Mentime que me gusta

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** Argentina siglo XXI no es el mejor lugar para estar jubilado y mucho menos apropiado para ser un analfabeto funcional, situación que te pone en un lugar muy incómodo sin importar en qué país vivas. Ambos grupos sociales sufren, de formas muy diferentes pero sufren. Los primeros porque el sesenta por ciento de los que cobran de la caja nacional reciben la mínima, lo que les genera serias dificultades para comer. Los segundos porque se comen todas las operaciones truchas de esta época de posverdad, y eso, sumado a las malas noticias no truchas de cada día, produce exceso de estrés.

** La posverdad es la era donde la mentira se instala como verdad. “Los niños y jubilados no podrán entrar más gratis en los museos nacionales”, se viralizó el año pasado. El Ministerio de Cultura salió a aclarar que “los museos nacionales son gratuitos para todo el mundo, todos los días y así fue siempre”, pero su comunicado no se viralizó. La mentira pudo más.

** Por no estar inmunizados contra el sarampión, en Europa murieron 48 niños y adultos en 2017, la mayoría italianos. La autoridad sanitaria verificó que sus padres se habían sumado al “movimiento antivacunas” tras leer información falsa en las redes sociales, donde un ‘colectivo’ antivacunas decía que éstas son solo un negocio de laboratorios y perjudican la salud.

Seguí rezándole a San Marck  

** Facebook antes del escándalo y las confesiones de su creador (Zuckerberg) nos parecía hermoso para mantenerse vinculado con los amigos. Igual que Instagram, Twitter, Whatsapp, etc. Pero éstos mismos amigos suelen colaborar –conscientes o no– con la desinformación, convirtiendo en ese descuido a ‘Face’ en una cloaca de versiones interesadas bajo las cuales se encolumnan comentarios de asombro o indignación, respingos, lamentos, insultos y exudaciones rabiosas, de aquellos que se toman al pie de la letra cada bolazo que circula.

** También, admitámoslo, es difícil diferenciar lo creíble de lo increíble en un mundo donde el Presidente de la nación más poderosa de la tierra advirtió esta semana a Rusia, ¡por Twitter!, que mandaría misiles a Siria: “Prepárate, Rusia, que van a llegar bonitos, nuevos e inteligentes”. ¡Insólito, jamás visto ni pensado! Pero es muy fácil chequear estas cosas, solo verificando si están en todos los medios del mundo o es una mentira más de las redes sociales.

Como cuidarnos de la posverdad      

** “La mentira es tan vieja como la humanidad; nació con ella si nos guiamos por la historia de Adán y Eva, pero la falsedad propalada a través de las redes sociales es un fenómeno nuevo. Y eso es la posverdad: la difusión viral de enunciados que engañan”, graficó Miguel Wiñazki, un recontra capo que nos avivó con su libro “La noticia deseada” y a fines del año pasado publicó “La posmoralidad”, otro imperdible para los comunicadores.

** La mentira es la desobediencia del hombre al mandato supremo de no mentir, que fue relativizado por el humanismo que vino para destronarlo. Si bien Facebook es un remolino devorador de la lógica y la razón, es solo una herramienta del ser humano. Si éste no odiara, no mintiera, no hubiera perdido la paz, Facebook sería un micro mundo mágico y tranquilo.

** En cambio aguanta todo. Cualquiera puede postear una foto de la persona que preside la Liga protectora de animales, escribiendo al pie y entrecomillado, con formato título o graf de televisión, alguna frase tipo: “A los perros habría que matarlos a todos, así dejan de correr bicicletas y de paso nos liberamos de sus molestos ladridos”. Se necesita uno que lo suba y otros que lo compartan sin chequear si es real o es un meme rabioso creado por un vecino fastidioso de esa persona.

** Elemental Watson: Una noticia de alto impacto no podría estar en un solo sitio. Significa que si googleamos un poco lo que nos quieren hacer creer, comprenderemos rápidamente su intención.

Estamos en la era de la posverdad, donde es indispensable chequear la fuente o investigar si es seria o no. Lleva solo unos minutos buscar un link que lleve a esa noticia.

Ya somos eternidad                 

** Esta semana todavía hubo quienes postearon que quizás el CEO de Facebook, Marck Zuckerberg, es víctima de versiones falsas que le instalan sus competidores, cuando hace rato que está bien probado su delito, de tal suerte que el miércoles de esta semana tuvo que dar explicaciones ante el Congreso de los EEUU.

** ¿Y cuál es su delito? Que Facebook se guarda la totalidad de nuestros datos, aún de los que borramos. Como si fuera poco, cuando nos sumamos a Messenger, Face nos chupa la totalidad de nuestros contactos del teléfono móvil y se los guarda. También nuestras ubicaciones cuando visitamos determinados lugares con nuestro teléfono privado en mano, que como ya sabemos, es georeferenciado por Google Map. El satélite siempre sabe dónde estamos, y Marckitos también. Dice que no lo puede borrar más, y eso nos hace eternos.

** Tiempo atrás la firma Cambridge Analytica se apropió de 87 millones de cuentas norteamericanas, usadas para favorecer la campaña de Trump. No se sabe si se las robaron a Marck o si éste las vendió a buen precio.

En un mundo que hace tiempo condenó a Dios al destierro, al que ni moral le queda, ni reglas claras desde que todo es relativo, es difícil saber en qué se usarán esos datos en el futuro.

Permiso para la nostalgia                 

** El poeta y crítico inglés Matthew Arnold, fallecido en 1888, escribió un poema que no podemos publicar en toda su extensión, pero refleja claramente lo que su corazón sintió al ver que la humanidad rechazaba la voz de la creación y la sustituía por sus propias miserias. Arnold pide que su amada se acerque a una ventana para contemplar el mar, y más adelante proclama esto tan apropiado para leer pausadamente y –si fuera posible- con fondo musical de ‘El amor es Azul’, esa inmortal melodía de Andre Popp y Pierre Cour:

** “El Mar de la Fe también era uno, en su plenitud, y bordeaba las orillas de la tierra, yacía como los pliegues de una brillante diadema recogida.

Pero ahora solamente escucho su rugir lleno de melancolía, largo y en retirada, alejándose, hacia el sereno de la noche nocturna, hacia los vastos bordes monótonos, y al aire libre hace guijarros al mundo.

** Oh, mi amor, ¡seamos fieles el uno al otro! Pues el mundo, que parece yacer ante nosotros como una tierra de sueños, tan variado, tan bello, tan nuevo, no tiene realmente ni gozo, ni amor, ni luz, ni certeza, ni paz, ni alivio para el dolor;

y estamos aquí como en una llanura sombría envueltos en alarmas confusas de batallas y fugas, donde los ejércitos ignorantes se enfrentan por la noche”.

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