Crespo.- A cargo del médico y productor agropecuario Marcos Grigioni, se realizó el miércoles 5 de abril, en el salón de actos del Centro Comercial, Industrial, Agropecuario y de Servicios, una capacitación sobre prevención de accidentes y siniestros en el ámbito rural. El encuentro fue organizado por las delegaciones de Crespo y Puiggari de la Federación Agraria Argentina, la Cooperativa AFA (Agricultores Federados Argentinos) y la Agencia de Extensión Rural Crespo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. La charla se dirigió a productores rurales de nuestra zona. Antes de la exposición, Grigioni abordó con Paralelo 32 algunos temas que forman parte de su trabajo de capacitación e información.

–  ¿Qué expone en sus charlas sobre seguridad agropecuaria?

—  El trabajo que hacemos es abordar una temática que tiene que ver con la producción agropecuaria en el tema de prevención para sostener y preservar la integridad física y psíquica de todos los actores rurales. El tema nos preocupa mucho porque las estadísticas nos muestran que hay un gran déficit, sobre todo en lo que tiene que ver con la capacitación en este aspecto. Los actores agropecuarios recibimos información permanentemente acerca de cómo producir más y mejor, y nos estamos olvidando que eso debe ir acompañado de una capacitación e información sobre cómo hacer para llevar esa producción adelante de manera segura. El único tema que se aborda es el de los agroquímicos, por suerte, pero en realidad necesitamos abordar el resto de los temas, que son mucho más importantes.

Casos de accidentes

–  ¿Por ejemplo?

— El uso y manejo de la maquinaria agropecuaria, el manejo seguro de los animales, el tema de las zoonosis, la prevención del cáncer de piel por exposición solar, todo lo que tiene que ver con tormentas eléctricas, con inundaciones. Ahora, el uso de los cuatriciclos, que están tan de moda, para el manejo en caminos rurales. Sabemos que se los caminos rurales están en pésimo estado, con camionetas que van cada vez más rápido. Esos caminos no tienen señalización, tienen los pastos altos. Es decir, hay un montón de temas que nos llevan a que hagamos el esfuerzo y trabajemos, primero, para concientizar sobre la importancia de hacer este tipo de actividades. Después, específicamente tema por tema, abordarlos para que los actores agropecuarios estén informados y sepan cómo evitar los peligros y los riesgos.

–  ¿En accidentología rural, cuáles son las situaciones más comunes?

— Si hablamos de frecuencia, los accidentes más habituales tienen que ver con el uso de maquinaria agrícola. Principalmente, tractores. Y segundo, todos los accidentes relacionados con el manejo de animales. Entre estos dos casos, se llevan más o menos el 70% de los accidentes.

–  ¿Qué ejemplos más comunes hay en accidentes con manejo de animales?

— Una patada de caballo, la caída desde un caballo, el topetazo de otro animal, cornadas, una pisada de un animal.

–  Uno supone que la persona del campo sabe cómo actuar, porque nació allí. ¿No es necesariamente así?

— Nadie sabe todo de ninguna actividad, todo se aprende. Por eso es muy importante entender que la producción agropecuaria es una de las actividades más complejas y riesgosas. Eso determina que haya permanentemente capacitaciones sobre temas productivos de lo que se nos ocurra: clima, electrónica para las maquinarias nuevas, todos los temas de computación, bases de datos, todo lo relacionado con la parte agronómica, la parte mecánica, la parte veterinaria, todo lo que tenga que ver con la ganadería. Es decir, hay información sobre todo, menos sobre estos temas de seguridad laboral.

–  ¿Por qué?

— Porque cuando estos accidentes y problemas pasan, a nadie le interesa qué les pasa a los actores agropecuarios.

– ¿No pasa por una cuestión clasista? El que se accidenta es el peón y no el patrón.

— No, porque ese es un concepto muy viejo. El 90% de los productores agropecuarios en Argentina son pequeños y medianos, y trabajan en equipo con la familia. Son equipos de trabajo familiares. Hablar de ‘el patrón y el peón de estancias’, no digo que no exista, pero se da en determinados lugares. Nosotros trabajamos con la gente que lleva adelante la producción agropecuaria, que trabajan ellos mismos. Con los productores pequeños que trabajan con el hijo, con el sobrino, con el padre, con el abuelo, y hacen todo ellos.

– Muchas veces se habla del ‘accidente’, el ‘destino’, ‘Dios lo quiso’. ¿Son ideas que hay que cambiar?

— Cuando se ven las noticias, se habla de ‘desgracias’ o de cosas incontrolables, cuando la realidad muestra que son cosas que se pueden prevenir cambiando conductas y hábitos. ¿Qué pasó con el uso del cinturón de seguridad? Hace 40 años nadie lo usaba, los autos venían sin cinturón. El trabajo constante y permanente de concientización hizo que ahora la gran mayoría de las personas conscientemente, ya se lo pone.

El costo económico

–  Desde lo económico, ¿cómo impacta la siniestralidad rural?

— Habitualmente, la gente no ve el costo económico de trabajar sin seguridad. Cuando tienen un accidente los costos son altísimos…

–  Y se le va todo lo que ahorró por no gastar en prevención.

— Una de las cosas que decimos es que ‘es una estupidez trabajar para ganar plata y después usar esa plata para recuperar la salud’. Como productores lo único que hacemos es producir para transferir a un médico que nos opere para que nos cure. Todas esas cosas son las que tratamos de transmitir para generar un cambio de hábito que nos va a llevar a una producción bien sustentable, realmente.

–  Comparado con el nivel internacional, ¿cómo está nuestra seguridad rural?

— En todo el mundo, la actividad agropecuaria ocupa entre el segundo y el tercer lugar entre las actividades más riesgosas, con la mayor cantidad de accidentados. La actividad agropecuaria es la actividad más importante en el mundo. Dependiendo de la situación, en distintos países, la actividad agropecuaria implica que una persona coma o no. En Argentina, por su riqueza, la mayoría de la producción agropecuaria es para vender o exportar; pero en otros países es agricultura del día a día. Si se secan las plantas esa gente no come por seis meses. ¿Qué quiero decir con eso? A esas personas es muy difícil transmitirles información sobre las conductas seguras de trabajo. Pero nosotros en Argentina tenemos un sector agropecuario de primer nivel que tiene un ‘talón de Aquiles’, que es la salud y la seguridad agropecuaria. Somos de primerísimo nivel para producir, y lo que necesitamos es que toda esa estructura y esa organización que tenemos, también sea utilizada para transmitir temas vinculados a la salud y a la seguridad. Con una mínima inversión lograríamos éxitos abrumadores.

–  Cuándo se habla de actividad agropecuaria, se piensa en las producciones de la Pampa Húmeda. ¿Qué pasa en las economías regionales?

— Cuanto más uno se aleja del núcleo de la Pampa Húmeda, el tema de la seguridad es peor. ¿Por qué? Porque hay menos infraestructura, no hay caminos, no hay atención médica, no se llega con información como debería ser. La idea de estas reuniones con Federación Agraria, es hacerles entender que ellos con la gran penetración que tienen en toda la geografía del país, pueden transmitir información a sus afiliados, y de esa manera transformarse en el instrumento para que esas personas vivan bien. Porque vivir bien no sólo implica mejoras económicas, sino que debe ir acompañado con muchas otras cosas. Es lo que llamamos desarrollo concreto. Entonces, el INTA – Crespo desde hace dos años entendió este mensaje y por eso están llevando adelante actividades vinculadas con la medicina agrícola. Estamos trabajando en conjunto. Lo mismo que la cooperativa de Agricultores Federados Argentinos (AFA). Estos pequeños avances nos han hecho llegar a más de 16 mil personas, por ejemplo, con las actividades que hacemos desde el Departamento de Educación de AFA, que hace cuatro años venimos trabajando. Es información que nunca se les había dado. La idea es multiplicar esto, llegar a todo el país, fortalecer a más personas y fortalecer más al sector agropecuario. Es la mejor manera de defenderlo.

Salud mental

–  ¿Cómo está la salud mental del productor agropecuario?

— El estrés es una de las patologías más frecuentes que padece el productor agropecuario.

–  ¿Aun cuando gane mucho dinero?

— Lo que pasa es que la actividad agropecuaria se caracteriza por tener gran cantidad de variables que no podemos gobernar. Por ejemplo, el clima, los mercados, los gobiernos. Las decisiones políticas que la mayoría de las veces son tomadas por gente que no tiene ni idea de lo que es el campo. Las enfermedades que aparecen en los animales, que se transforman en epidemias y matan un montón de animales. No podemos manejar todas esas situaciones. Si cae granizo, o estamos por trillar y empieza a llover, como el año pasado, durante un mes y medio, y se pierde la cosecha. Son todas cosas que no podemos hacer nada. Eso genera un estado de ansiedad permanente en el productor. Cuando uno escucha decir ‘eh, los gringos siempre se quejan’, en realidad es parte del estado de estrés constante que tiene el productor.

–  Está definiendo muchas actividades sociales y económicas de la Argentina.

— Puede ser. En realidad, la comparación que uno puede hacer es con las otras actividades donde uno puede ejercer cierto control sobre las variables que influyen en ese negocio. Acá no, absolutamente no. Y en el mundo, también pasa esto. En Estados Unidos, hay estados donde la principal causa de muerte de los productores es el suicidio, por cuadros depresivos de ansiedad y estrés. Eso se da también en Argentina. Son muchos los casos de patologías y accidentes, que son producto del estrés. Cuando uno va estresado, pensando, no puede manejar una maquinaria agrícola, como un tractor, que tiene una gran potencia. ¿Por qué? Porque está preocupado y no tiene todos los sentidos puestos en el manejo. Es lo que está pasando. Muchos accidentes ocurren porque una persona estresada tiene tres veces más posibilidades de sufrir un accidente en el campo. Y los productores tienen un nivel de estrés enorme. En Estados Unidos hay una línea telefónica de ayuda a los productores agropecuarios que padecen cuadros de ansiedad o depresión. La línea recibe en promedio 2 mil llamados por mes en un sólo estado, Iowa. Como acá sería provincia de Santa Fe o Buenos Aires.

Agroquímicos

– Habló de todo esto y todavía no llegamos a los agroquímicos.

— En realidad, el tema de los agroquímicos tiene que ver más con una cuestión sobre cómo la comunidad cuestiona al sector agropecuario y no tiene que ver con una cuestión de accidentes dentro del sector agropecuario. Por ejemplo, en 2015 hubo 150 casos de intoxicaciones en más de 35 mil accidentes que ocurrieron.

– Menos del uno por ciento.

— O sea, ‘nada’. Pero, ¿qué pasa? Eso nos habla de que el sector agropecuario se está cuidando, está trabajando bien porque ha habido mucha capacitación en ese aspecto.

– Ahora, habría que trasladar esa capacidad de informar a los otros temas de seguridad rural.

— Habría que trasladarlo. Esa es la intención. Toda la gente que trabaja en temas de prevención, en agroquímicos… pretendemos que esa misma cantidad de recursos humanos y económicos, también se vuelquen a lo otro. Porque lo que está matando a la gente son las máquinas, el mal manejo de animales, son otras cosas. Ahora bien, ¿por qué surge el cuestionamiento de la población con los agroquímicos? Es un tema que hay que terminar de definir a través de estudios concretos, interdisciplinarios, a largo plazo, para que no se escuchen más opiniones. Lo que necesitamos son datos. No sirve de nada que yo acá diga ‘en mi opinión…’ No quiero saber la opinión suya tampoco. Lo que quiero son datos científicos, reales y concretos.

– También nos permitiría desarrollar producción ‘verde’, sin químicos ni transgénicos.

— Ni hablar. Que sea un tipo de producción viable, que pueda existir en nuestro país, que tengamos que usar cada vez menos productos químicos. No solamente en el agro, en todas las industrias. Los productos químicos, en cierto punto, todos son malos. No tendrían que existir en ningún tipo de producción. Pero sabemos que en la actualidad es muy difícil sacarlos. Entonces, tenemos que tener la opción. Y uno también tiene que tener la opción de poder comprar alimentos orgánicos a precio igual que los otros. Tiene que existir un equilibrio y debe estar todo eso armado. Pero como digo, apuntamos a lograr que todos los puntos de riesgo y peligro que enfrenta el sector agropecuario para su gente, sean tratados, investigados y disminuidos si es posible a cero.

Falta de política oficial

– Desde estas temáticas, ¿hubo cambios con el gobierno actual?

— Con estas acciones no tengo mucho para decir. Hace más de 10 o 12 años vengo trabajando en salud y seguridad agropecuaria. Estamos en una situación mala y lo que uno hace es tratar de informar y capacitar para que eso mejore.

–  ¿No hay ninguna secretaría, programa o ente del estado para abordar la seguridad rural?

— No, que yo conozca. El INTA trabaja muy bien con el tema de los agroquímicos, ha dado charlas sobre zoonosis y manejo de herramientas y maquinarias agrícolas. Pero no hay programas sistemáticos. Está todo muy atomizado. Hay algunos focos como el INTA San Pedro, donde está el ingeniero Ignacio Paunero, que trabaja en seguridad, sobre todo, vinculada a la producción frutihortícola. Todos los años hace un curso al que me invitó a participar. Pero, no existe algo estructurado que abarque toda la Argentina agropecuaria con su complejidad.

–  ¿Trabaja Ud. con aseguradoras?

— No. Soy asesor externo y consultor. Lo que hago es transmitir información, hacemos investigación, soy profesional independiente. Lo que pasa es que hay un gran ‘problema’. En todo lo que sea prevención no se gana plata. Como cirujano, si le debo operar por un accidente, puedo ganar 20 mil pesos. Pero si le digo ‘no haga esto porque se va a accidentar’, no gano nada. Entonces, tenemos pocos médicos dedicados a la prevención. Porque ahora se mide todo por plata. Ojalá tuviéramos gente que pudiéramos decir ‘allá tenemos a tal’, ‘acá está cual’ y trabajamos en conjunto haciendo prevención. Pero el mercado económico es mucho más fuerte, no solamente en esto. En todo. Yo lo hago porque soy cuarta generación de productores rurales, siempre trabajé en el campo con la gente. Nosotros vamos a pueblitos donde viven cien personas y les damos información. Tenemos un sistema de monitoreo donde todos nos avisan cuando hay accidentes o problemas. Lo analizamos, y en base a ese análisis, vamos y capacitamos.

 

Quién es

Marcos Grigioni, médico cirujano especializado en Medicina Rural, es productor de la zona de Arrecifes (Provincia de Buenos Aires). Desarrolla un amplio trabajo de divulgación sobre seguridad rural, exponiendo estadísticas de seguridad rural y procedimientos de prevención. Da charlas y escribe artículos sobre el tema en medios especializados del sector agropecuario. Coordinado el “Programa de Salud y Seguridad para la Familia Agraria” de la cooperativa agropecuaria AFA.

Propuestas de seguridad rural

  • Todos los productores, trabajadores y profesionales del medio rural, deberían recibir capacitación sobre primeros auxilios. Ellos pueden ser víctimas pero también son la primera línea de atención de un compañero o familiar accidentado. Su accionar puede salvar una vida.
  • Las capacitaciones deben actualizarse en forma trimestral, semestral o anual.
  • Todo vehículo (camioneta, tractor, cosechadora, etc.) que participe en actividades agrarias debe contener un botiquín de primeros auxilios completo.
  • Usar un sombrero de ala ancha a la hora de salir a trabajar en el campo, ayuda a prevenir el cáncer de piel por exposición extensa a los rayos del sol.
  • Cuando se está trabajando en el campo no se puede tener a los chicos jugando, por ejemplo, en el tanque australiano o entre los animales, porque hay riesgos que pueden generar situaciones trágicas.

 

Programa de Salud y Seguridad para la Familia Agraria

Es un proyecto especial de la Cooperativa AFA sobre seguridad y medicina rural, coordinado por el doctor Grigioni. Los temas abordados a lo largo de su existencia incluyen capacitaciones e información sobre zoonosis, fiebre hemorrágica argentina, leptospirosis, hantavirus, uso de elementos de protección personal, enfermedades respiratorias, primeros auxilios, prevención del cáncer de piel, prevención de accidentes en niños, manejo seguro de animales, estrés en el trabajo rural, uso seguro de maquinaria, uso seguro de agroquímicos y ofidismo, entre otros, en una lista de más de 100 temas.

Es desarrollado por la cooperativa Agricultores Federados Argentinos, cooperativa iniciada en la década de 1930 por asociados a la Federación Agraria Argentina. Actualmente AFA está diseminada por 130 localidades de 9 provincias, con más de 36 mil productores agropecuarios asociados. El Programa mantiene relación con muchas entidades nacionales e internacionales, como el Colegio de Salud Pública de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) con quien se llevan adelante tareas de investigación, capacitación y extensión; también con INTA, el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Santa Fe (2º circunscripción), cuerpos de bomberos de distintas localidades, entre otras organizaciones.

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