Nogoyá.- María Adelia Gallego, mamá de Margarita, dio a conocer cuándo se excavaría el campo señalado por el contratista rural que habló con la justicia. Se presume que allí estarían enterradas las seis personas desaparecidas. Es una nueva pista (quizás la única hasta ahora) y es necesario seguirla hasta agotarla.

La causa que investiga la desaparición de la familia Gill en 2002, ha sido reactivada. Pocos días atrás, se conoció que un contratista rural que trabaja en el campo donde vivían las seis personas desaparecidas, habló con la justicia y le contó como Alfonso Goette, patrón del campo La Candelaria, le había hecho hacer varios pozos en una zona del campo, pocos días antes de que no se los viera más a los Gill.

A partir de allí el expediente nuevamente comenzó a dinamizarse. Primero, se cambió de juez,  y Gustavo Acosta reemplazó a Jorge Gallino, magistrado que tuvo a su cargo el caso durante más de una década. En las últimas horas, la mamá de la esposa de Gill, María Adelia Gallego, dio a conocer que el 15 o 16 de noviembre se harán los peritajes en la zona donde el contratista señaló que había hecho los pozos. Se presume que allí podrían estar enterrados los seis integrantes del núcleo familiar.

Extraoficialmente una fuente dijo a Paralelo 32 que en realidad quien dijo haber excavado esos pozos es un ex peón, pero esta versión no pudo ser confirmada. En una causa colonizada por incógnitas, se suma una nueva pregunta y es por qué alguien mantiene un secreto por 14 años y luego decide hacerlo saber.

“Esta semana estuve con el juez, y me dijo que quedaba confirmar la cantidad de hombres, porque para 15 o 16 de noviembre ya tendría disponible la maquinaria para hacer las excavaciones”, dijo Gallego.

José Rubén “Mencho” Gill, su esposa Margarita Norma Gallego y sus hijos, María Ofelia de 12, Osvaldo José de 9, Sofía Margarita de 6 y Carlos Daniel de 2, desaparecieron en 2002. Trabajaban en la estancia (en realidad un campo de 300 hectáreas) La Candelaria, en la zona de Crucecitas Séptima, en el Departamento Nogoyá y habían sido vistos por última vez, el 13 de enero de 2002, en Viale, a treinta kilómetros del lugar en el que vivían.

Desde un principio, Alfonso Goette fue el principal sospechoso de la desaparición, pero nunca pudo comprobarse nada. El 16 de junio de este año el patrón de la estancia falleció mientras viajaba con su camioneta en la ruta que une Crespo con Segui, donde siempre vivió, y poco después se conoció la información de los pozos. ¿Imponía tanto temor Goette como para que los que tenían algún dato mantuvieran la boca cerrada a pesar de tratarse de la vida de una familia entera?

“La investigación volvió a empezar, porque Gallino estuvo hasta 2016 y ahora, con el cambio de juez, Acosta salió a investigar y a buscar información, cosas que Gallino nunca hizo”, sostuvo María Adelia.

En aquel campo ya se hicieron excavaciones pocos años atrás y pruebas con Luminol, sin resultado alguno. La nueva excavación abre expectativas.

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