Las redes sociales suelen lograr un amplio alcance y también impacto, algunos de estos impactos favorables, otros intrascendentes. Esta historia que tiene como protagonista a Mateo Saavedra, ha generado que toda publicación de sus dibujos provoque un sinnúmero de buenos comentarios. Estudia ingeniería, pero ha tenido contacto con gente del dibujo que ha valorado sus trabajos, le sugieren que vaya por ese lado y no por la carrera de ingeniería, pero sigue con sus estudios y les dedica mucho tiempo.

Mateo Saveedra (24), cuenta que tomó contacto con el dibujo desde muy chico, como todo niño que intenta imitar, observar y seguir lo que hacen los adultos, en este caso lo que hacía su mamá que reconoce que dibuja muy bien, cuando lo acompañaban con algún papel y lápiz, una tarea que suele repetirse en la infancia de cualquiera pero que nadie dimensiona hasta donde puede generar un efecto tan relevante como evidentemente sucede.

Siendo adolescente, tomó contacto con el papel y lápiz en la Escuela Técnica, donde tuvo formación en dibujo técnico, en esas clases empezó a identificar perspectivas, a dibujar objetos y piezas mecánicas en distintas posiciones, interpreta que esa instancia fue muy específica pero valora como importante. En esos años de escuela secundaria conoció a una chica que cursaba sus estudios en Artes Visuales, con quien empezaron a dibujar juntos algunos trabajos artísticos que hasta hoy conserva. “Esos trabajos los lográbamos en nuestros tiempos libres, en mi caso fui muy poco a Artes visuales, dos o tres clases y tuve que dejar, creo que ambos aprendimos mucho, aunque tampoco tenían que ver con los dibujos que hago en la actualidad”, expresa.

El año pasado tuvo un problema de salud que le demandó estudios, mucho tiempo y cuidados porque no encontraban el origen del problema, en medio de ese contexto, una amiga que se acordaba que él dibujaba muy bien le pidió que dibujara el rostro de su hija, “ya andaba con algunos problemas de salud, a esta amiga le dije que no, porque hacía mucho que no dibujaba y tampoco tenía ganas. De todas maneras me pasó una foto de su hija, una tarde de domingo de invierno que llovía y tampoco tenía material para estudiar, agarré los elementos básicos y logré terminar el dibujo, se lo pasé a amiga y ella lo publicó en las redes sociales y de esa manera me empezaron a llamar para felicitarme y para preguntarme por qué tenía ese talento guardado (risas). De esa manera empecé con los trabajos, los fui publicando en redes sociales y acá estoy, siempre que puedo encaro un trabajo y trato de tener en cuenta cada detalle y después los publico”, relata.

Dice que sus complicaciones de salud le generaron angustia, incertidumbre, los médicos en el primer momentos llegaron a suponer que se trataba de un tumor agresivo que incluso podría llegar a complicar una posible intervención debido a hemorragias que dificultaban cualquier tratamiento, felizmente pudieron determinar que no era cáncer, pero que los riesgos seguían porque podía tratarse de enfermedad de Crohn, que es una enfermedad crónica de origen desconocido que provoca trastornos intestinales. “Empecé tratamientos y me hicieron un montón de estudios, fui mejorando, me autorizaron a realizar actividad física, a jugar al fútbol, hace kick boxing, hacer deportes con mi hermano, pero de todos modos fue un proceso que me llevó a tener que dejar la facultad –estudio ingeniería en la UTN en Paraná-. Nunca se llegó a un diagnóstico preciso, bajé de peso y otras complicaciones, se preguntarán qué tiene que ver todo esto con el dibujo, fue justamente el dibujo lo que en todo éste tiempo me ayudó a salir adelante, volví a dibujar bastante, a subir los trabajos a las redes”, describe y agrega que el impulso para dibujar se lo dieron sus amigos y principalmente su amiga.

En este corto tiempo de publicaciones en redes sociales, fue interiorizándose sobre el desarrollo de técnicas aunque tampoco las utiliza demasiado, sí asegura que le gusta mucho el realismo –tendencia artística que consiste en representar fielmente la realidad- y el hiperrealismo –que consiste en la reproducción fiel, casi fotográfica, por ejemplo de un rostro, entre otras cosas- que es a lo que le dedica tiempo y se perfecciona, todo esto mientras sus horarios de trabajo y estudio se lo permiten.

Lamenta no poder asistir por cuestiones de horarios a talleres o capacitaciones relacionadas con lo que le gusta, “elijo los rostros y los hago con la mayor naturalidad posible. A través de las redes encuentro gente que sabe muchísimo de lo que hago, que ha estudiado arte y me alienta a que siga alguna carrera vinculada al arte o que me dedique al tatuajes, porque por ejemplo hiperrealismo en tatuaje no hay, que como fuente laboral sería muy buena. Pero por ahora solo hago esto como algo que me ayudó muchísimo en un mal momento, aunque tengo seguidores que me encargan trabajos y cuando puedo accedo a distintas sugerencias”

En cuanto a los materiales, recuerda que hace apenas un año comenzó con lápiz negro Staedtler pintado de negro y amarillo y una hoja común de máquina, sigue a dibujantes en distintos canales de Youtube, entiende que básicamente por ahí pasa su formación ‘informal’, donde aprendió de distintos materiales, hojas, lápices, “En pocas cantidades fui comprando algunos materiales porque algunos son caros, y eligiendo aquellos que se adaptan a lo que yo hago, no todos los papeles son iguales, tienen funcionamiento distintos, los lápices lo mismo. Por ejemplo para el dibujo de personajes utilizo lápices de colores, ‘los escolares’ de alguna marca reconocida que son fáciles de conseguir, también uso los acuarelables y también utilizo los policromo que son de mejor calidad, carbones graduados, que pueden conseguirse en cualquier lado. También estoy aprendiendo sobre las gomas de borrar, que no son todas iguales, uso de tres a cinco gomas porque dan distintas tonalidades en las sombras y en las luces, también uso bolígrafos de gel, pinturas, fibrones, microfibras”.

La elección de los trabajos tiene que ver con una valoración de lo que interesa sortear, asume que todo lo que va descubriendo es un nuevo desafío, y eso básicamente lo motiva a seguir buscando y proponerse metas. “No todos los rostros son iguales, hay sencillos y otros que son bastante complejos, justamente los rostros de mujeres suelen ser un poco más complicados porque trato de dar los efectos que naturalmente tienen, suelen ser más suaves, el cabello es fundamental para definir el rostro, me gusta mucho hacer los ojos de manera tal que –aunque sea en blanco y negro- el que observa el trabajo terminado pueda saber si son ojos claros o no, los que me invitan al desafío de una complejidad interesante, lo elijo”.

Hace personajes de películas, series, comics, estilo marvel, “hago encuestas y votaciones en las redes sociales, veo lo que la gente elige y trato de hacerlo, no es que siempre hago caso a lo que pide la gente, porque si el personaje no me gusta elijo otro, y va más allá de la complejidad que el trabajo pueda tener, tiene que motivarte el personaje” insiste.

Queda cara a cara con sus trazos, cree de alguna manera que el dibujo resultó una experiencia salvadora y pone la pausa a su relato, queda en silencio con sus dibujos, que son tan compañeros suyos como lo ha sido su familia, sus amigos, sus seguidores en las redes sociales, como que con cada uno de estos vínculos haya buscado aliento para tener fuerzas, imaginándose desafíos o tratando de encontrar la vuelta a esas instancias complejas que a veces nos empuja la vida.

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