si el mundo financiero no se da vuelta permitirían un financiamiento de uno o dos años más.

—¿Qué va a suceder con el déficit fiscal?

—Probablemente después de la elección el presidente intente algún ajuste fiscal no muy grande, pero una disminución del déficit implicaría una cierta disminución de la colocación de deuda. Pero éste es un modelo basado en endeudamiento atrayendo ahorro externo. La causa fundamental de tener el dólar tan barato es la estrategia macroeconómica elegida.

—En este contexto, ¿no hay peligro de que volvamos a sufrir de la famosa bicicleta financiera?

—El intento de bajar la tasa de inflación con tasas de interés reales altas atrae capital financiero. Está entrando mucho capital llamado carry trade que toma prestado a baja tasa de interés y apuesta que la tasa de interés de Argentina le gane a la devaluación. Hoy no son valores extraordinarios, pero ayudan a mantener un dólar bajo en el sentido que entran dólares para aprovechar esa tasa de interés. Sin embargo también es cierto que uno puede tener dudas si un modelo de tasa de interés real alta solamente baja la tasa de inflación, pero no hay ningún ejemplo  de que se pueda bajar la tasa de inflación sin tener tasas de interés altas.

—Con respecto a la macroeconomía la balanza de pago arroja déficit, ¿esto es preocupante?

—Es la misma consecuencia de haber elegido este modelo. Argentina el año pasado tuvo superávit en la cuenta comercial de dos mil cien millones, este año camina para ocho mil. El país tiene un déficit en cuenta corriente este año de veintisiete mil millones, que es cuatro y medio del PBI. Sin embargo, se trata de un presidente que le ganó al populismo y que eso por sí solo es un activo en el mundo. Por ahora se mantienen canales de financiamiento de esos déficit apropiados, ahora, vulnerables somos. Necesitamos que el sistema financiero siga con esta extraordinaria liquidez que está para poder financiarlos. Solamente en los últimos cincuenta años hemos tenido dos periodos donde el déficit fiscal más el déficit en cuenta corriente ha sido superior al de hoy. Este año tenemos déficit del sector público nacional, sin el quasi-fiscal y sin las provincias de seis puntos del PBI tenemos un déficit en cuenta corriente de cuatro y medio. Ahora, también es cierto que el resto del mundo ve un presidente que le ha ganado al populismo y el populismo es un problema en todas partes del mundo, por lo que le da un crédito enorme. Aunque sin dudas el programa económico genera unos desbalances que son preocupantes en un contexto donde cíclicamente se está mejorando y se lo está haciendo a muy buenas tasas.

Seguidamente, Broda sostuvo: “Argentina es un país descapitalizado, es un país que necesita tener mucho estímulo a invertir, a aumentar la productividad y a que la gente trabaje más. Nos hemos acostumbrado a tasas de ausentismo escandalosas y, a diferencia del resto de la región, a que mucha gente piense que puede vivir del Estado, lo que implica presiones fiscales muy altas”.

Sumado a lo anterior, ejemplificó: “La presión fiscal de Argentina hoy es el doble de lo que es en Colombia, Perú y Chile, que son países normales a los cuales seguramente nosotros queremos parecernos en términos de la configuración macroeconómica”.

En relación a la ‘lluvia de inversiones’ tan anunciada por el gobierno y que todavía no llegó, opinó: “No ha sucedido no tanto por el riesgo de que vuelva Cristina, sino que, excepto en el agro y en energía, con esta presión tributaria y estos impuestos al trabajo es difícil tener proyectos rentables”.

“Hoy mi expectativa es que en un segundo gobierno de la administración Macri podríamos empezar a hacer reformas que cambien esta trampa de estancamiento donde estamos”, dijo. Y, sumó: “Argentina en los últimos cuarenta y cinco años el promedio del PBI per cápita creció por año cero siete, tuvimos diecinueve años de caída del PBI per cápita. La región duplica el PBI per cápita en cuarenta años, nosotros cada cien. Tenemos un problema estructural de magnitud y la verdad es que no se hace una tortilla sin romper huevos”.

—Usted habló de un dólar bajo, ¿en base a qué se calcula el precio del dólar en el país y cómo cree que va estar éste el año que viene?

—La opinión oficial es que con tipo de cambio libre, el tipo de cambio siempre va a estar en equilibrio y por lo tanto no es una preocupación. Sin embargo, con tipo de cambio flotante, sin intervención, el tipo de cambio es el resultado de las políticas económicas que usted hace. Si usted pretende seguir manteniendo déficit fiscales muy altos y financiarlos con ahorro externo, va a tener mucha oferta de dólar y un dólar bajo; si usted tiene una tasa de interés real muy alta para bajar la tasa de inflación va a tener entrada de capitales de portafolio para aprovechar ese incentivo. Argentina cree que un tipo de cambio flotante es un tipo de cambio de equilibrio y es en realidad un resultado de las políticas económicas que usted hace.

—Entonces, ¿cuál es el tipo de cambio de equilibrio?

—Si se piensa cuál es el tipo de cambio histórico de Argentina en pesos de hoy, el promedio de los últimos sesenta, cuarenta o veinte años es lo mismo: entre veintidós y veintitrés pesos por dólar. Sin embargo, si se analiza el lado real tomando en cuenta la baja de las retenciones en lugar de tomar en cuenta los promedios históricos y se calcula un tipo de cambio que en el mediano plazo no tengamos problemas de balanza de pagos o tengamos cierto equilibrio en la balanza de pagos también da veintidós veintitrés pesos por dólar. Creo que Argentina va a mantener el año que viene esta configuración y probablemente tengamos una devaluación parecida a la tasa de inflación. Tenemos un dólar un poquito superior al promedio que ha usado el presupuesto, pero básicamente un mismo dólar. La verdad, es un dólar que le pone mucha presión a la economía argentina porque no permite el crecimiento a las exportaciones, si nosotros nos endeudamos para pagar en dólares y los ingresos van a tener que provenir de exportaciones.

—¿Cuál es el mensaje para el sector que quiere invertir en el campo en 2018?

—No va a ser un gran año en términos de precios internacionales, pero si Argentina no puede invertir en agricultura o ganadería, no puede invertir en nada. Cuando se ve las importaciones de bienes de capital de maquinaria agrícola, cuando se ve el enorme incremento del parque de utilitarios que el campo ha hecho, yo diría que hemos elegido un rumbo que puede tener claros oscuros, pero es un rumbo de tratar de ser un país normal, y siendo país normal es muy difícil que la agricultura argentina no sea rentable.

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