Crespo- Abril, Jazmín, Matías, Berenice, Alejandro, Axel, Tamara y Andrea, son alumnos de 6º B, turno tarde, de la Escuela Secundaria Nº 60 Bicentenario. Acompañados por la profesora Roxana Haberkorn decidieron llevar adelante una huerta orgánica, sin agroquímicos ni agregados que no sean naturales. Lo hacen en un sector del patio escolar.

Lo llamativo de este proyecto es que nació de los propios alumnos, interesados en cultivar de forma sana sus alimentos. Hoy son buenos referentes para los demás alumnos de la institución y anhelan poder entusiasmar a niños y jóvenes de otras escuelas para que tengan la experiencia de cultivar su propia huerta con destino al comedor escolar o para llevar y consumir en sus casas.

La precursora es Abril, interesada en formarse en Frutihorticultura y Permacultura, un sistema de diseño que busca la creación de asentamientos humanos sostenibles, ecológicamente sanos y viables en materia económica. “Me cambié al turno de la tarde y propuse hacer huerta y el grupo habló con la profesora Roxana que mostró interés en acompañarnos en el proyecto”- cuenta a Paralelo 32. “Tengo huerta orgánica en mi casa y participo de la que está en el vivero municipal”.

Las materias Macroeconomía que dicta la docente involucrada en la iniciativa y Práctica Educativa, que tiene el objetivo de conectar a los alumnos con el mundo del trabajo, son las que abarcan los temas referidos al proyecto. “Podría tratarse también de materias como Biología, Matemática, si hablamos de perímetros y medidas;  o Derecho Comercial, que también se sumó”- dice la profesora que decidió adecuar sus clases a los intereses de los alumnos.

El municipio contribuyó en remover la tierra porque el terreno es de relleno y estaba muy compacto el suelo; después los chicos hicieron el resto con la pala.

“Empecé a hacer huerta motivada por leer que los alimentos venían contaminados y me pareció una muy buena idea producir mis propios alimentos y no depender de lo que me quiera vender el mercado. Cuando me enteré lo de los agroquímicos no dudé”- agrega Abril, quien es vegetariana.

Los alumnos se muestran entusiasmados con la siembra y el cuidado de las plantas que empezaron a crecer. “No usamos ningún químico, todo natural. Usamos cola de caballo, tenemos compost natural con bosta de caballo y con aserrín para que se mantenga la humedad de los canteros; contamos con aromáticas y plantamos caléndulas para ahuyentar a los insectos”. Los estudiantes explican que “en agroecología se trata de hacer asociaciones, por ejemplo una planta de tomate y una de albahaca, es la más común para ahuyentar las plagas”.

“Comprando insecticidas se termina gastando más dinero, porque se necesita más y más, las malezas van evolucionando y los insectos ofrecen resistencia”- aclaran.

“Después – advierten- tenemos que guardar las semillas porque la agroecología trata de eso. Cosechar y lograr semilla propia, como hacían los abuelos, volver a la raíces”. Algunas  semillas que usaron son de la huerta de Abril. “Las semillas también se contaminan con agroquímicos, pero sacándolas de la huerta, se van curando”- añaden.

Si bien la huerta es muy modesta, el ejercicio de cultivar los alimentos y aprender a hacerlo en forma saludable contagia al resto del alumnado de la Escuela que en horas libres colabora con el riego y el cuidado de las plantas.

“En nuestra huerta tenemos tres parcelas sembradas con zanahoria, acelga, lechuga, rabanitos, remolacha, arvejas, rúcula y repollo”- relatan los alumnos en su visita a nuestra redacción. “Ahora queremos hacer una producción de papas y un invernadero para producir tomates, morrones y frutillas, que son más delicados por el frío”- dicen sobre su proyecto.

“La idea es transmitir que todos podemos aprender a cultivar nuestras verduras y la importancia de la huerta en la escuela”– agrega Abril. Y Berenice acota “nosotros empezamos este año y el año próximo el sueño es que cada curso tenga su parcela de huerta dentro de la escuela”.

Otro sueño es que a futuro se puedan vender productos elaborados a partir de las materias primas que se logran en la huerta, en la muestra escolar.

Cultiv-Arte Huerta Orgánica es el nombre que identifica el proyecto y para el cuál Alejandro y Berenice, reconocidos como dos buenos artistas del grupo, pintaron los carteles.

Además de la huerta plantaron limoneros, cuidan de los árboles de la escuela plantados con el municipio y planean hacer crecer de semilla de kiwis ecológicos en su poder, árboles de esta fruta originaria de la China. “Es muy simple, se hacen germinar las semillas sobre una servilleta”- explica Abril.

Invernadero con botellas descartables

La ambición es, antes de fin de año, poder replicar el modelo de un vivero visto en internet construido con botellas de plástico en desuso que se encastran entre sí y se ensamblan formando ristras sostenidas por  cañas indias. “Queremos hacer una especie de galponcito, cuyas paredes se forman con las ristras de botellas encastradas”- explicó la docente a cargo del proyecto.

Para esto piden que quienes puedan colaboren acercando a la escuela botellas de plástico, capacidad 2,250 litros, exclusivamente, no otra medida. Se requieren alrededor de 1.500 unidades, que los alumnos acumularán en contenedores facilitados por el municipio, para limpiarlas y prepararlas con destino a la construcción.

“Con las botellas – comentaron los entrevistados- aumenta 10º la temperatura dentro del invernáculo respecto de afuera”.

En lo inmediato el grupo tiene en marcha la campaña para recolectar botellas;  cañas de bambú conseguirán en la zona “y después –manifiestan- queremos ir armándolo con la participación de toda la escuela”.

Como insuficiencias para su trabajo, los alumnos explicaron que no cuentan con herramientas en la escuela, por lo tanto si alguien quiere colaborar, las palas, azadas y regaderas serán bienvenidas para continuar estimulando el cultivo libre de agroquímicos y la autoproducción de verduras.

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