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Crespo.- El pasado 9 de abril se presentó en el NIDO “Dr. Adolfo Goldenberg” el avance de resultados de una encuesta hecha el año pasado entre adolescentes del nivel secundario, sobre consumos y percepciones de las sustancias adictivas problemáticas, como tabaco, alcohol y drogas ilegales, en el marco del Programa “Municipios en Acción”. Se trata del avance de resultados del Estudio Epidemiológico del Observatorio Argentino de Drogas; un estudio que busca sistematizar información sobre valoración y actitudes de los estudiantes hacia el consumo de sustancias psicoactivas.

Antes de la presentación, los funcionarios nacionales de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), Juan Manuel Benítez y Carlos Souza, dialogaron sobre los datos que obtuvieron. El informe final se presentará en dos meses y estará disponible en la página web de la secretaría nacional.

–  ¿Qué presentan en Crespo?

—  Benítez: El Programa Municipios en Acción busca estar cerca de los gobiernos municipales que intentan con decisión política dar una respuesta a la comunidad. Con la Municipalidad de Crespo, desde el año pasado venimos trabajando, el intendente local firmó una carta de adhesión. Es un acuerdo de voluntad que, entre otras cosas, dispone que el Municipio ponga a trabajar un equipo técnico en relación con este programa. Crespo ya venía actuando y nuestra intervención apuntó a fortalecer lo que el municipio venía haciendo. Como una instancia de fortalecimiento del municipio, una herramienta que proponemos en este programa es ir a un plan para complejizar la mirada a través de un estudio cuantitativo, además de los proyectos más comunitarios y participativos, de carácter cualitativo. Buscamos aproximarnos de otra manera a la realidad. El estudio cuantitativo se realizó en instituciones educativas, estuvo acompañado por los técnicos del Observatorio Argentino de Drogas, organismo que está dentro de Sedronar. El estudio arrojó algunos datos aproximativos que permiten diseñar políticas focalizadas al sector educativo, que podríamos ampliarlo al sector juvenil de todo Crespo. Se abarcaron primero, cuarto y quinto año de instituciones secundarias públicas y privadas. La mayor cantidad de resultados surgió de instituciones privadas.

Resultados

–  ¿Qué dieron los resultados?

— El estudio fue administrado por el equipo de Crespo y arrojó varios datos. Un dato más de percepción sobre qué piensan los jóvenes sobre la problemática de consumo y sobre sí mismos. Después se obtuvieron números concretos. Lo primero, que es una tendencia a nivel nacional que se repite en Entre Ríos y se replica en Crespo, tiene que ver con que el consumo que más se registra es el de una droga legal, el alcohol. Varía en función del género. Hay una tendencia muy fuerte a que el consumo sea mayor en mujeres que en varones, tanto en marihuana como en alcohol y en psicofármacos. La tendencia es levemente superior de la mujer sobre el varón, pero es significativa.

–  ¿Es una tendencia de todo el país que la mujer sea más consumidora?

—  B: No a nivel nacional, pero se ve en algunos datos provinciales.

–  ¿Crespo no es una rareza, entonces?

—  B: No, no es una rareza. Los consumos problemáticos están equilibrados, pero es un poco mayor en mujeres. Esto abre toda la perspectiva de género, a la hora de pensar la problemática. Por lo general, siempre se pensó que determinados consumos estaban asociados al varón y esto provocó el desequilibrio en la atención para el caso de las mujeres, a la hora de pensar el abordaje y la intervención. Los datos obtenidos visibilizan que esta problemática no hace diferencias entre los géneros.

–  ¿Aparecen diferencias entre primero y quinto año?

— B: Sí, en cuarto y quinto hay más consumo que en primero. Por ejemplo, un 3% consume diariamente, un 75% los fines de semana, en bebidas fuertes. En cerveza, el 9% dice que consume diariamente y el 45% los fines de semana. El consumo algunos días de la semana es menor, según algunos datos. Está claramente enfocado el problema en el fin de semana.

—  Souza: Hay patrones culturales de la cultura juvenil y ciertos patrones de consumo, que buscan la intoxicación en poco tiempo, en forma muy breve. No eran los patrones que se veían antes.

Patrones de consumo

–  ¿Cuáles fueron los patrones de consumo en otros tiempos?

— S: Más que nada el policonsumo. Un día tomaba alcohol, y otro día encontraba otra sustancia. También hay que tener en cuenta que esta encuesta se dirige a escuelas predominantemente privadas, de clase media y media alta; personas que están dentro de una red, una estructura de contención que no tiene una persona de alta vulnerabilidad social. Eso va a dar patrones de consumo distintos y problemáticas distintas. El patrón de consumo fue cambiando mucho, desde el hippie que consumía marihuana que quería cambiar el mundo hace cuarenta años…

–  Ahora estamos hablando de escapismo de fin de semana y jugando a aguantar cuánto va a tomar cada uno, por ejemplo…

—  B: Las motivaciones son tan subjetivas como las maneras de consumir. Se les preguntó las motivaciones por las cuales consumen. Es muy llamativo, porque en una de las preguntas se planteó a los pibes por qué creen que la gente consume alcohol. Me llamó la atención que el 38% de los chicos contestara que les da placer, ‘porque les gusta’ dijeron. Cuando se les hizo la misma pregunta sobre la marihuana, dijeron que se consume ‘por problemas personales’, casi 39%. Hacen consumo de la sustancia ilegal escapando a un problema. Eso revela una cosa: que hay una naturalización del alcohol y baja percepción de riesgo. O sea, por qué en una sustancia se ve el consumo ‘porque me da placer, tengo ganas y la paso bien’; pero en otra sustancia es para escapar porque hay problemas. ‘Yo consumo marihuana porque tengo problemas’, dicen. Entonces, las motivaciones subjetivas de los chicos varían tanto como el consumo.

–  ¿Crespo no difiere de la media nacional o hay algo específico acá?

—  En realidad, tenemos que circunscribir. No sería representativo para todo Crespo, sería indicativo del nivel educativo encuestado, del que uno podría sacar conclusiones para el sector juvenil adolescente. Pero, por ahí nomás. Pensando en la población encuestada lo llamativo es el alto consumo de las mujeres, levemente superior a los varones, como tendencia, y que hay que pensar para la prevención desde una cuestión de género. Otro tema es el inicio y el promedio de edad. Por ejemplo, para el tabaco el inicio da en 14 años, para el alcohol es 13 años. Estos estudios locales, que tiene la Sedronar, permiten rescatar las particularidades. Tenemos el estudio nacional y los estudios para Entre Ríos, pero eso no basta para pensar las realidades locales, donde se puede ver con más atención lo particular de cada ciudad. Lo que vamos a descubrir no es algo nuevo en el sentido de la realidad. Lo que descubrimos son las particularidades que se dan en Crespo.

–  ¿Estas cosas pasan en todas partes?

—  Sousa: Sí, cuando estamos hablando desde una visión de recorrido general, no parándome en un dato duro. Hay una variable sustancial entre el sector poblacional y los factores de consumo. Vas a encontrar un panorama muy dispar. Por ejemplo, se instaló que el problema de las grandes ciudades es el consumo de paco. Esto crea un estigma viejo, ya que el que consume paco es una persona muy deteriorada, sin control ninguno. Es un problema el consumo de paco, por su afectación física y psíquica, pero no representa de ninguna manera el gran problema de drogas en Argentina, ni cuantitativa ni cualitativamente. Pero hay un estigma y una asociación directa en el imaginario social, también lo construyen los medios, cada uno aporta su cuota opinión.

Cultura del miedo

–  Se busca el ejemplo más extremo y sobre eso se construye el miedo.

—  Sousa: Claro. Pero esto también viene de una cultura del miedo, acompañada de la cultura de la droga en cuanto los gobiernos hicieron algo para enfrentarla. La cultura del miedo hace un tipo de prevención centrada en la sustancia. Una propaganda de hace años: sartén con dos huevos friéndose. ‘Tu cerebro va a quedar así si consumís droga’. Y no distingo si es alcohol o heroína, es ‘la droga’. Hay una falta de tamización, ese centrarse en mostrar los daños y las consecuencias en vez de centrarse en las causas que generan el problema ha sido una tendencia. No es la tendencia que queremos desarrollar desde Sedronar y Municipios en Acción.

Benítez: Esto de pensar desde la construcción del miedo, en los Estados se pensó desde los criterios de seguridad: pensar la problemática desde un criterio de seguridad y no desde un criterio de salud, que es el que debe animar para pensar y ejecutar políticas. Se ha infiltrado mucho desde Estados Unidos, el país desde el que se planificó una política internacional confundiendo que la intervención sobre la reducción de la oferta (el narcotráfico) iba a impactar sobre la reducción de la demanda (los adictos y consumidores). Se hizo desde hace 40 o 50 años y fue un fracaso, la famosa ‘guerra contra las drogas’. Todo esto después, junto con el imaginario social y la construcción de los medios de comunicación que se dejaron infiltrar por esta visión de la problemática, el combo es que los gobiernos locales hoy demanden un trabajo conjunto para pensar la particularidad e intervenir desde ahí, porque es el propio escenario donde la problemática se revela con más naturalidad. Y se puede crear más, porque si pensamos que abarcando la problemática a nivel nacional vamos a resolver los problemas macro, por ahí esos problemas los podemos resolver desde políticas pensadas y situadas desde lo local.

Acción y reacción

–  Ya están los números, ¿cómo se trabaja desde aquí en adelante?

—  B: Habría que hacerle al intendente esa pregunta. Los datos por sí mismos no significan determinadas políticas públicas…

–  Tampoco dejan claro hacia dónde ir, sólo aclaran el panorama

—  B: Claro. El dato necesita de una interpretación política. Nosotros creemos que esa interpretación política se traduce en una política pública tendiente a trabajar la prevención o una política focalizada según los números ‘hablen’ de una determinada realidad. No proponemos lo que tiene que hacer cada municipio, sino que proponemos un camino metodológico para construir un plan municipal de abordaje de los consumos. Esto no resuelve la problemática pero ayuda a contener las distintas intervenciones y creatividades que aparecen en el municipio.

—  S: La problemática de consumos de sustancias siempre tuvo una lógica ‘acción – reacción’. Hay un problema y salimos rápido a buscar el experto que venga a dar una charla, es el ejemplo que siempre ponemos. Encontramos una sustancia en una plaza y a la semana siguiente hacemos el ‘festival de la plaza saludable’. Siempre es una propuesta reactiva al problema. Con “Municipios en Acción” buscamos salir de esa lógica. Se puede hacer un trazado a largo plazo, sin resultados inmediatos, porque esto no es mágico. Hay que salir de la lógica de que ‘lo importante es abrir centros de recuperación’, como si sólo eso fuera la tarea preventiva. No. Hay que buscar que menos personas hagan un uso irresponsable de las sustancias. Ninguna sustancia tiene vida propia y decide ‘voy a arruinarle la vida a Juanito’. No. Algo pasa en esa cultura, en esa localidad, en esa familia, para que se derive en consumos problemáticos.

–  Plantea evitar el ‘uso irresponsable’. ¿Hay un uso responsable?

— S: Categóricamente, sí hay un uso responsable. La persona que consume una copita de alcohol todas las noches, está haciendo un uso no problemático de una sustancia que altera el sistema nervioso central, produce relajación y placer, baja la percepción, por eso no se puede manejar. Pero, también es cierto que no es lo mismo el alcohol en un chico de 13 años que en uno de 20. Todo consumo implica un riesgo.

— B: Por más esfuerzo que hagamos las personas comprometidas con la problemática, por más que se redoble los esfuerzos por reducir la demanda, siempre habrá personas que van a consumir. Y eso es una realidad. La pregunta es ¿qué hace que esas personas quieran consumir? Eso escapa a la reducción de la demanda o de la oferta. Ahí hay algo más profundo que tiene que ver con el ser humano.

— S: Es más, la gran mayoría de los desafíos de los gobiernos que afrontan la problemática, es que siempre se tuvo más claro cómo hacer intervención en el nivel primario, cómo retrasar la edad de inicio en el consumo, qué hacer para que una persona no ingrese. Hay bastante consenso en esto. También hay bastante consenso en qué hacer con aquellos que están dañados, que piden ayuda. Pero estos dos grupos no representan a la mayoría. En el medio está la masa de esos usuarios, problemáticos o no, que consumen o no, pero que les cuesta vivir y que necesitan de esa anestesia para ‘no sufrir-vivir’ en este mundo. Son tan ciudadanos y tan sujetos de derecho como los otros.

Quiénes son

Juan Manuel Benítez es profesor en Filosofía y Carlos Souza es socioterapeuta, formado en el Centro Italiano de Solidaridad, en Italia. Ambos son funcionares de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), que aplica el programa Municipios en Acción, iniciado en 2016 a nivel nacional luego de su implementación a escala de la Provincia de Córdoba donde surgió en 2010.

Se trata de un programa para promover la inclusión del consumo  problemático de sustancias psicoactivas en la agenda política municipal, a través del diseño, implementación, seguimiento y evaluación de planes locales. En la actualidad, más de 400 municipios de todo el país se capacitaron en el desarrollo de planes locales. Casi un centenar de planes se encuentran en etapa de implementación.

 

Ley de narcomenudeo

–  En Entre Ríos está por aplicarse una ley de narcomenudeo. ¿Qué objeciones o cuidados pondrían a la hora de implementarla?

— Sousa: Lo importante de esto es que existan visiones complementarias, como definir todo el tema represión y control, es necesario hacerlo, todo lo que pueda hacerse para evitar la expansión del tráfico es importante. Pero se necesita un real balanceo y que existan más recursos para el aspecto preventivo. Siempre hubo más recursos para las campañas del tipo ‘la guerra contra las drogas’, ‘la batalla contra esto y aquello’. Tienen más recursos, incluso mediáticos. Entra más lo visual, policías en acción generalmente en una zona pobre, donde el que vende suele hacerlo por un acto de supervivencia y esto no es para legitimar el acto delictivo. Pero es el último eslabón y el más frágil de toda una cadena muy larga. Veamos si no, cómo están las cárceles por el delito de venta de drogas y cuántos están en cárcel por blanqueo del dinero de la droga. Los números se van a inclinar contra el más frágil.

Seguridad y prevención

–  El gobierno nacional tiene en Seguridad actitudes como ‘el caso Chocobar’ del policía felicitado por el presidente por matar por la espalda a un delincuente. ¿No entra en contradicción con políticas de prevención social como las de Sedronar?

—  Benítez: El Estado no es monolítico, lo sabemos todo. Nunca en un Estado hay uniformidad en el pensamiento. Pero hay distintas competencias. El Ministerio de Seguridad está a cargo de toda la política de seguridad y muchos aspectos de seguridad, no solo la represión, sobre sustancias ilegales. En Sedronar tenemos las competencias de trabajar fuertemente la prevención y el tratamiento. Todo lo que tenga que ver con el campo de seguridad en lo social, pero indudablemente en lo que nos compete es trabajar fuertemente la prevención.

—  Sousa: Lo importante es que el Estado no está parado en un solo paradigma, está claro que el represivo como único paradigma, ya fracasó. Las acciones de seguridad, que tienen que ver con el decomiso, la persecución, la disposición de los agentes, tienen un tono más ‘épico’, que la sociedad consume en forma épica. Y parece que fuese la única línea que se aplica. Pero también está una secretaría como Sedronar, trabajando fuertemente en prevención, aunque nuestro trabajo no tenga espectacularidad y no aparezca en la primera plana de los diarios como las fotos de decomisos.

Municipios en Acción en Entre Ríos

Entre Ríos es una de las provincias que puso en marcha el Programa Municipios en Acción en 2017, luego de que muchos municipios y comunas transmitieron la necesidad de trabajar articuladamente. En total fueron 29 los gobiernos locales que firmaron con Sedronar una carta de adhesión al Programa Nacional. La implementación de Municipios en Acción se realizó en Crespo, que fue sede para reunir la mayor cantidad de municipios posibles.

Cada municipio desarrolla respuestas según su problemática, recursos y trayectoria,  en tanto, el programa pone a disposición herramientas que permitan fortalecer a las comunidades locales en la construcción de respuestas que tengan un alcance integral frente  a la comunidad, haciendo foco fuertemente en la prevención. Sedronar financia y acompaña la implementación de 5 proyectos preventivos municipales según sus características propias.

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