Muchas dietas nos dicen que evitemos el pan, que el pan engorda y que lo mejor que podemos hacer por nuestra salud es eliminarlo completamente de nuestra alimentación. Pero esto no es así. Estamos frente a un mito muy extendido.

El pan aporta hidratos de carbono, un macro nutriente muy importante si queremos tener una dieta equilibrada. Se recomienda que los hidratos constituyan al menos la mitad de nuestra ingesta de calorías.

Claro que no todos los hidratos son de la misma calidad. El pan blanco, ese que compramos en el supermercado, no tiene la misma calidad que un pan integral que, al no ser refinado, contiene una mayor porción de nutrientes.

Además del pan blanco, realizado con harina de trigo refinada existen otros panes que nos aportan hidratos de carbono más complejo al estar preparados con cereales no refinados. El pan integral y el pan de centeno son ejemplos muy claros.

Aumentar el consumo de cereales y de panes integrales es una clave para mejorar nuestra alimentación. La Organización Mundial de la Salud lo aconseja como un modo de reducir el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Muchos estudios han demostrado que las propiedades de estos alimentos ayudan a reducir patologías gastrointestinales pero además relacionan su consumo con un mejor control del peso y una mayor calidad de dieta.

Estos cereales integrales y de grano entero poseen mayor valor nutricional que los refinados. Aportan más fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos.

Además en el caso de estos panes muchas veces se incorporan más alimentos saludables, como las semillas. Entonces tenemos la oportunidad de incorporar aún más nutrientes. La avena es otro gran ejemplo, el pan con avena nos aporta múltiples beneficios, contiene proteínas que nos aportan aminoácidos esenciales que solo podemos obtener mediante la alimentación.

 

(Por Fernanda Amadruda)

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