Hablamos con la Doctora María Victoria Codino, médica esteticista especialista en dermatología y flebología (matrícula 9881), para conocer los cuidados que hay que tener en verano. Está claro que el calor y el sol no deben ser impedimentos para disfrutar del aire libre o realizar actividades físicas, pero es conveniente saber las precauciones que se deben adoptar para prevenir afecciones.

En este sentido, la profesional introduce: “Las radiaciones solares tienen el poder de, a nivel del ADN de las células de la piel, producir alteraciones genéticas. Entonces, para protegerse de esas radiaciones, el organismo desarrolla unos pigmentos llamados melanina, que cubren el núcleo celular de las células de la piel”. Y, continúa: “Esa melanina es lo que le da el color a la piel, se trata de un pigmento oscuro que al estar expuesto a las radiaciones solares segrega más melanina para proteger el núcleo y por eso la piel se oscurece. El bronceado no es más que un mecanismo de defensa del organismo”. 

Daños agudos y crónicos

Por otro lado, Codino aclara: “De acuerdo a cuánta exposición solar tengamos va a ser el daño que le causemos a la piel. Tenemos un daño agudo y un daño crónico, que se perpetúa en el tiempo. Por eso se dice que la piel tiene memoria, porque cuando ya el paciente ha estado expuesto al sol, ve que se broncea más rápido, pero el problema es que se pueden generar manchas solares o incluso cáncer de piel”. Asimismo, diferencia: “En cuanto a las patologías agudas, están las conocidas quemaduras de grado uno, que se producen, por ejemplo, por la larga exposición al sol cuando se va a la playa. Se trata de una quemadura superficial a nivel epidérmico donde se genera dolor, calor y la piel se inflama. A nivel facial esta hinchazón se nota, se ve un enrojecimiento de la piel”. También, distinguió que cuando se trata de quemaduras más importantes aparecen ampollas y, con el correr de los días, pueden surgir manchas.

Entonces, los daños a nivel agudo son eventos como enrojecimientos de piel o pápulas. En cambio, a nivel crónico se trata de manchas solares. En este marco, comenta que estas manchas son más comunes en mujeres ya que poseen una exposición hormonal que las predisponen a eso.

Recomendaciones

Para prevenir las afecciones anteriores, la médica recomienda: “Es importante, sobre todo en verano, disminuir la exposición solar, exponerse en horarios donde el sol no esté tan arriba, es decir antes de las diez de la mañana y luego de las diecisiete horas. Hay que tener en cuenta que con el tiempo uno va generando un cúmulo de daño solar”.

“Es importante acompañar la exposición solar cubriendo las zonas de mayor peligrosidad como la cara. Obviamente, también es necesario acompañar con cremas y protectores solares”, indica. Incluso, señala: “Hay un rango etario a tener en cuenta que son los niños, hasta los siete meses no es conveniente exponerlos a ningún tipo de radiación. No conviene llevar a un bebé a la playa o a la pileta, tampoco a los adultos mayores, ya que después de los sesenta años la piel está mucho más envejecida y los mecanismos de defensa bajan”.

En otro orden, la profesional sostuvo que, además de la radiación del sol, hay que tener en cuenta el calor puesto que puede producirse deshidratación. “Hay que tener cuidado con la pérdida de líquido. Se debe estar siempre hidratado, tomando líquido y utilizando protector solar. Si se tienen en cuenta estas precauciones no habrá problemas y se podrá disfrutar del verano”, sugiere.

Codino remarca que, si se va a un natatorio, al río o al mar, hay que reaplicar el protector solar cada dos horas. “También es recomendable consumir alimentos frescos y fáciles de digerir para el verano”, dice. En cuanto a los deportistas, recordó la importancia de usar gorros para proteger el cuero cabelludo y realizar las actividades luego de las veinte horas o temprano en la mañana, a las seis o siete.

Ante alguna complicación, destaca la importancia de acudir al médico, pero como primeros auxilios sugiere hidratación, cancelar la exposición solar en caso de que haya ampollas o lastimaduras, y restitución con vitamina A. “Es muy importante cuidar la piel durante el verano y prepararla. Lo más importante en medicina siempre es la prevención”, argumenta. Y aclara que, luego de la exposición solar, por más que no haya signos de afecciones, es importante siempre hidratar la piel: “Teniendo una piel humectada prevenimos muchísimas enfermedades de la piel”. 

Transpirar no es adelgazar

Finalmente, con respecto a las actividades físicas, la médica aclara: “El transpirar no es sinónimo de adelgazar. Nada tiene que ver la pérdida de líquido de la piel con la pérdida de grasa. La persona que hace actividad física transpira porque al poner los músculos en movimiento, el metabolismo del músculo, al contraerse, genera calor. Entonces, para bajar la temperatura del cuerpo, como mecanismo de regulación, las glándulas sudoríparas segregan transpiración. Esa transpiración elimina muchos electrolitos y cosas importantes para el organismo cuando es en exceso. No hay que confundir transpiración con pérdida de grasa, pues adelgazamos cuando usamos los depósitos que tenemos de otros combustibles en el organismo, como el glucógeno y la glucosa circulante. Mínimamente hay que hacer cuarenta minutos de actividad física sostenida y de la misma intensidad para que se empiecen a utilizar los depósitos del tejido adiposo como combustible”.

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